Las dos producciones sobre las que trataré esta semana, en este rincón de cine que me abren los amigos de Madrid es Noticia, probablemente, son el síntoma claro de dónde se está dirigiendo el mundo del Séptimo Arte. Un sendero que lleva estableciendo sus pautas desde hace algunos años, y se acentúa cada vez más, que significa tránsito hacia la pantalla pequeña de plasma, a la que las familias tienen acceso pulsando el botón de sus emisiones de imágenes caseras.
 
Como decía, en el primer caso que comenté aquí, el origen es la realización televisiva y dirigida por un director acostumbrado a dichas películas, llamado Mikael Salomon. Uno de los realizadores habituales que participasen en capítulos de Hermanos de Sangre o Roma, y dirigiera para la gran pantalla el filme Freezer. Big Driver es un proyecto que mantiene cierto suspense, pero se desarrolla por patrones convencionales en un relato corto escrito por Stephen King, dentro de sus historias basadas en crímenes con participación del lado oscuro de la personalidad humana.

Con un presupuesto que desencadena los límites de este tipo de programas, algunas habilidades de composición por carreteras medio ruinosas y un personaje de identificación asilvestrado, acechando a la clásica conductora perdida en un rincón abandonado.



La falta de calidad en la dirección artística, desentona algo con su pareja de protagonistas Olimpia Dukakis y la actriz que lleva todo el marchamo del filme, Maria Bello. Es decir, los típicos rostros conocidos que tapan de cierta forma las deficiencias y unos efectos que cantan la escasez de imaginación, así como un tramo final que rebaja el suspense o las pretensiones artísticas. Por otro lado, como en otras situaciones que se maltrataba las aventuras literarias de Stephen King en el pasado, como en el caso de It, Langoliers, La Tormenta del Siglo o Apocalipsis, se simulan las carencias con rostros conocidos que salvaban con algunas interpretaciones lúcidas o simpáticas. Igual que ocurriera con proyectos exclusivos para el cine, como El Cortador de Césped, Christine, Ojos de Fuego, Sonánbulos o Bad of Bones con Pierce Brosnan.
 
Posiblemente, me quede con aquellas favoritas de la mayoría adaptando libros de King, como El Misterio de Salem´s Lot un agradable recuerdo para la tv, o las clásicas empezando por la genial El Resplandor, Carrie, La Zona Muerta, Creepshow, Perseguido, Cujo, Cementerio de Animales, Cuenta Conmigo y la entretenida Los Chicos del Maíz. Y en una etapa algo más moderna, mantienen la frescura y la calidad las adaptaciones de Cadena Perpetua, La Milla Verde, las dos versiones de The Mist, El Cazador de Sueños, Verano de Corrupción o Eclipse Total. Varias de ellas, comparten la visión realista del género de terror con Big Drive, dónde una escritora (recurso tópico en King) se encuentra en una situación dramática y extraña, que en lugar de conducirse por episodios fantásticos se topa con el realismo más actual. Algo que conoce el autor de su propia mano, al ser víctima de un terrible accidente de automóvil.

Los próximos libros en adaptarse, además de varios relatos cortos más, parecen ser Cell y la interminable peripecia de La Torre Oscura.
 
Maria Bello consigue mantener el pulso, pero la historia se desgarra con paralelismos con casos de violencia de género que nos mortifican e hieren en las noticias diarias (casos que producen terror por su multiplicación y que deberían ser más denunciados antes de producirse, tanto por la víctima que sufre el acoso como por parte de familiares o amigos), y se hunde con un final típico de venganza cogida por los pelos. Tal vez, porque la evidencia resulta mucho más terrible que la exageración de la ficción, con asesinos más enfermos si cabe que este Big Driver. Esto es, la peligrosidad común de vecinos y parientes cercanos a las víctimas.

Otra particularidad peligrosa, es que se distingan claramente los cortes en la narración para intercalar descansos y los consabidos momentos publicitarios. Un drama más, al que sumar los puntos negativos de este tipo de elección, pues sigo defendiendo el cine de siempre, para la gran pantalla.

Al menos no se trata de una serie de capítulos, sino todavía estaría decidiendo si llegar a la conclusión o dejarla colgada como un cuerpo macilento a la intemperie… y nunca descifrar quién fue el asesino, si el mayordomo o el vecino de al lado.




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