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El cuadro Gran Odalisca de Jean-August Dominique Ingres ha llegado este miércoles al Museo del Prado para formar parte de la exposición monográfica del artista francés que dará comienzo el próximo 24 de noviembre. Esta obra, según ha explicado el comisario institucional de la muestra, Carlos González Navarro, supone el mostrar un desnudo «por la pura idea de sensualidad».  

«Hasta el momento había una idea del desnudo que necesitaba un argumento que justificara ese estado, pero no así en esta obra. Se trata de un desnudo como ejercicio de placer», ha señalado González, quien compartirá labor con Vincent Pomarede, del Louvre.

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Gran Odelisca surge como un encargo de Caroline Murat, reina de Nápoles, en el año 1813, para hacer pareja con otra obra también de un desnudo, La bella durmiente. No obstante, la caída del Reino de Nápoles conllevó la pérdida de este último cuadro y su separación de la odelisca, rescatada por el propio Ingres.

En el año 1819 fue presentada en el Salón de París envuelto en una cierta polémica, ya que recibió numerosas críticas al entender que se trataba de una pintura «obscena». El debate quedó zanjado por el Rey Louis XVIII, quien aseguró que «lo único imperfecto» del cuadro era la conjugación verbal de pintar en la firma de Ingres.

A pesar de que el monarca francés intentó comprarlo, finalmente fue adquirido por un rico banquero y el cuadro fue pasando por varias manos hasta que el Louvre lo pudo comprar a un aristócrata venido a menos. Desde el año 1899, la obra pasa a integrar la colección de grandes desnudos de la pinacoteca francesa.

Gran Odalisca apenas ha salido desde entonces el museo –«únicamente para grandes exposiciones», según González–, con la excepción de dos «tristes» ocasiones: la I y la II Guerra Mundial, periodos en los que «deambuló» por Francia para su protección.

IDEAL DE BELLEZA PARA PICASSO

El comisario institucional ha aseverado que esta pieza tiene «importancia por su valor ideológico». Mientras que Picasso la consideraba un «ideal de belleza», otros movimientos civiles como las feministas la han adoptado como «elemento iconográfico» para sus reivindicaciones.

Dentro de la exposición Ingres, patrocinada por la Fundación Axa, la Gran Odalisca «no podrá estar mejor acompañada» en la sala en la que ha quedado instalada. Así, será observada por otro cuadro del autor, Ruggiero rescatando a Angelica, inspirado en el Orlando furioso.

Además, habrá un dibujo preparatorio de la odalisca, procedente también del Louvre, con dos estudios de la obra y una versión en grisalla, también de Ingres. Como anécdota, el autor reconocía en una carta privada que la modelo de odalisca no era Caroline Murat, además de hacer un homenaje a la Fornarina de Rafael, con un turbante a modo de pañuelo.

MÁS DE 60 OBRAS

Ingres contará con piezas del Louvre y el Museo Ingres de Montauban, hasta superar las 60 obras con piezas procedentes de instituciones belgas, inglesas, italianas y norteamericanas. No obstante, no podrá tener la única obra del autor que se localiza en España (en la Casa de Alba), al encontrarse en una exposición en Dallas.

Coincidiendo con la instalación de esta obra, el Museo del Prado ha anunciado asimismo la renovación del convenio de colaboración con la Fundación AXA (establecido desde el año 1999) como benefactor del programa grandes exposiciones y, en concreto, de esta muestra.

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