La Guía Repsol ha recorrido la capital de España para visitar los enclaves más emblemáticos de estas fiestas y desde la Pradera del Santo hasta la Plaza Mayor, cada lugar está lleno de platos tradicionales o recetas castizas reinventadas que conservan el espíritu más chulesco de los gatos y gatas.  

Los mantones de manila, las gorras de medio lao y la música de organillo toman las calles de la capital cada 15 de mayo para celebrar la fiesta más chula de Madrid, San Isidro.



Esta celebración que empezó siendo una romería a la ermita del patrón de la ciudad es actualmente un festejo de casi una semana donde se mezclan la tradición más castiza con una agenda de actividades culturales y ocio de lo más eclécticas.

Verbenas, zarzuelas, chotis, rosquillas y gallinejas, títeres y hasta conciertos de rock se dan cita en algunos de los rincones más emblemáticos de la ciudad.

Con motivo de estas fiestas la Guía Repsol recorre los diez lugares imprescindibles para conocer la esencia más castiza de Madrid y recomienda otras tantas paradas gastronómicas para degusta las tapas más tradicionales o atreverse con las más modernas.

Los nuevos gastrobares y tabernas de siempre conviven en perfecta sintonía y permiten transitar por las calles de la capital española redescubriendo platos ya clásicos y algunos reinventados, pero que conservan el espíritu más castizo.

DE PLAZA EN PLAZA

Las fiestas de San Isidro comienzan en la plaza de Villa situada en el Barrio de los Austria. Cada año el 14 de mayo desde el balcón de la casa de la Villa se ofrece el pregón.

Con tanta tradición como éste las croquetas de Casa Julio situada en el barrio de Malasaña. Se pueden encontrar las de siempre (espinacas, queso o jamón) y las más novedosas (membrillo, puerro o boletus).

La pradera de San Isidro es el punto neurálgico de la celebración en el barrio de Carabanchel. Aquí tiene lugar la romería donde miles de madrileños con sus trajes de chulapos se reúnen para hacer comidas campestres.

Las gambas son uno de sus aperitivos más famosos, aunque Madrid no tiene mar, y cientos de familias las pueden degustar en la marisquería Norte y Sur donde las mesas se cotizan desde varios días antes.

Y en otra tradicional plaza, la Plaza Mayor se dan cita la zarzuela, la copla, y la música con gran afluencia de público. Como colofón en el cercano AskuaBarra se puede degustar tradicionales raciones o pequeñas tostadas.

Las calles y plazas del centro de la capital también respiran fiesta con pasacalles y cabezudos inician su andadura en la Puerta del Sol. La capital continúa despierta por la noche y el potito de la Gabinoteca no defrauda: de patatas, huevo y trufa cocinado al baño maría.

FRESCOS JARDINES PARA EL CALOR

Los Jardines de las Vistillas con el enclave preferido para los amantes de los conciertos de música internacional. Cerca de allí espera la tortilla de la Ardosa, con patata bien frita y el huevo poco cuajado.

Y cuando cae la tarde el Parque del Buen Retiro se llena de luces, sonido y color. Un espectáculo piromusical en el que los fuegos se reflejan en el lago y danzan al compás de la música. Se puede rematar con una tapita e ensaladilla rusa en Casa Rafa el restaurante que lleva medio siglo sirviendo esta popular ración.

Otro lugar muy concurrido es la Plaza de las Comendadoras que acoge desde hace 30 años la Feria de la Cacharrería. Para calmar el apetito nada mejor que acercase al barrio de Goya a probar la lengua de ternera escabechada de La Tasquería, una tapa moderna a partir de un clásico.

Y para no olvidar la historia de Madrid el Museo de San Isidro, también recomendado en la Guía Repsol, así como el Prado, donde las obras de Goya muestran cómo vivía Madrid las fiestas en otra época.

El recorrido por los imperdibles madrileños finaliza en la Plaza Monumental de Las Ventas que acoge durante todo el mes uno de los certámenes taurinos más prestigiosos del país con las máximas figuras del toreo nacional. Después del espectáculo y muy cerca en la calle Ayala el mejor sitio para degustar los callos negros, el Fogón de Trifón.

ROSQUILLAS TONTAS Y LISTAS

Y para finalizar el recorrido gastronómico por la capital dos de los productos con más tradición de Madrid. No hay madrileño que no haya probado las rosquillas, exquisitas en casi cualquier pastelería de la ciudad donde se pueden elegir entre las tontas o las listas es decir con azúcar glass o sin ella.

El otro sabor ineludible es la casquería, con su mayor expresión en las gallinejas, presentes en toda la verbena. Uno de los expertos en la materia es el cocinero Abraham García, del restaurante Viridina, con dos Soles Repsol.




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