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Imagen: Editorial Acto Primero

El teatro también se lee: ¡Tela marinera!

Jota Vaquerizo| Madrid| 15 de Marzo de 2017, 14:00

Gracias a editoriales como Acto Primero, Ediciones Invasoras, Ediciones Antígona, Luhu Editorial o Esperpento Ediciones Teatrales.

El origen de la conocida expresión que usamos para referirnos a algo difícil tiene su origen en la época en que los barcos se propulsaban con velas, fabricadas con telas que además de su gran tamaño debían ser especialmente resistentes... Y se hacían a mano, así que podemos imaginar la dificultad de su fábrica.

Si bien es cierto que tampoco la dramaturgia ha escapado a la fragilidad y pobreza económicas, compensadas en parte con el esfuerzo y dedicación de unos profesionales instalados en la precariedad y la incertidumbre, no es menos cierto que estamos en un momento excepcional para la dramaturgia, casi brillante, con una masa de nuevos autores que quieren presentar un panorama de cuya lectura se desprende una comprensión de lo que ha sido y es su visión del mundo. Hay también un público cuyas preferencias se dirigen cada vez más hacia el gusto literario teatral, y que se fija en esa generación de autores entre 30 y 40 años que buscan un sendero. Y lo han encontrado.

Alberto Conejero, Antonio Rojano, Paco Becerra, Diana Luque, Josep María Miró, David Espinosa, Lola Blasco, María Velasco, Pablo Messiez, Lluís Pasqual, Yerai Bazo, María Fernández Ache, Juan Mayorga, José Manuel Mora, Pablo Canosales, Lucía Vilanova, Gracia Morales, Carolina Román, Iván Morales, José Ramón Fernández, Marta Pazo... son algunos de los nombres que se hacen reconocibles al público y despiertan el interés de salas y programadores más allá del circuito off, con nombre propio en el Centro Dramático Nacional o salas como la Cuarta Pared, Kubic... Y que, nuevos y no tan nuevos, forman ya parte de la historia más reciente de nuestra literatura dramática.

Pablo Canosales es uno de ellos: "en mi caso, me siento afortunado porque publicar un libro de teatro siempre es una alegría. En el caso de los dos textos que acompañan la edición, La necesidad del náufrago ha sido publicada estando en cartel pero Musarañas que es un espectáculo que se estrenó en 2013 y el texto, de este modo perdura en papel para siempre. Además, es una forma de dar visibilidad para un autor. Parece ser que estamos en una buena etapa para las publicaciones de textos teatrales contemporáneos porque el teatro también se lee y es interesante que este tipo de textos de autores vivos lleguen a más público. Es una nueva vía para conseguir más espectadores y lectores de teatro".

Y no resulta fácil. No se les ofrecen los mejores espacios, no cuentan con grandes presupuestos de promoción para dotarles de mayor visibilidad, sus aforos son a menudo reducidos, las condiciones de producción son a veces de auténtica guerrilla... Pero hay grandes tesis y hay buenos textos y cada vez más logran aflorar más allá​ de circuitos menores, evitar el mimetismo y hablar con voz propia, no limitándose a apuntar, aunque pueda resultar disonante.

Y es creciente el interés de editores por todos esos elementos que tienen que ver con la historia actual de nuestras ideas y la visión del mundo. Gracias a editoriales como Acto Primero, Ediciones Invasoras, Ediciones Antígona, Luhu Editorial o Esperpento Ediciones Teatrales podemos disfrutar de textos dramáticos de los que quizá antes nadie había tenido la oportunidad de leer.

Como señala Arancha Sesmero, que se cuenta no sólo entre quienes gustan de apreciar el fondo de la dramaturgia -"aquello que el texto nos permite imaginar, en definitva aquello que las dramaturgas y dramaturgos quieren transmitirnos"-, sino que lo apoya desde el Certamen de Nuevos Dramaturgos LANAU escénica, donde reciben cada año nuevos textos dramáticos para darles oportunidad para que fuesen editados y llevados a escena: "dedicimos realizar el certamen de para permitir dar una mayor visiblidad a autores que no tienen esas oportunidades, que no son leídos o vistos por no tener determinado "nombre". Nos pareció interesante premiar a los Autores y llevar a escena cada uno de sus textos, porque el teatro no sólo es la representación propia sino de dónde emana toda la creación, a veces en forma de texto, otras desde la expresión corporal o de la misma interpretación. Por ello consideramos que el teatro también se lee, como medio de expresión, como otro lugar dónde imaginar un escenario desde el texto dramático o de la percepción que se tenga de el", aunque al mismo tiempo reconoce las dificultades.

Obstáculos que no han impedido a Esther Santos, Directora ejecutiva de la Editorial Acto Primero, apostar fuerte por la escritura dramática: "Todo lo que se haga para apoyar es poco, si no se compran libros en general, imagina libros de teatro... Las quejas de las compañías teatrales en cuanto a lo complicado que es levantar un proyecto están totalmente justificadas". La pregunta que surge es inevitable, "entonces ¿por qué?" y responde sin pensar: "porque soy una kamikaze, porque todos los editores somos unos kamikazes y seguimos soñando con cambiar el mundo a través de los libros. Y te digo una cosa: lo conseguiremos, no sabemos cuándo, pero conseguiremos acercar el texto teatral a todos".

En su primer año de vida ya son seis los títulos que han apadrinado en Acto Primero: "el criterio que seguimos para elegir los textos que publicamos es que nos encoja el estómago, que nos enganche tanto intelectualmente como emocionalmente, e indudablemente tiene que estar bien escrita. No tiene porqué ser un texto que esté representado o se vaya a representar, ese detalle no nos importa en absoluto. De hecho, de los seis títulos que tenemos cerrados para este primer año de vida hay de todo: obras que se han representado en el pasado; obras que han ganado algún premio;  obras que siguen en cartel; obras que nadie (de momento) sabe que existen; también tenemos la publicación de una beca teatral para autores."

Y es que si algo tienen en común tantos autores valientes y editores kamikazes que hacen posible que el teatro perdure en el tiempo y podamos leerlo, es amor a esas líneas. Tela marinera.
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