Bienvenidos estimados amigos a esta, tu casa.

Nuestro espectacular parque ha seguido creciendo con nuestros inquilinos, ufanos ovíparos, un lugar de ensueño dónde las atracciones te llevarán a un viaje de muchos millones de años al pasado. Aquí los jóvenes visitantes, y no tanto, podrán embarcarse en la aventura de sus vidas con todas las comodidades y protecciones adecuadas a su estancia en nuestro recinto, un divertimento protagonizado por la ciencia genética y los animales prehistóricos que nunca convivieron al lado del hombre. Hoy, podréis compartir sus hábitos y participar en los juegos que proponen sus inmensos cuerpos y cerebros definidos en progresión, eso sí, intentado no perder ninguna de vuestras vidas digitales. Nuestro espacio de juegos…



Veréis cómo se reproducen o alimentan desde vuestras cómodas localidades, mientras vitoreáis estos sacrificios como si fueran los nuevos juegos romanos en el increíble Coliseo de los sueños genéticos.
 
Por Jurassic World parecen no pasar los años, porque viviréis (por ahora) al lado de las crías de estos gigantes, en espacios diseñados para los más pequeños, mientras sus padres puedan sentirse liberados por algún tiempo, tomándose un tentempié en alguno de nuestros locales de comida y cerveza a espuertas. Pues, en las horas álgidas del día hace bastante calor aumentado con tanto ajetreo e ir de aquí para allá, o aguantando las colas para entrar en las atracciones. Recordad, amigos no tirar de las excrecencias córneas ni de las diminutas escamas de la nariz a nuestros mini-dinos, sino os serviremos como carnaza para sus terribles y voraces progenitores. Nooo, es broma, no os asustéis ya que tenemos los equipos más preparados para asistir en los diferentes recintos, con sistemas de protección frente a cualquier amenaza posible.

Ahora, comienza el espectáculo y cuidado con pisar algún excremento de grandes proporciones. Buena estancia a todos.
 
Lo que no nos contarían es la historia hace 22 años, cuando el Parque Jurásico de Steven Spielberg (recordando el guion de David Koepp junto a Michael Criptón) sorprendió a la mayoría con este viaje al cretácico que aumentaría considerablemente los beneficios de Universal Pictures y su productora Amblin, con música de su inseparable John Williams y los efectos especiales elaborados con eficacia por los equipos de Stan Winston y el propio George Lucas. 

Aquí en la actualidad, también comprobaréis como cualquier espectador puede pasar de la expectación al aburrimiento en menos de dos horas, tras las interminables esperas entre show y show o dejaros una pasta en los menús con nombres antediluvianos sumado al precio de la entrada más viaje. ¡Vamos una pasta, lo que cuesta acercarse a la cultura!, que os quitará el resuello y algún kilito de más recorriendo las zonas temáticas ´bajo control`.
 
En Jurassic World no existe tanto suspense como en el pasado, las opciones pasan por la sorpresa de fabricar nuevos especímenes y, en alterar los comportamientos comunes a cada especie, para elaborar un revoltijo de dinosaurio que amenace la seguridad del área silvestre. Cuidado, con el Sol que en estas latitudes costarricenses (en realidad una mezcla de estudios de California o New Orleans y las islas hawaianas) pues los vehículos para el transporte en el interior os pueden jugar una mala pasada. Plastificados como embutido para monstruos y preparados para que las garras y colmillos, se conviertan en los protagonistas de vuestras asustadizas selfies.

Incluso, se puede jugar un partido de fútbol con los colosos, siendo vosotros mismos la pelota y acabaréis más mareados que Jeff Goldblum en una máquina de transmutación atómica.
 
El éxito de otra época, dirigida por un «casi» novel Colin Trevorrow a la sombra de la gran mente en el espectáculo hollywoodiense, tiene los mismos experimentos ribonucleicos que aquella, un reparto escogido con rostros mediáticos y jóvenes actores, triunfo de la mercadotecnia cinematográfica y un ritmo voraz y frenético. Pero, no hay novedades solamente la acostumbra pérdida de valores en humanos con escenas algo más salvajes y repetitivas, que os pueden hacer perder la cabeza. Un bocatto di cardinale.

Al final, las nuevas adquisiciones son una cortina de humo, un paripé monstruoso (tierra, mar y aire) para un público aglomerado, asustadizo e impotente, un camuflaje que viste los recuerdos de otras entregas con capas de polvo, sangre y escombro.
 
Creo que gana el recurso fácil, entre las risas macabras que ahogan los gritos de terror. Mientras el espectador queda algo estupefacto por el espectáculo digital sin sentido, con especies comportándose como villanos y héroes o una ensalada de tiros contra predators de 15 metros dedicados a reventar con trompadas o devorar los pinchitos formados por soldados de élite.
Este bocado se puede indigestar a los paladares acostumbrados a la aventura de antaño y otras exquisiteces elaboradas para gourmets por el rey Midas en los ochenta.

Porque los velocirraptores son unos benditos aguantando tanto desvarío del equipo de guionistas (creadores de la nueva saga del Planeta de los Simios), peleando y cambiándose de bando según sople el macho alfa, para saldar la cuestión con un happy end que pondría colorado al mismísimo y añorado Sir Richard Attenborough.
 
Un equipo que tendrá otras aventuras insignes, cuando Chris Pratt vuelva con Los Siete Magníficos junto a Vincent D´Onofrio o la nueva entrega de Guardianes de la Galaxia, Bryce Dallas nos divierta con Peter y el Dragón, el jefe Irrfan Khan visite el Inferno descrito por Dan Brown o el director Colin Trevorrow firme con Disney el remake de El Vuelo del Navegante o incluso participe en la serie de Star Wars. También el joven actor Ty Simpkins aceptará otros retos más oscuros (recordando su presencia en la saga Insidious), o su hermano mayor en la película que tiene proyectos junto a Rob Reiner o Chloë Grace Moretz.

Por tanto, creo que se puede ver la mitad de Jurassic World recordando otras anteriores, hasta que se van apelotonando los asistentes o carne con ojos, y empieza un festín que te deja atónito. Menos mal que no vi la versión con gafas 3D, un mareo menos.

No tengo nada en contra del cine veraniego, pero los productos para rápido consumo tendrían que echar más imaginación, puesto que los actores y efectos digitales están predispuestos para facilitar el espectáculo.

Aunque viendo la trayectoria de simios y dinosaurios, acabaremos inventando un mundo paralelo dónde los seres más inteligentes dominen a los humanos, y en esa existencia dominada por ropas de pieles, la esclavitud les lleve a una toma final…

Una isla Nublar plagada de seres jurásicos, con homínidos cerveceros mirando el caos provocado en la apocalíptica, semiderruida y real Manhattan. Os suena, Ok.




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