Uno de los miedos más habituales en épocas de crisis son los gastos repentinos, esos que la economía familiar no contemplaba y a los que debe hacer frente de manera inmediata: una lavadora que se estropea, un coche que se avería, una cañería que se rompe. En esas situaciones, muchas familias se ven desbordadas, al límite, ya que no disponen del dinero necesario para sufragar la reparación o la compra de un producto nuevo. En épocas donde la economía fluía, una de las soluciones eran por ejemplo los préstamos tradicionales, hoy en día sujetos a innumerables condiciones. En este contexto han nacido los minicréditos al instante, créditos que destacan por las facilidades que ofrecen:

1. Se trata de créditos que el cliente solicita para solucionar, como enunciábamos, problemas de la economía doméstica cotidiana.



2. Son, por ello, créditos que implican cantidades de dinero reducidas, que suelen oscilar entre los cero y los 2000 euros. Rara vez superan esa cifra.

3. Se caracterizan por exigir únicamente unos requisitos mínimos: ser ciudadano español o poseer la tarjeta de residencia, tener más de 18 años, poseer una cuenta bancaria en la que recibir la cantidad solicitada, etc.

4. Al contrario de lo que ocurre con los préstamos tradicionales, los préstamos rápidos no tienen comisiones de apertura.

5. Muchas entidades que ofrecen este tipo de créditos no exigen aval.

6. Tampoco suele ser necesario declarar el motivo por el cual se solicita el crédito ni a qué se destinará el dinero.

7. Esta reducida demanda de documentos hace de los microcréditos un sistema muy rápido, pudiendo ser obtenidos en cuestión de horas. Normalmente, desde que se solicita uno de estos créditos la recepción es casi inmediata y no suele superar las 48h.

8. El proceso de solicitud presenta muchas comodidades: puede realizarse por internet o por teléfono. Cuando se realiza a través de internet, el proceso es simple: consiste en entrar en la página web de la entidad prestamista, cubrir un cuestionario con nuestros datos personales y aguardar a que nuestra solicitud sea aceptada. A partir de ese momento, la empresa gestionará el ingreso en nuestra cuenta.

9. La devolución puede realizarse en plazos, si bien es cierto que no suele establecer plazos de demora demasiado largos.

10. Las particularidades de nuestra situación nos permitirán elegir uno u otro tipo de crédito rápido.

Gracias a la proliferación de este tipo de préstamos, el mercado actual presenta una gran variedad de ofertas, que varían según las cantidades y los plazos de devolución. Esta variedad es una ventaja que debemos aprovechar, siempre y cuando tengamos en cuenta nuestra situación particular. No se debe olvidad que el impago de la devolución de un préstamo, puede acarrear deudas mayores e insolvencias económicas peligrosas a largo plazo. Por ello, antes de solicitar un crédito debemos sobre todo analizar nuestro caso particular, para así disfrutar de las ventajas que más nos pueden interesar. Por último, es aconsejable informarse sobre si el crédito que solicitamos implica la adhesión o no a algún tipo de seguro para cubrir los costes ante un posible impago.




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