Nadie haría suponer que después del quinto llegaría un verdadero infierno en la Tierra, porque el Terminator se ha desarrollado con una inteligencia artificial que ha tomado conciencia o lo intenta, para mandar a los humanos a una era de oscuridad. Pero, no está todo perdido, porque viejo no significa obsoleto.
 
Los últimos guionistas, Laeta Kalogridis (Shutter Island, Alejandro Magno) y Patrick Lussier (Scream, de paso un sentido pésame por el fallecimiento del gran Wes Craven) de la nueva entrega denominada Terminator Genesys, dicen que «el futuro aún no está escrito», y esperemos que como consecuencia de ello, tenga una lógica por encima de lo establecido en esta diversión, sin más. Pues, aquella vieja película que encumbrara al director James Cameron (Avatar, Titanic) se ha disgregado en episodios que han desorientado a los espectadores y fans de la saga.

Hoy, nos dirigimos a convertir una buena historia en serie de capítulos revueltos, entramados intrincados y vueltas enrevesadas de un lado a otro del tiempo. Como no sabemos hacia adónde nos dirigimos, habrá que acrecentar y acreditar con el esfuerzo máximo, la comprensión de la historia de los protagonistas primeros y abrir a la vez la mente.
 
Si bien, esto nos suponga en el presente, un verdadero quebradero de cabeza, con gente y estructuras saliendo y entrando en distintas épocas, mucho más exigentes y complicadas para nuestra mente. Con la propagación de ideas mecánicas más sofisticadas amparadas en las aleaciones metálicas ya arcaicas, o el intrincado camino hacia el camino del vacío absoluto de su inteligencia casi divina. Todo dependerá de las personas que se pongan a los mandos de los instrumentos del scifi en el futuro.



De momento, a la quinta (que podría haber sido la definitiva, tras una cuarta de desperdicios metafísicos) se da prevalencia a los personajes cambiando sus roles, como en una telenovela de mayor presupuesto y un simpático Arnold Schwarzeneger invirtiendo en su plan de jubilación, con la emisión de sonrisas como bonos forzados y entonando canciones del pasado. Eso sí, con cierta diversión cuántica y esperanzas magnéticas de los viejos tiempos.
 
Dejando las imágenes que nos angustiaron hace años, cuando el joven T-800 perseguía sin descanso a una Sarah Connors menos exuberante y un Kyle Reese con menos alambicados problemas existenciales, por entonces casi ni conocíamos a su hijo, un aprendiz de Prometeo entre los hombres. Ahora, mutando a bichos filamentosos, todo programado a que Skynet se mueva como pez en el agua y no atrapado en la red del Génesis.

Este Terminator, junto a la música que planea en el ambiente de San Francisco, con explosiones y persecuciones a más velocidad, sin pausa ni respiro, hay un puente que une el pasado con el presente, en un nuevo intento de cambiar el futuro. Vuelta a los viajes en el tiempo con protagonismo del mal que ralla en el paroxismo de la incongruencia técnica, de personajes que transitan para conocerse a sí mismos, o antes de haber nacido, por amores que nacerán o no, y sentimientos obsoletos que usarán nuevas actualizaciones.
 
Todo por escribir en un futuro diabólico, que podría estar nombrado por la sombra del 6. Ya que Skynet no se conforma con el día a día, sino que evoluciona a un ritmo enloquecido, como todo a su alrededor. Hasta el día del juicio final, más o menos.

Veremos si después de Terminator Genesys, vendrá un nuevo comienzo y si participarán en él, las nuevas incorporaciones encabezadas por el director Alan Taylor (Juego de Tronos, Thor El Mundo Oscuro), el nuevo héroe Jai Courtney contra el malvado interpretado por el omnipresete Jason Clarke y el trálucido Skynet, o el nuevo rostro de la bella actriz Emilia Clarke.  Y si Arnie seguirá siendo la bestia. ¡Habrá que ponerse a escribir!

Por cierto, la banda sonora de …….. sigue poniendo los cables de punta. Tum, tum… Tinoniii, nino ni…. ¿Volveremos?




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