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La Historia de la Humanidad es cíclica y los modelos productivos, las naciones o los imperios hegemónicos, las alianzas, los conflictos bélicos, las migraciones, etc. se repiten cada cierto tiempo.

Cuando se constituye un «statu quo», alguien o algo lo rompe. El siglo XX vivió dos guerras mundiales que acabaron con una «fría» y la victoria «final» en la última década del bloque «capitalista occidental». Años de supuesta «tranquilidad» convulsionaron con el terrorismo islámico y el ataque a las Torres Gemelas del World Trade Center de New York ya en el siglo XXI. Una crisis económica iniciada en EEUU y que salpicó y sigue contagiando a todo el mundo, azotando principalmente a las economías más maduras y consolidadas del globo.
La aparición esperada (ya por Napoleón Bonaparte)  de la emergente de Asia (China) como motor mundial.

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El avance de nuevas potencias económicas Brasil, Turquía o Rusia  creciendo al calor de la exportación de materias primas en continuos precios ascendentes y de su  fuerte demanda interna.

Aparece años después la bajada vertiginosa del petróleo, la guerra de Ucrania, la expansión del Estado Islámico y  la guerra de Siria.

Ahora Europa tiene un reto complicado que es acoger a los miles y miles de sirios que huyen del terror de su país. De momento en la única zona del mundo en la que  se respetan los derechos humanos (Europa), no existe entre los Estados miembros un criterio común. Alemania, España, Hungría o Polonia, por ejemplo piensan cada uno de forma diferente. Hasta octubre no habrá acuerdo y el drama y el dolor humano se extiende desde el Mediterráneo hasta el norte de Europa.

Para más inri, la economía mundial no acaba de arrancar, ni salir de la crisis. Y ahora son «los emergentes» los que se pinchan. China, Brasil y Rusia tienen el «testigo del cuadro de mandos encendido» y puede ser que una nueva ola de crisis y recesión mundial con el petróleo a menos de 50$ barril pueda llegar.¿Cómo gestionaran estos gigantes económicos y en población un incremento exponencial del desempleo y de la bajada de la renta de sus ciudadanos?  ¿El gobierno chino podrá paliar el déficit democrático y parar las convulsiones sociales ante un escenario de crisis económica, después de años de crecimiento desmesurado «a dos dígitos» y sacando a millones de ciudadanos del mundo rural a las ciudades?

¿Que pasara con el Estado Islámico y su expansión permitida por la acción por omisión de todos?, ¿Se consolidará una Alianza Global Internacional para acabar con ellos), Los neopopulismos americanos se consolidaran o comenzaran su declive político y social? ¿Rusia volverá a confirmar que quiere jugar a ser superpotencia política y militar?

La verdad, que no me gustaría ser  el  Presidente de EEUU y verme en su pellejo, porque hace décadas que no tenían «el río tan revuelto».

Los saudís nada contentos con los guiños norteamericanos  a los iraníes, el terrorismo islámico activo y sin freno, Libia, buena parte de África continental, Rusia y Putin «reconstruyendo» de nuevo la URSS y los coreanos del norte, con su «líder», descontrolados siendo «impredecibles» en su comportamiento militar. En fin, creo sin ninguna duda que los arquitectos del mundo tienen trabajo y me temo que pasaran años en estabilizar temporalmente un poco esta «bola» en la que vivimos todos.

Ante esto, ¿España qué puede hacer?  En este mundo globalizado no es fácil mantenerse al margen de la «centrifugadora».

Tendrá que seguir avanzando en sus reformas para hacer más competitiva su economía así poder crear más empleo y bienestar. Y tendrá que vigilar con atención «sus heridas», (los nacionalismos y el neopopulismo).

Ante todo esto, la receta  siguen siendo: el Sentido Común y el Estado de Derecho.

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