Tiempo de lectura 1 minuto

El pasado viernes se consumaba el golpe. Después de muchos dimes y diretes, amagos de proclamación para posteriormente suspender y declaraciones públicas vacías de contenido, el Parlamento de Cataluña declaraba unilateralmente la independencia. Aunque desde un punto de vista legal, más allá de la aplicación del art. 155 y las medidas adoptadas, todo este paripé del proces carece de validez jurídica alguna, cierto es que desde un punto de vista simbólico lo vivido en Cataluña durante estas últimas semanas marca un hito en la historia de nuestro país.

Desde un punto de vista negativo, los delirios independentistas de Puigdemont han provocado una fractura social que será larga y difícil de recomponer. La irresponsabilidad de los miembros de la Generalitat, y de los diputados del Parlament que los vienen apoyando, ha supuesto que la restauración de una convivencia pacífica pase a ser una de las prioridades políticas y sociales en Cataluña.    

No obstante, al igual que hemos sido testigos de cómo algunos se esforzaban por destruir todo aquello que con tanto esfuerzo y generosidad fuimos capaces de construir durante la Transición, hemos contemplado con orgullo y admiración como los españoles han plantado cara a los golpistas. El  histórico discurso del Rey, del pasado 5 de octubre, apelando a la responsabilidad de los legítimos poderes del Estado de asegurar el orden constitucional supuso no solo el empujón que faltaba para poner en marcha la maquinaria del Estado para frenar el golpe, sino también, un impulso de ánimo para cientos de miles de españoles que decidieron salir a las calles en defensa de la libertad y la igualdad de todos los españoles. Porque es precisamente la libertad y la igualdad de los ciudadanos catalanes particularmente, pero también del resto de españoles, lo que está siendo atacado por los que consideran un Golpe de Estado aplicar la ley y hacer valer la superioridad del Estado de derecho.

Es por ello que hoy más que nunca debamos reivindicar la grandeza de nuestro Estado de Derecho frente a los golpistas, la fortaleza de nuestra democracia frente a los que no buscan otra cosa más que destruirla y la libertad de todos los españoles frente a los fanáticos y totalitarios.

Dejar respuesta

Please enter your comment!
Please enter your name here

Acepto la política de privacidad *