Ya han pasado la cincuentena y siguen con el sentido del humor de antaño. No igual, porque el tiempo te vuelve algo más ácido y enrevesado, y aquellos agentes alocados de finales de los años 50 llamados Mortadelo y Filemón (en nuestra lengua claro) se han montado en la moderna y pueblerina ciudad de Madrid con el propósito de desempolvar sus viejos trucos, disfraces, gags renovados, personajes inolvidables… y unas gotitas de vitriolo.

Claro que es una historia más de hoy, como el mismo creador de las criaturas establece con su lenguaje metafórico y tronchante. Porque Francisco Ibáñez ha crecido con muchos de nosotros (sino todos) y sabe que teclas tocar para que sus antiguas historietas sigan atrayendo a las nuevas generaciones. Y a fe que lo consigue, muchas gracias por tantas risas, maestro español del cómic.
 
Volviendo a la animación en particular, es una suerte contar con Javier Fesser como ojo que satisface todas la voluntades y recuerdos, con una crítica y humor pasado bajo el tamiz de Ibáñez (no a la sombra, sino al Sol que más calienta) y una producción compartida con muchas mentes que sentirían nostalgia de aquellos increíbles personajes de la infancia. Pues, gracias a ellos todo ha tomado movimiento, caótico y acelerado como no podía ser de otra forma en la nueva era digital de la animación.



Rellenar todos aquellos huecos que quedan en la imaginación del lector, es un reto para un director como Fesser habituado a la comedia alocada de sus comienzos cinematográficos con sus dos magníficos cortos y la añorada El Milagro de P. Tinto. Un auténtico milagro dentro del cine español y madrileño.
 
El director nacido en Madrid recogió el guante tirado por la deuda histórica con los dibujantes españoles, con su primer acercamiento al mundo de nuestros detectives más internacionales, y destructivos con buenos sentimientos en el fondo. Y ha decidido que la mejor forma de rendir el homenaje necesario, es convertirse en dibujos animados, elevados a la enésima potencia por la empresa Ilion Animation Studios (ampliando la experiencia de su Planet51) y darle el protagonismo a Filemón Pi aunque mi cerebro surrealista sienta predilección por su compañero de disfraces.

Sin embargo, lo han conseguido… aquí están los auténticos personajes que reconocemos los aficionados al cómic y los representantes del patrioterismo castizo y de los asuntos casposos de bajos instintos con alto sentido del humor. Es decir, la chapuza nacional en 3D, para aquellos que prefieran ver los detalles de la producción saltando de la viñeta, digo pantalla.

Así que una auténtica gozada perseguir los disparates de los agentes de la T.I.A. y sus aliados de carcajadas, El Súper, Profesor Bacterio, Ofelia, Rompetechos, en esta nueva aventura contra Jimmy el Cachondo. Claro que todo ha sido más fácil al contar con las voces personales de grandes actores y cómicos, como el correcaminos Juanfri Topera o el omnipresente y disparatado Karra Elejalde. Sin olvidar a la verdadera y estupenda cuadrilla de «marcianos» del humor, como un repóker de estrellas en el universo cómico de Javier Fesser, compuesto por Venancio, Villén, Gavira, Langa y Tallafé. Un lujo redondeado por el contorno femenino de la mujer de rojo, Berta Ojea como Ofelia.

Estos momentos de creatividad y paralelismo de voces con personajes son los mejores de la película, junto con la viveza de la animación y numerosas referencias a su historia en tebeos. Personalmente, me decanto por el aroma infantil que por los chistes más contemporáneos, pero es una predilección sentimental.

Ahora, después de los premios ganados merecidamente, por supuesto, no me extraña que el propio Francisco Ibáñez haya quedado más que satisfecho con la versión actualizada de sus héroes. Aquellos que reflejan un estado de ánimo de la sociedad que difícilmente volverá, ya que el slapstick que llevan a gala Mortadelo y Filemón, ha ido decayendo con los años de cruda realidad. Donde otros personajes actuales (como políticos y rostros de la Tv) han ido apoderándose del protagonismo y se van olvidando a los verdaderos pioneros del humor. Como Charlie Chaplin, Buster Keaton o Harold Lloyd, Abbott y Costello.
 
O aquella otra pareja que surgió en el año 1918 en lustroso blanco y negro y mudo, o cuando poco después se descubrió la voz británica de Stan Laurel y el acento sureño de Oliver Hardy para satisfacción de los niños y mayores del mundo. 40 años después de su primer trabajo cinematográfico The Lucky Dog, el Gordo y el Flaco abrieron las viñetas a Mortadelo y Filemón en un relevo de papeles. Y buenas tintas.
Uno no acudió al entierro del otro, argumentando que su amigo lo entendería. Pero, como Mortadelo y Filemón (y la creatividad de Francisco Ibáñez y Javier Fesser) estos nunca morirán.
 
– Corra, jefe, corra… ¡que este tipo nos quiere matar!
– Animal de bellota. Para escapar le pedí un disfraz canijo, no de botijooo…
Y además, relleno de anís. ¡Hip!
Hip, hip, hurra… Mortadelo y Filemón.
 




Dejar respuesta

Please enter your comment!
Please enter your name here