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Situado a escasos metros de la Puerta del Sol, la Plaza de Callao es considerada por muchos madrileños como la plaza neurálgica de la cultura, la moda, el cine y muchos acontecimientos de Madrid.

Pero lo que muchos madrileños no saben, es que la plaza tiene su existencia mucho antes de la remodelación y reforma que produjo la construcción de la Gran Vía. Ya en 1910, la Plaza de Callao se encontraba bajo el área del arrabal de San Martín, pero se cambió al nombre por el actual en honor al combate del Callao.

Al comenzar las obras de reforma de la Gran Vía, también se llevaron a cabo en Callao. En los primeros proyectos se consideró la opción de incluirla dentro de la calle Preciados como un ensanche de la propia vía para permitir un mayor número de viandantes por sus calles, pero este proyecto quedó olvidado por el actual de la Gran Vía.

Tras la Guerra Civil, la plaza comenzó a iniciar una gran actividad, no sólo por la instalación de los famosos almacenes Galerías Preciados, sino por un tráficos mayor de sucesos, viandantes y curiosos que se acercaban hasta este rincón singular de Madrid.

Por ello en 1960, la Plaza de Callao cobra su actual aspecto, rodeado de edificios emblemáticos y con una actividad potencialmente comercial, hecho que llevó a que en 2010 se peatonalizara  toda la plaza para facilitar el tránsito de peatones.

La Plaza de Callao es punto de encuentro de muchos madrileños y rincón de los edificios más emblemáticos, que en su día fueron condurados rascacielos como el Edificio Carrión, el Palacio de la Prensa, el Edificio de Cine Callao o el Edificio Fnac, antiguo Galerías Preciados.

En la actualidad, Callao es una de las plazas más transitadas de Madrid con el paso de más de 113 millones de personas al año, y con una capacidad de concentración de hasta 10.000 personas.