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La alcaldesa de Madrid, Manuela Carmena, ha avanzado que asistirá a la ofrenda floral que se ofrece a la virgen de La Almudena y que, aunque no sea creyente, si la Iglesia quiere que tenga una actitud institucional en determinados actos, la va a tener.  

No obstante, la alcaldesa ha remarcado también que es «importante» tener en cuenta que la «religión es un acto privado, no un acto institucional».

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Así lo ha remarcado en el Pleno municipal en respuesta a una pregunta formulada por el portavoz adjunto del PP, Iñigo Henríquez de Luna, si tenía la intención el equipo de Gobierno municipal de cambiar el nombre de las tradicionales fiestas de Madrid, como la del patrón San Isidro o las populares de San Cayetano, San Lorenzo y Virgen de la Paloma, algo que la regidora ha rechazado recalcando que no se lo plantea.

El edil del PP ha dicho, después de que se cambiara el nombre de las fiestas del virgen del Pilar, que tomaba ese nombre porque era la iglesia parroquial de la zona, por la denominación de fiestas Populares del distrito de Salamanca, en una comisión donde estaba los miembros de Ahora Madrid y asociaciones «acólitas».

Carmena ha afirmado que el nombre le parece «muy bonito y muy inclusivo» para detallar que las fiestas de este distrito no tenían una entidad específica, por lo que se impulsó reuniones con vecinos en una comisión para llegar a un acuerdo sobre la denominación de las fiestas.

Carmena ha explicado que las preguntas de control suelen servir de «críticas» y «desahogo» de los miembros de la oposición y cree que detrás de la intervención del concejal del PP, cuando hacía referencia a la ausencia de las fiestas de La Paloma, podía haber una alusión a que se estaba «ofendiendo o no teniendo consideración a un sector de la ciudadanía que podía pensar poco encomiable no estar» en esos actos.

La regidora ha dicho que «quizás» estuvo «mal planificada» esa semana de vacaciones y ha avanzado que sí va a estar en la ofrenda floral a La Almudena, recalcando que era importante subrayar que, dentro de un estado aconfesional, «la religión es algo privado y no ser un acto oficial».

De todas formas, la alcaldesa ha dicho que, pese a no ser creyente, entiende que si la Iglesia prefiere que «una persona tenga una actitud institucional», ella la va a tener.

Por su parte, Henríquez de Luna ha criticado que se haya decidido, a su juicio, eliminar actos religiosos en Salamanca y Chamartín, para subrayar que se tiene que en democracia se tiene «respetar» a las minorías pero también a la mayoría de la ciudadanía madrileña que tiene creencias religiosas.

«Si tienen la tentación de cambiar las fiestas, al menos pregunten de verdad a los madrileños», ha aseverado.

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