Opinión

La peatonalización de la Gran Vía

Francisco Becerra|Madrid|10 de Enero de 2017, 07:00

Uno de los temas más populares y controvertidos de estas Navidades en la Capital ha sido el corte parcial al tráfico de una de las arterias principales de Madrid, la Gran Vía.

Uno de los temas más populares y controvertidos de estas Navidades en la Capital ha sido el corte parcial al tráfico de una de las arterias principales de Madrid, la Gran Vía, y su posible peatonalización total en la actual legislatura de Carmena.

Esta idea tiene sin duda puntos a favor y en contra, y desde el gobierno municipal se debería promover una estrategia de diálogo con el resto de fuerzas políticas, que también representan a la “gente” por mucho que se esfuercen en negarlo. Y es que, en mi opinión, cuando un gobierno, sea del ámbito que sea, intenta hacer política desde su único punto de vista da lugar a problemas, que vienen principalmente de dos frentes. El primero es la exclusión de todos aquellos ciudadanos que no votaron al equipo de gobierno, en este caso Carmena, ya que ellos decidieron que no era la más idónea para representarles; y segundo, el inicio de las criticas cruzadas entre gobierno y oposición que no ayudan nada al desarrollo de la propuesta, ya que la mayoría de estas críticas se hacen de forma rápida y desde el argumentario fácil. Creo que deberíamos pararnos a pensar de forma objetiva y sacar adelante una propuesta que no es nada nueva, aunque eso no quiera decir que sea sencilla.

¿Queremos una capital descongestionada, ágil y sostenible? Yo creo que sí. ¿Es la peatonalización de la Gran Vía una forma de avanzar hacia esta meta? Puede ser, pero antes de hacer experimentos y gastar dinero, se debe hacer un plan de política pública de calidad. Un plan que englobe datos fiables y rigurosos, que recoja las propuestas de los distintos grupos y que tenga en cuenta las necesidades de la población y sobre todo, que cuide las posibles externalidades negativas que se pueden derivar del plan. No creo que Ahora Madrid esté reflejando este plan de acción. 

Las declaraciones que se están haciendo desde el equipo de Carmena están revelando una absoluta falta de control, usando argumentos vacíos e inconsistentes como que hay “muchas alternativas” para reconducir el tráfico de la arteria, el uso de la idea de que otras ciudades europeas han hecho lo mismo o la destinación de partidas en los presupuestos para futuras obras de peatonalización sin especificar muy bien para qué. Si a todo esto le sumamos, por ejemplo, la información escasa y sin la suficiente antelación del corte de acceso a vehículos privados, obtenemos un coctel que no acabará en nada bueno. 

Los madrileños ya han vivido lo mismo cuando en su día la calle Preciados, Arenal o Fuencarral se peatonalizaron. Que haya habido ejemplos exitosos no significa que siempre que se extrapole una política pública de similares características vaya a salir bien, y es una premisa básica que todo político debe saber. Por lo tanto, vamos a ponernos a trabajar, ejecutemos un plan de acción real y demostremos a la ciudadanía que la política también progresa con el paso del tiempo y es capaz de salvar obstáculos de forma más eficaz y eficiente que hace 40 años.
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