Opinión

Unos arriman el hombro, y otros, el ascua a su sardina

Alejandro Sánchez |Madrid|25 de Julio de 2017, 08:00

Los ciudadanos eligen a sus gobernantes para que éstos les procuren la mejor calidad de vida posible.

Los ciudadanos eligen a sus gobernantes para que éstos les procuren la mejor calidad de vida posible. Cuando hablamos de calidad de vida, todos pensamos, sin duda, en buenos servicios sanitarios, educativos y sociales. Pero ese trío de ases de los servicios públicos queda incompleto si no le sumamos el transporte.

Por eso Cristina Cifuentes, que orienta todo su trabajo al bienestar de los madrileños, dedica un enorme esfuerzo a la Sanidad, a la Educación, a la Atención Social… y, también, al Transporte Público. Y cuando nos dice que dedica el 90 por ciento del presupuesto regional a atender ese bienestar de los madrileños, se refiere también a la mejora del Transporte.

Tener a nuestra disposición una buena red de transporte nos permite ir a ver a familiares y amigos, llegar a tiempo al trabajo, elegir el sitio en el que disfrutar de nuestro ocio, desplazarnos para cualquier asunto práctico o, sencillamente, viajar a nuestra voluntad por la Comunidad de Madrid y conocerla mejor. Todo eso forma parte de nuestra calidad de vida. Sobre todo si esa libertad de movimiento va emparejada con la garantía de viajar en forma rápida, cómoda, segura y respetuosa con nuestro medio ambiente.

Ésos son los objetivos con los que trabaja la Consejería de Transportes de la Comunidad de Madrid. Y la mejor prueba de su misión es la evolución del presupuesto que tiene asignado, porque los servicios, por más que sean baratos o parezcan gratuitos para los ciudadanos, tienen un coste que se salda con nuestros impuestos y sin el cual no es posible prestarlos.

La aportación de la Comunidad de Madrid al Consorcio Regional de Transportes era en 2015, cuando Cristina Cifuentes fue elegida Presidenta, de 747 millones de euros. En 2016 subió a 940. Y en 2017 ha vuelto a subir, a 980 millones de euros. Y este significativo aumento, de nada menos que un 31% en dos años, explica las mejoras en el transporte público madrileño que todos hemos percibido desde 2015.

El compromiso de Cristina Cifuentes para que en nuestra Región pueda viajarse más rápido, más cómodo, más seguro y más libremente es evidente si reparamos en que de los 1.270 millones de euros que las Administraciones Públicas (nacional, autonómica y municipal) aportan al citado Consorcio, 980 millones los aporta la Comunidad de Madrid. Más del 77%.

También es significativo el desigual hombro que arriman la Comunidad de Madrid, por un lado, y por otro el Ayuntamiento de la capital, gobernados, respectivamente, por el PP y por Ahora Madrid (o sea: Podemos, para entendernos, cosa que no es fácil con el lío de siglas y personas que tienen) al Metro, que es un medio de transporte limpio, rápido, seguro y, de lejos, el más usado por los madrileños. La Comunidad le arrima 336 millones de euros; el Ayuntamiento, ni un solo euro. Y es que en el Metro y en tantas otras cosas, el Gobierno de Manuela Carmena no arrima sino el ascua a su sardina…

Y la Comunidad de Madrid sí que arrima presupuesto a la Empresa Municipal de Transportes, por más que ésta sea “Municipal”. Aporta tanto como el Ayuntamiento (95 millones de euros), y ha aumentado su contribución en 2017 en cerca de 10 millones, mientras que el Ayuntamiento la ha disminuido en 4 millones, por más que la EMT sea “Municipal”.

Son, sin duda, maneras diferentes de arrimar…

Todo el dinero contante y sonante que el Gobierno de Cristina Cifuentes destina al transporte madrileño se traduce en servicios y ayudas contantes y sonantes, como el Abono Joven, con el que los jóvenes hasta los 26 años pueden viajar a lo largo y ancho de la Región por solo 20 euros al mes, y al que se le aplican descuentos del 20% para familias numerosas (50% si son de categoría especial) y para personas con discapacidad igual o mayor del 65%.
O como la modernización de las líneas de Metro más envejecidas y las obras que van a licitarse para mejorar la accesibilidad e instalar más de 80 ascensores en 30 estaciones.

O como la contratación de 360 nuevos conductores de Metro, gracias a la cual se han recuperado las frecuencias de paso anteriores a la crisis.

O como el refuerzo de las líneas de autobuses interurbanos, que van a recorrer 1.200.000 km más cada año gracias a una inversión cercana a 3 millones de euros.

O como la modernización de la flota de autobuses con vehículos menos contaminantes que mejoran la calidad del aire que respiramos.

O como el Abono de 10 euros al mes para desempleados de larga duración adscritos al Programa de Activación del Empleo.

Y por si fuera poco, la Comunidad de Madrid tiene congeladas las tarifas y la intención del Gobierno Regional es no aumentarlas en toda la legislatura. Es decir, que los madrileños no pagaremos ni un céntimo más en el transporte público hasta 2019.

Gracias a la política de Transporte de Cristina Cifuentes, en la Comunidad de Madrid se llega mejor, se llega antes, se llega más seguro y, además, la Región está más limpia.
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