Opinión

Un Alto Lozoya limpio

Alejandro Sánchez |Madrid |03 de Abril de 2018, 09:00

El Gobierno de la Comunidad de Madrid va a impulsar la declaración del Alto Lozoya como Reserva Natural Fluvial.

Como hemos sabido a finales del reciente marzo, mes en el que se celebra el Día Mundial del Agua, el Gobierno de la Comunidad de Madrid va a impulsar la declaración del Alto Lozoya como Reserva Natural Fluvial.
 
Esta figura de protección medioambiental fue creada en 2015 con el fin de preservar los tramos de ríos que estén bien conservados y fluyan libres de intervención humana. Y en el caso del Lozoya abarcará los cuarenta kilómetros de cauce que median entre su nacimiento, en el Macizo de Peñalara, y un embalse de enorme importancia para el abastecimiento de agua en la Región madrileña: el de Pinilla.
 
La iniciativa refrenda la vocación de Cristina Cifuentes de ejercer la política en clave de colaboración institucional siempre que ésta sea posible y oportuna, por cuanto el Ministerio de Agricultura, Pesca, Alimentación y Medio Ambiente deberá formalizar la declaración y propiciar sus beneficiosos corolarios sociales y medioambientales con el concurso de la Confederación Hidrográfica del Tajo. Y persigue dos objetivos: proteger los municipios cercanos al río de posibles inundaciones por desbordamiento del río Lozoya y preservar un entorno natural que está en la zona de influencia del Parque Nacional de la Sierra de Guadarrama.
 
Dicha zona de influencia tiene una enorme importancia, porque está concebida y delimitada para amortiguar los impactos ecológicos o paisajísticos en nuestro Parque de Guadarrama, que es uno de los quince Parques Nacionales –el quinto en extensión– con que contamos en España y en cuya fauna están representadas casi la mitad de las especies animales existentes en nuestro país, 13 de ellas en peligro de extinción.
 
El proyecto va a reforzarse con otras dos actuaciones de la Consejería de Medio Ambiente de la Comunidad de Madrid. De una parte, el Plan de Gestión Ecológica del Alto Lozoya, destinado a limpiar, vivificar y preservar 750 hectáreas de terreno en las cuencas del río y el embalse de Pinilla. Y de otra, un Plan Integral de Recuperación y Conservación de Ríos y Humedales. Los humedales son ecosistemas relevantes para nuestro medio natural, por su notable diversidad biológica y su utilidad para filtrar y purificar las aguas de superficie. En la Región madrileña tenemos 23.
 
Es de esperar, en bien de nuestra Naturaleza, que el Alto Lozoya se sume pronto a los otros dos ríos madrileños distinguidos –ambos durante el mandato de Cristina Cifuentes como Presidenta Regional– como Reserva Natural Fluvial: el Jarama, desde 2015, y el Manzanares, desde 2017.
 
Será un excelente colofón a los estudios sobre el Lozoya que ha realizado el Centro de Investigación, Seguimiento y Evaluación del Parque Nacional de la Sierra de Guadarrama durante los últimos quince años.
 
Será, asimismo, una buena noticia para el valle del Lozoya y para toda la Región madrileña, por los cuidados que va a añadir a los que hoy se practican sobre nuestro medio natural y la seguridad frente a posibles inundaciones que va a procurar a las personas que viven en el entorno del río.
 
Y será, también, motivo de satisfacción para Cristina Cifuentes, que expuso en su programa electoral su voluntad de conservar el territorio protegido de nuestra Comunidad; que se comprometió en el último Debate del estado de la Región a aumentar éste del actual 48% al 52%, consolidando la posición de Madrid como primera comunidad autónoma de la Península, y segunda de España, en proporción de superficie preservada; y que trabaja para que tengamos una Naturaleza limpia, plena y vigorosa.
 

Alejandro Sánchez, diputado del Partido Popular en la Asamblea de Madrid

  • Comentarios
  • Jesús Barriga Higuera|04 de Abril de 2018, 15:44

    Estoy esperanzado en ver y disfrutar de un Alto Lozoya limpio, respetando un entorno natural único en nuestra región y ello conlleva también eliminar los vandalismos que se presentan al Alto Valle del Lozoya como si fuera un parque de atracciones, generando daños colaterales como pintadas, basuras, daños a la fauna y flora,...etc. como ocurre actualmente en zona de las Presillas de Rascafria y zonas de alrededores.

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