Guía de candidatos a la alcaldía de Madrid

Guía de candidatos a la alcaldía de Madrid

Si advertíamos docilidad y una campaña políticamente correcta en los candidatos a la Comunidad, el análisis cambia rotundamente al estudiar a los candidatos a la alcaldía. Perfiles de primera línea, políticos acostumbrados a los grandes titulares, grandes bazas de los partidos como es el caso de Villacís (C’s) y Aguirre (PP), tertulianos televisivos habituales como Carmona (PSOE) o flamantes iconos de cultura pop como Carmena (Ahora Madrid).
 
La campaña por el Ayuntamiento de Madrid ha marcado la prensa y la política nacionales. El carisma de los candidatos nos ha dado elementos gráficos imborrables y titulares para la hemeroteca. Líderes que, en ocasiones, han ocupado de manera muy acertada su nicho de votantes (Carmena, Aguirre) y de manera muy irregular en otras (Carmona, López).
 
En 24 años, el Ayuntamiento de Madrid sólo ha tenido tres alcaldes, todos ellos pertenecientes al Partido Popular. El PSOE, que no gobierna esta plaza desde 1989, abandona poco a poco la idea de hacerse con una capital que se le resiste ante la pujanza de Manuela Carmena, una candidata inusual, en muchos casos inesperada, y que demuestra ser la única con opciones a reñirle el puesto a Aguirre. Carmena ha despertado un movimiento sociocultural que ha poblado las redes sociales y los grupos de WhatsApp de mensajes de optimismo y esperanza. Su campaña, basada en el diálogo y en el talante, sólo se ha visto ensombrecida por el traspiés ante un cara a cara poco afortunado con Esperanza Aguirre en los debates televisados de campaña.
 
Con una habilidad política infalible, Aguirre ha dominado la campaña adaptando su discurso a cada circunstancia. Sin necesidad de reinventar su narrativa, más bien al contrario, la ‘maverick’ del Partido Popular se ha refugiado en el discurso liberal que presume defender en sus 35 años de experiencia en política.
 
Begoña Villacís, candidata al Ayuntamiento por Ciudadanos, ha sido la cara amable de la nueva política, la alumna ejemplar de Rivera de impecable currículum y trayectoria profesional. Ha dado la talla, y con nota, en los careos entre candidatos de Telemadrid y ha tenido un discurso político práctico y eficaz, concentrando los mensajes para hacerlos digeribles y anclados a aspectos cotidianos de la vida en la ciudad de Madrid. Antonio Miguel Carmona (PSOE) es un candidato de calle. Trabaja literalmente en la calle desde mucho antes que cualquiera de sus contrincantes; es el candidato más televisivo, pero sus intervenciones no le han servido en absoluto para ganar votos. Más bien han sido contraproducentes en numerosas ocasiones.
 
Los candidatos que pasarán de puntillas por esta campaña son, de manera irremediable, Raquel López (IU) y David Ortega (UPyD).
 
El comportamiento no verbal de los candidatos
 
Si hay una emoción que expresa con su comportamiento no verbal David Ortega (UPyD) es la rabia. Esta expresión facial se detecta por el ceño fruncido y la subida del labio superior que permite que se vean los dientes. También lo detectamos en gestos poco controlados, como alzar las manos por encima de la cabeza, un gesto habitual en sus intervenciones y que denota que siente lo que dice.
 
Carmona (PSOE) oscila entre un comportamiento no verbal óptimo y otro algo mejorable: si bien es cierto que refleja a la perfección la pasión que quiere transmitir a los electores a través de sus gestos, ésta se torna a veces en pérdida de control y signos de prepotencia. Su postura, firme, denota dominación, característica que le sirve en los debates para hacer frente a la crítica con un tono firme que le confiere convicción. Disminuir este ímpetu le otorgaría una comunicación más cercana.
 
Esperanza Aguirre (PP) realiza gestos de manera lenta y pausada, lo que refleja una personalidad estratega y reflexiva, fruto de una dilatada experiencia. En sus intervenciones públicas repite un gesto muy utilizado en política: mostrar las palmas de las manos para expresar transparencia, máxime cuando el discurso de sus rivales toca tanto el tema de la corrupción. Otra de sus habilidades comunicativas es la contundencia y el humor.
 
El comportamiento no verbal se refiere a la comunicación de las emociones mediante la expresión facial, y si hay una emoción que Manuela Carmena viene expresando durante toda la campaña es la alegría. La candidata tiene un gesto muy típico de reflexión que recuerda mucho a la filósofa de escucha al rival. Sin embargo, aunque la calma es la mejor señal para demostrar que el candidato sabe de lo que habla y es creíble, Carmena ha abusado de este sentimiento perdiendo asertividad.
 
Villacís (C’s) se presenta calma y segura, eligiendo un comportamiento no verbal sereno pero muy decidido. Al confrontar ideas en un debate denota, no obstante, cierto sentimiento de amenaza al elevar su tono vocal y estereotipar los gestos.
 
El único suspenso notorio en comunicación política y comportamiento no verbal de la campaña se lo llevaría Raquel López de IU: su habitual lectura de apuntes transmite falta de seguridad frente al público; al hablar, mantiene la mirada baja y mueve en exceso las manos. Además, colocar su mano en la barbilla al escuchar argumentos de los que es claramente contraria le confiere cierta expresión de desprecio.
 
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Vicente Rodrigo es especialista en comunicación política y asuntos públicos y Cristian Salomoni es profesor universitario de comportamiento no verbal y miembro de ACoNVE, la asociación española de expertos en comunicación no verbal.

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