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¿Cuál puede ser el resultado de la combinación de pieles majestuosas, propias de la cultura Inuit, junto con la exuberante moda occidental de principios del siglo XX? El vestuario de una gran producción de cine: Nadie quiere la noche, cuyas prendas pueden visitarse en el Museo del Traje hasta el próximo 3 de febrero.

Nadie quiere la noche es una película de Isabel Coixet, protagonizada por Juliette Binoche, Rinko Kikuchi y Gabriel Byrne. La diseñadora del vestuario, Clara Bilbao, consigue con sus prendas teletransportanos a los primeros años del siglo XX sobre un paisaje gélido y de en sueño, como es Groenlandia. 

Clara Bilbao, galardonada en 2012 con el Goya al mejor vestuario por Blackthorn. Sin destino de Mateo Gil, ha contado con la ayuda del Museo del Traje para llevar a cabo el estudio sobre las prendas de la época y situarla en un contexto tan complicado y lejano como es el Polo Norte.

De la exposición destacan los bocetos y patrones de la diseñadora. Además los sombreros de astracán y de fieltro, los pañuelos de seda y los corsés femeninos se llevan el broche de oro de esta exposición. Así como todas las prendas inspiradas en pieles de animales salvajes, que fueron utilizadas durante aquella época. Lo más destacable es el uso de las parkas, hoy tan de moda y de las cuales se desconoce su verdadero origen como aislantes del frío en los lugares más gélidos

Todo este vestuario se encuentra actualmente expuesto en el Museo del Traje tras haber sido cedido por Un burro de cine, lugar en el que se confeccionó todo el vestuario de la película. Esta exposición, de entrada gratuita, ha sido prorrogada durante tres semanas más, debido a la demanda del público.


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