Acompañamos a Mercé Grané y Giulia Risso a uno de los ensayos de Nadando Entre Nudos unos días antes del estreno. Nos cintan en una de las salas de danza de la emblemática Amor de Dios, donde hace más de medio siglo comenzara a ensayar Antonio El Bailarín y por cuyas tanblas han pisado figuras como Antonio Gades, Carmen Amaya, Sara Baras, Pedro Azorín, Javier Barón, Ángel Rojas, Joaquín Cortés, Antonio Canales o Rafael Amargo.

Giulia Risso es protagonista de un espectáculo de Danza-Teatro dirigido por Mercé Grané en el que transita por la superación y la lucha de una mujer por alcanzar sus sueños y liberarse de ataduras que a todos nos resultan conocidas. Como apunta Mercé, “todo el mundo ha sentido alguna vez que sus propias raíces le ahogan, que le impide avanzar… y hemos tratado de hacerlo reconocible”.



Giulia se hace acompañar por temas originales de Ernesto Hermoza; un repertorio de impecable factura que fusiona el folclore, el flamenco y el funk, que es la demostración práctica de que cuando se da un espacio propio a la música, la propuesta escénica toma otra dimensión.

Las vivencias traducidas a movimiento por Giulia Risso y Mercé Grané durante estos últimos meses de trabajo posiblemente sean exponente de algo valiente que se mueve cada vez más en la danza española más allá de la escuela ortodoxa. Y es verdaderamente maravilloso. Educada como bailaora flamenca y una vez que había llegado a dominar la interpretación de los palos tradicionales Giulia es capaz, donde otros apenas harían lo predecible, de incorporar movimientos de danza con sentido y expresividad propia.

Mantiene un movimiento equilibrado por el espacio escénico y se muestra elegante y sensible a pesar de la dificultad que toda fusión implica. Mercé Grané ha diseñado y distribuido la geometría de la forma y la arquitectura del espacio por el que se expresa Giulia Risso. Hacen un gran equipo y su sentimiento contagia con la asombrosa belleza que encierra el sufrimiento primero y liberación después de sus movimientos.

No lo habrían logrado sin un vínculo estrecho entre las dos y explorar concretos existenciales de la propia Giulia, con los que trabajaron en Perú, elemento que aparece inesperadamente en el relato  forma de tondero. Giulia Risso sabía lo que quería contar, “aunque para ello tuviera que abandonar mi centro, incursionar más allá de los límites clásicos”.

Propuestas como Nadando Entre Nudos deberían darse a conocer mucho más para contrarrestar la idea, tan generalizada como desacertada, de que el baile flamenco es algo estático y completamente predecible. Viendo bailar a Giulia tras la senda marcada por Mercé, uno se da cuenta de lo errada que es esa idea. Además, con ellas, toda esa cuestión tan de actualidad sobre la innovación en las artes escénicas, la fusión y lo perfomático queda ya algo obsoleta y sin sentido: se atreve a comunicar un sentimiendo con todos aquellos recursos al alcance del intérprete, uniendo sus cualidades y técnica para el baile, aportándole el sello de su personalidad, como ha sido siempre en los mejores artistas, y como siempre será.

Giulia y Mercé pisan fuerte juntas, innovan más allá de los límites del clasicismo flamenco, sin prepotencia y sin complejos. Acompañarlas en su lucha nadando entre nudos es un autentico placer.

El espectáculo se estrena el día 10 de mayo a las 20:00 horas en el Teatro Galileo (Calle Galileo, 39. Madrid).




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