Pete Docter es el director de la nueva obra maestra, Inside Out, natural de una población de Minnesota de igual manera que la simpática familia protagonista de la película, mirando la singularidad de una de sus hijas, ha dibujado con su crecimiento real, la psicología y las pautas racionales con que la pequeña de 11 años, concibe la realidad y la fantasía, o más bien, establece su universo interior en su incipiente paso a la pubertad.

Dentro de su cabeza, el intelecto funciona como un juego, un parque interactivo o un plató cinematográfico, donde el desarrollo cognitivo es común a la mayoría de pequeños humanos, diferenciados del resto de especies por el tamaño de sus cerebros.



Dentro de su cabeza de aprendices, se aprehenden ciertos rasgos o experiencias que marcarán su personalidad y los contactos externos con el mundo, individuos o canciones machaconas al ritmo de su corazón, familiares o amigos. El trato, la aceptación o la negación, y el dominio de las emociones está en juego por derecho en el filme Del Revés. Esto es, la forma de su pensamiento para expresar sus sentimientos y decidir la toma de decisiones que proporcionarán color a sus vidas y recuerdos.

Pete Docter, también escritor de guiones emocionantes como los dos primeros Toy Story o Wall-E, sugestiona con una de las voces a sus  personajes, al igual que los nombres como Amy Poehler, Bill Hader, Diane Lane o Kyle Maclahan o el inimitable Frank Oz, y se dirige con mente colosal, procaz, una historia común a todos los espectadores con una imaginación de otro planeta, el de los más jóvenes (hombres y mujeres viajan a sus pasados), una memoria que pretende igualmente conquistar los corazones de los más mayores, someter al público boquiabierto con el poder imaginativo de su mente.

Él, conjuntado de amarillo por dentro, con la Alegría que ejercita desde 19… cuando diera vida a los juguetes con sonrisas y esa parte esencial del divertimento a edades tempranas, el de un mundo inmóvil, abstracto, con la acción animada de nuestros recuerdos de niños y la fantasía durmiente de todos, somos los protagonistas de sus guiones. Como hoy, de nuevo, ejercen un papel esencial y surrealista en esta fantástica película, al fondo de la psicología, intensa-mente.

En cambio, Docter ha ido captando el interés mediante la representación adulta y metafórica, enseñando la mirada melancólica, y hasta la tristeza, primordiales para la toma de decisiones en el futuro. Ya, hace algunos años entre el frío metal o la vejez de altos vuelos, planea un Wall-E más limpio, Up (arriba), con intervención estelar de las lágrimas por su interior azul. El contrario necesario en nuestras vidas pone un contrapunto al humor que resalte la alegría y la coloree de ese otro sentido especial que emerge de la ternura. En su vida y en las nuestras, todo se estructura de forma inteligente, tan pensado que funciona como un reloj biológico con el que se forman y estimulan las zonas esenciales de nuestro cerebro. Su misión es evidente captar las emociones y dotarlas de vida.

Claro está, Del Revés no podría alcanzar esas cuotas de inteligencia necesarias sin un equipo de compañeros que crean una escuela de profesionales en la animación norteamericana, así como el resto de colaboradores del mundo digital, en un laboratorio de buenas ideas llamado Pixar, en trayecto a California de los sueños. Retumban esas voces interiores que expresan lo que ellos piensan y elaboran con los cinco sentidos.

Y, hablando de ellos, no se puede diseñar una estructura inteligente tan complicada como la mente humana, sin atender a estos colores que, de manera intermitente, se apoderan del descontrol de nuestras acciones (del conocimiento inexperto a la experiencia), como el rojo apasionado circulante del amor incipiente a la ira, o del verde que desencadena la repulsa y el asco, también del asustadizo que intenta prevenirnos del riesgo innecesario o el peligro.

Todos los personajes son sensaciones que forman nuestros recuerdos, a corto y largo plazo, desde el misterio en un viaje invisible al fondo de la mente, a los lugares y rostros olvidados en precipicio del tiempo. Los fundamentos que perseveran en la evolución de nuestra especie, diferenciada de mascotas graciosas como perros y gatos.

Mientras, con añoranza nos desprendemos de amigos imaginarios que ayudaron a combatir la soledad, y pasamos por etapas en el crecimiento cerebral que desarrollan las habilidades, con deseos o añoranzas, y una imaginación inagotable que nos lanza a los límites de la realidad, tan necesaria en la industria del cine actual.

Gracias por las hábiles mentes, salve a Pixar y coronen a Pete Docter como creador personal e intransferible de nuestra fantasía y sueños por construir, mediante la ternura y la inteligencia necesaria de una fábrica de monstruos S.A. y juguetes inolvidables. Gracias, amigos «animados»  por colorear nuestra vidas grises, con personajes celebrados y cerebrales. Y la batuta sabia de Docter.




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