/ 16 octubre 2021

DeadPool: la ofensiva en el corazón de Marvel

DeadPool: la ofensiva en el corazón de Marvel

Con la X y la culpa cargando en su conciencia, ya se indicaba que este chico WWW (Wade Winston Wilson) con el alias de Merc with Mouth o Mercenario Bocazas, no iba a ser muy recomendable para menores de cierta edad, como amistad de algunos grupos elitistas del Universo Marvel también. Desde el lado amable o el malvado de la batalla entre humanos y mutantes.

Así, Ryan Reynolds protagonista de DeadPool desde su Twitter Oficial comentaba: «February 12th. There will be blood. Guns. F-bombs. And graphic, expertly lit French Unicorn sex. #deadpoolRatedR @deadpoolmovie».

Reynolds y su estilo irreverente de adolescente cabreado con el mundo, usando su  lenguaje mordaz o sórdido se ha convertido en este Masacre, un antihéroe bastante gamberro y sexual que se acerca al estilo gore con el uso de las armas para ´masacrar y rematar` enemigos. Pero, lógicamente la calificación para mayores de edad (excepto en determinados países) le acerca a otras figuras legendarias del cómic contemporáneo como Kick-Ass o el infernal aspecto rocoso y raras compañías de Hellboy, aunque en el fonto se hagan querer por sus divertidas ocurrencias.

Entonces, señalando que DeadPool ha nacido con el espíritu contrario al héroe clásico y sus aventuras no pertenecen a la habitual práctica de los ´marvelitas`, deambula este  Masacre a ritmo de katanas y precisión demoniaca en el tiro. Una visión singular que utiliza otras maneras de relacionarse con el desprecio verbal y la lucha violenta, como el «mercenario bocazas» que pisa ágil pero inseguro, ambos desdibujados terrenos. Bien y mal.

Precisamente de este desdoblamiento de la personalidad humana, nacieron los X-Men en 1963, demarcando distancias entre una presencia agradable y cambios dramáticos en su estructura molecular o fuerzas, es decir, proclamar su derecho a ser diferente. Y tras la cultura gráfica de Marvel Comics a principios de los noventa, ahora en el cine DeadPool ha llegado para ocupar ese hueco adulto, salvaje y atrevido, dentro y fuera de las camas.

Sus creadores Fabian Nicieza y el dibujante Rob Liefeld también buscaron sus caminos aparte, volviendo a colaboraciones puntuales para Lee del grupo denominado The New Mutants o posteriormente X-Force, en episodios personales verdaderamente sangrantes en la defensa de sus trabajos y estilos. Quizás por ello, DeadPool o Ryan Reynolds se muerven por las emociones, alejándose de la inteligencia o la unión, mediante una palabrería reaccionariamente burlona entre los cadáveres a su paso.

Sin embargo, para un individuo que ha perdido todo incluso la calidad de vida obtenida en libertad y amor, mantiene la esencia de los guerreros a la fuerza por venganza, cuando la desgracia se ceba con sus perspectivas románticas, convirtiéndole en un heredero de El Cuervo, El Motorista Fantasma, el monstruo de Frankenstein u otros muchos, como el mismo Hellboy salido de otro fuego infernal de los tebeos.

El director Tim Miller (en la producción de cintas como Malditos Vecinos o Scott Pilgrim contra el Mundo) abre las páginas de Marvel a la nueva sensación cinematográfica, con el nombre que proviene de la ciena de las apuestas mortales y de laboratorios subterráneos del equipo mutante más oscuro. Lenguaje separado de la acción clásica en diferentes pasadas décadas pasadas y con que crecieron legiones de jóvenes ávidos por aventuras gráficas. 

Por tanto, existe en mi fuero interno una confusa postura entre la llamativa e impactante estética, contra ese otro extremo decididamente violento. Pero, acaso en el mundo real de adultos (y otros) no convivimos con este carácter agresivo y gratuito con muertes violentas multiplicándose por doquier…

Deadpool ha roto la banca en producciones estigmatizadas con la R, Fox (con todos los derechos de mutantes) ha conseguido lanzar la película con el mejor estreno de la saga X-Men, y posiblemente la irrupción en otros medios o mercados interactivos más impactantes visualmente, dirigidos a esa juventud en formación aún. Una evolución cuestionable de radical armamento con profusión de elementos sangrientos salpicando las pantallas como asesino nada silencioso en X-Force. Repito, DeadPool no es recomendable para mentes que no puedan evaluarse dentro de índices correctos entre ficción o realidad.

Algo cercano a la psicopatía e incontinente verbal, apostaba por reírse del universo Marvel y Dc con mutilarse un dedo y ver si un enemigo no creía en su poder regenerativo. 

Tim Miller renunció a un presupuesto millonario y decidió que con 58 millones, haría su trabajo nihilista de cambios acordes a los nuevos tiempos, y mantendría la figura héroe que permanece en la memoria y va desdibujándose a través de una máscara roja que amortigüe el impacto de sus heridas u otras cicatrices internas. Rompiendo la frialdad de una ventana de cine para dirigirse directamente al público. Stan Lee vió con inteligencia nuevos caminos para ciertos habitantes de su universo, teniendo que modificar las estructuras que regían dibujos y guiones para hacerlos más atractivos a generaciones habituadas a los conflictos más fuertes o reales, mezclados con el particular mundo de videojuegos. Por supuesto, esto transforma a superhéroes en espejos para una sociedad que posee los mismos defectos que ellos o guerreros erráticos que utilizan cualquier tipo de fuerza para salvaguardarlos del mal. 

DeadPool se defiende solito con su vocabulario malsonante y escenas que explotan la gratuidad del uso de las armas. No vi desgraciadamente en el deslenguado DeadPool, ningun tipo de recriminación a esa violencia ni denuncia ante los últimos años de decadencia moral en nuestro planeta.

En cambio, quién decida ver este filme desde el punto de vista del entretenimiento puro y duro, observará cualidades fuera del carácter vengativo, como el enamoramiento hasta las cachas y activo en todos los terrenos. Demuestra y fundamenta su acción futura, resguardado en la comunicación con otros personajes y el mismo espectador, con su  irreverencia obligada por trágicas circunstancias como aquellos shakesperianos amantes de Verona. Siempre funciona en el cine… forma parte de nuestro registro humano, se mantiene el pulso con una dinámico montaje de trucos visuales y banda sonora de gustos actuales, más algunos temas tabúes para Marvel, como gore o sexualidad. DeadPool es un calculado producto escrito por Rhett Reese y Paul Wernick (autores de Bienvenidos a Zombieland), que marca los nuevos tiempos a nuestros superhéroes y su confusa posición ante términos como humor y burla, paz, justicia, o la invariable singularidad de los humanos para elegir su propio camino.

Así define su creador Fabian Nicieza a Deadpool, en los últimos números de The New Mutants (números 98-100) y su sustituta X-Force en 1991, «un imbécil comparado con el héroe típico» y lo remataba con «no querrías que tu hija se casara con él». 

No es crítica, sino atracción por diálogos imaginativos o depravados en busca de una ruptura del ritmo argumental y de rodaje, con sonoridad diferente a otras mega-catastrofes de Marvel y un personaje que transita estados de ánimo bifurcados como dos mundos paralelos. Con una línea difusa entre vida o muerte en el horizonte, reviste a un demonio con buenas intenciones o mala leche (según enemigos, o le transforman en héroe a su pesar) apostando por gag y sangre para combatir sus demonios interiores.
El cínico y descreido apenas sin valores, hace oídos sordos a consejos o amenazas provinientes de ambos extremos, defendiéndose a trompadas, sablazos y «chimichangas» como un independiente forjado en la sombría fábrica de Marvel Cómics. Algo así como una Hit Girl con mallas rojas y más alma negruzca en la sangre, versión extendida en katanas con la X de la violencia (no el sexo) a la espalda.

El monto de 58 millones en equipo técnico rodando por la British Columbia (Vancouver, Canadá), reparto o efectos especiales de varias empresas (la lista de especialistas informáticos en el mundo es numerosa) ha mutado a unos 314 mundiales y subiendo, por tanto, DeadPool atraviesa con éxito esa frontera de lo adecuado. La infinidad de tirabuzones repetitivos en la acción, explosiones craneales sin remordimientos y algunas reflexiones serenas, entre el amor eterno o activos roedores, y sexualidad más explícita entre hombres y X-Men. Eso sí, con corazón bajo una piel de bestia insensible atraído por su bella en apuros. 
Si bien me quedo con la estructura del guion que rompe con el, ya, clasicismo digital abundante y alimenta la comedia disparatada frente a ese universo de Apocalipsis moral… y próximas guerras civiles.

COMENTARIOS

Dejar respuesta

Please enter your comment!
Please enter your name here

ARTÍCULOS RELACIONADOS