El Athletic Club se ha hecho este lunes con la Supercopa de España al doblegar al FC Barcelona y ha puesto fin a una larga sequía de 31 años sin títulos, desde que ganara Liga y Copa del Rey en la temporada 1983/84, y la gabarra podrá salir de nuevo para celebrar la segunda Supercopa de la historia del club.

Tras perder cuatro finales de Copa del Rey, una de Europa League y perder también la Supercopa de España en otra ocasión, además de ser subcampeón de la Liga en 1998, el Athletic ha acabado con el gafe que le dejaba sin poder celebrar ningún título desde ese doblete de hace 31 años.



El conjunto rojiblanco, uno de los históricos del fútbol español, con ocho títulos ligueros y 23 de la Copa del Rey, no levantaba un trofeo desde hacía 31 años cuando, en el Santiago Bernabéu, ganó la Copa del Rey precisamente al conjunto blaugrana, en la final recordada por la tangana final.

Aquella temporada 1983/84 la gabarra navegó por la ría de Bilbao con motivo del doblete Liga-Copa, pero desde aquel triunfo las alegrías habían sido escasas. Ahora, por fin, podrá volver a salir a festejar esta Supercopa de España, la segunda tras la lograda en verano de 1984.

Sin embargo esta es la primera que ganan sobre el terreno de juego, pues entonces se la adjudicaron directamente gracias al doblete y sin necesidad de enfrentarse a ningún otro equipo. Además, la han ganado curiosamente sin haber ganado ningún título, pues la disputaban en calidad de subcampeón de la Copa con el doblete firmado por el Barça la pasada temporada.

De todos modos es un triunfo que será recordado y muy celebrado, al hacer bueno el 4-0 de la ida en San Mamés que ya fue el punto de partida a la fiesta. Y es que, desde 1984, no había mucho a celebrar en Bilbao más allá de las finales coperas de 2009, 2012 y 2015, o la final perdida de la Europa League en 2012.

BARÇA 1 – 1 ATHLETIC (1-5)

El Athletic Club se ha proclamado nuevo campeón de la Supercopa de España al empatar (1-1) este lunes en el Camp Nou y hacer bueno el 4-0 que logró en la ida de San Mamés ante un FC Barcelona que no pudo remontar, que estuvo desafortunado en ataque y acabó desquiciado a manos de un Athletic serio y que podrá sacar su gabarra a la ría.

Una alegría con sabor a revancha por las finales de Copa del Rey, hasta tres, y la de Supercopa perdidas recientemente por los leones a manos de un Barça que esta noche no pudo desplegar su mejor juego, por lo menos en acierto, y se quedó sin una remontada que les hubiera permitido seguir buscando un segundo sextete ya imposible.

El Athletic estuvo serio, bien plantado atrás y jugando con paciencia, con oficio al perder tiempo y frenar con acierto y dureza permitida cualquier atisbo de jugada ofensiva del Barça. Cuando los blaugranas rompían las líneas de los leones no llegaban los goles, solo Messi al borde del descanso lo logró. Por contra, el Athletic empató por vía de Aduriz en el minuto 75 para sentenciar su triunfo, ya con uno más por expulsión de Piqué, y erigirse el delantero como el nuevo Rey león.

Al Barça le tocaba remontar y al Athletic sufrir a la espera de poder marcar el gol de la sentencia, y así saltaron al césped ambos equipos, con un guión inquebrantable. Los primeros minutos del Barça fueron de infarto, quizá demasiado pero buscando sorprender de inicio. Lo tuvo a tocar, pues Pedro rozó el gol en un disparo que acabó en córner y, a la salida del mismo, Piqué remató al larguero.

Seis minutos que daban esperanzas al Barça y refrendaban la apuesta defensiva de un Athletic que tuvo un motivo más para plantar el autobús atrás. No obstante, el equipo blaugrana tuvo que aflojar y apostó por buscar la remontada en base al juego. Una presión alta que empezó en el tridente de arriba, con Pedro con el mono de trabajo, y un cambio constante del juego a ambos lados propició el dominio, pero sin peligro.

No había demasiado margen para el error y Pedro no acertó a rematar un balón franco en el área, y también Iniesta estuvo desafortunado en un remate que envió a la segunda gradería. La emoción del Camp Nou y la creencia en la remontada se iba apagando, pero antes del descanso apareció su 10 para abrir una lata muy bien conservada hasta el momento por un Athletic muy bien plantado.

La puso Rakitic en el centro del área y un toque con el pecho de Suárez asistió a Messi, que la controló también con su torso y la colocó en el fondo de la red para poner el 1-0. Resultado que pudo ser diferente si el Athletic hubiera aprovechado una ocasión clarísima en las botas de Eraso que erró con el agravante de que tenía solo, a su lado a punto de fusilar, a un Aduriz que le recriminó su individualismo.

Ya en la reanudación volvió a perdonar el Athletic, esta vez con Susaeta y un remate flojo encarado a Bravo como protagonistas. No marcaba el equipo de Valverde pero sí pudo frenar el dominio blaugrana, aunque en ello tuvo más peso la expulsión de Piqué. Una protesta airada provocó que el central viera la roja, que se parara el partido y que se convirtiera dicha acción en un punto de inflexión.

Con un jugador menos la gesta blaugrana era mayor y no hubo premio a los intentos de Pedro, Rakitic o Suárez, sin duda el más activo arriba. Con Messi más perdido de lo esperado, ni la entrada de Sandro y Munir cambiaron nada, y sí llegó la sentencia de los leones cuando Aduriz, a la segunda, batió a Bravo tras quedar solo frente a él. Lo celebraron a lo grande, sabedores de que era el gol que les daba la Supercopa.

Quiso el Barça morir en el intento y lo hizo, pero claramente yendo a menos. El empate del Athletic acabó con la Supercopa de España. El Barça ya no creía más en la remontada y los bilbaínos siguieron con el guión que tan buen resultado les estaba dando y es que, el 4-0 de San Mamés, condicionó el partido y les permitió llegar con el trabajo hecho. Aguantaron estoicos y se ganaron el sacar la gabarra a la ría de Bilbao, 31 años después, para festejar este hito.




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