Desde el primer momento en que se anunció la venta de las entradas del concierto en Madrid de la gira 24k Magic World Tour todo fue un descontrol, los fans del cantante hawaiano agotaron las entradas en menos de dos horas.
 
 
Un único concierto en Madrid daría Bruno Mars, el lugar elegido fue el WiZink Center o antiguo Palacio de los Deportes, dado el gran aforo esperado, el día pautado fue el pasado 3 de abril. Dos horas después de anunciar la venta de las entradas estas ya se habían agotado, un éxito rotundo sin lugar a dudas.
 
La polémica empezó cuando una conocida discoteca madrileña, Shôko Madrid, reveló un cartel anunciado una especie de concierto privado que daría Bruno Mars, a lo que lo llamaron ‘Pre Party’. El valor de la entrada oscilaba entre los 60 y 120 euros y fueron muchos los que las adquirieron. Llegó el día y tras varias horas de espera para poder entrar en la sala ocurre la primera decepción de la noche, a pesar de que existían unas entradas VIP y otras General, los asistentes fueron ubicados todos por igual en la pista de la sala donde además tuvieron que esperar dos horas más.
 
Bruno Mars permaneció casi toda la velada en el área del reservado ubicado en el segundo piso acompañado de personajes famosos, hasta que por fin a las 3 de la mañana Mars se sube al escenario y lo que todos pensaban que sería un concierto íntimo se convirtió en un saludo y apenas unas líneas cantadas de 24k y Locked Out Of Heaven. Shôko Madrid se llevó un gran número de reclamaciones y los asistentes salieron decepcionados y echando chispas a través de las redes sociales.
 
Por el contrario, su concierto fue todo un éxito, Mars se perfila como el heredero al trono del ‘Rey del Pop’ vacío desde la muerte de Michael Jackson. Durante más de una hora y media el cantante estadounidense puso a bailar, cantar, y temblar al público madrileño quien coreo todo el repertorio de canciones del cantante, quien además deslumbro con sus míticos pasos de baile, erizó la piel de los asitentes mientras tocaba en vivo con su guitarra y emocionó a todo el WiZink Center cuando tocó el piano. El juego de luces del escenario y toda la puesta en escena en general será algo que pocos podrán olvidar, sencillamente alucinante. 




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