La Casa Encendida acoge la primera exposición dedicada a las pinturas de Juan Ariño, conocido diseñador de espacios museográficos, catálogos y exposiciones, campo en el que ha desarrollado una labor fundamental en la historia del diseño de exposiciones de nuestro país desde los años setenta, trabajando con importantes museos tanto nacionales como internacionales.

Es en la década de los ochenta cuando Ariño comienza la colaboración profesional con Carmen Giménez, comisaria de la exposición y gran admiradora del trabajo del diseñador con quien comparte criterio estético y coincide en el rol esencial que el espacio juega en el arte.



Dada la condición multidisciplinar del trabajo de Ariño, quien se mueve con soltura en la pintura acrílica, el collage y la escultura, la selección de piezas expuestas por primera vez al público en La Casa Encendida está formada por las pinturas realizadas a partir del año 2000.

Este centenar de obras tienen como referencia El libro del té de Kakuzo Okakura, referente ineludible tanto en el trabajo como en la vida del diseñador.

Para Juan Ariño la pintura es esencial para indagar, a través del paisaje, en el universo de la contemplación. Como él mismo explica: «Siempre me ha ayudado a mantener el ánimo y el equilibrio en medio de las contrariedades.

La colocación de los objetos en el espacio o de los colores en la superficie, que establecen relaciones rítmicas entre ellos, es la esencia del trabajo de Ariño. Las obras de esta exposición, en la frontera entre abstracción y figuración, no representan ningún paisaje concreto sino la estructura común a todos ellos.

Agrupadas en series como Homenaje a Rikyu, Chinos, Horizontes, Shojis, Ultramar, Hespérides, reflejan también la mirada constante sobre la pintura de los grandes maestros tanto orientales como occidentales.

«La calculada ambigüedad de mis cuadros entre el paisaje y la abstracción viene tanto del expresionismo abstracto como, en una especie de retroalimentación, del paisaje del siglo XIX, donde, según Robert Rosenblum, pudiera estar su origen. En cualquier caso, parafraseando a Matsuo Basho en Sendas de Oku, no sigo el camino de los antiguos: busco lo que ellos buscaron, y lo que verdaderamente me interesa no es el qué se pinta sino el cómo se pinta», ha indicado el artista.

Yo trabajo para un espectador contemplativo, capaz de detenerse y disfrutar del placer de mirar.» Acompañando a la exposición, se publicará un catálogo con textos de la comisaria Carmen Giménez, del crítico de arte, ensayista y profesor universitario Francisco Calvo Serraller y del propio artista Juan Ariño.

BIOGRAFÍA DEL ARTISTA JUAN ARIÑO

Juan Ariño nace en Madrid en 1945. Realiza estudios en el ICAI (Selectivo de Ciencias) y posteriormente en la Escuela Técnica Superior de Arquitectura de Madrid, simultaneándolos con su trabajo en el estudio del arquitecto Pedro Rodriguez de la Puente.

De 1966 a 1968 dirige la sección de delineación de arquitectura de INTECSA (Oficina técnica de Dragados y Construcciones) como ayudante del arquitecto-jefe Samir Youssef, colaborador de Oscar Niemeyer.

De 1969 a 1971 dirige el estudio de Diseño Gestalt cuya sede social en la calle Capitán Haya proyecta en colaboración con el arquitecto Roberto Puig. En 1971 crea, junto a Diego Lara, Arquigraf, estudio de arquitectura interior y diseño gráfico.

Desde 1981 trabaja como profesional independiente especializándose en el diseño de espacios museográficos como las salas A-1 y A-0 del Museo Nacional Centro de Arte Reina Sofía en 1986 y las salas de su Colección Permanente en 1995, el Museo Patio Herreriano de Valladolid en 2001 y, más recientemente, la Sala de la Alhóndiga de Bilbao en 2010 o la remodelación de la galería Cahiers dArt en París en 2012.

Como diseñador de exposiciones y catálogos, Ariño ha participado en más de trescientas, tanto nacionales como internacionales, entre las que destacan El siglo de Picasso (1988), Antonio López (1993) o Man Ray (1999) para el Museo Nacional Centro de Arte Reina Sofía, las dedicadas al trabajo de Goya en 1994.

El cuaderno italiano e Instalación de las pinturas negras de Goya en la Colección Permanente) por el Museo del Prado o las dedicadas a Calder y a las Obras maestras del Kunsthistorisches Museum de Viena en el Museo Guggenheim de Bilbao en 2003 y 2008, respectivamente.

A nivel internacional, numerosos museos e instituciones han contado con el trabajo del diseñador madrileño desde Art Basel en 1984 (con la exposición Caleidoscopio español).

Arte joven de los 80, el Pabellón Español Internacional de la Bienal de Venecia en 1986, la exposición dedicada a la pintura española desde el Greco a Picasso (Spanish Painting from El Greco to Picasso. Time, Truth and History) en 2006 por el Guggenheim de Nueva York, la dedicada a Brancussi en 2004 por la Tate Modern de Londres o Picasso: cerámica y tradición por el Museo de Cerámica de Seto de Japón en 2005.

Desde antes de comenzar los estudios superiores y a lo largo de toda su actividad profesional, nunca ha abandonado la práctica del dibujo y la pintura, que siempre han sido el eje de toda su actividad.




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