Una sociedad desigual es una sociedad injusta, no es legal ni ético que en pleno siglo XXI la desigualdad en España se traduzca en que las mujeres tengan menor peso económico, menor prestigio profesional, menor reconocimiento social y menor presencia y participación en todos los ámbitos de nuestra sociedad

Han transcurrido ya diez años desde la aprobación de la Ley de Igualdad y los progresos son francamente insatisfactorios. Es verdad que se habla mucho de la igualdad entre hombres y mujeres, de la igualdad de oportunidades y de la creciente presencia de la mujer en todos los ámbitos de la sociedad.

Está bien que se hable y que se tengan las ideas claras sobre la relevancia de las mujeres en nuestra sociedad, pero una cosa es hablar y otra avanzar.

No puedo decir que no se haya avanzado en nuestro país, hace menos de 50 años, las mujeres españolas debían tener el permiso de su marido para trabajar, para abrir una cuenta corriente, para disponer de su salario y para sacarse el pasaporte o el carnet de conducir. La mujer soltera se equiparaba a un menor y no podía abandonar su casa sin el permiso paterno, el adulterio de una mujer era causa legítima de separación para el marido, pero el del marido sólo cuando existía escándalo público. Y el maltrato a la mujer era algo propio de la intimidad del hogar…..

Claro que es hemos avanzado, no faltaba más! Y nuestra Constitución garantiza un sistema legal que reconoce los derechos de todos los ciudadanos sin discriminación. Pero si es así y las mujeres en España representamos el 51% de la población y tenemos hoy un nivel de formación igual o superior que el de los hombres, por qué no estamos representadas en ese mismo porcentaje en todos los ámbitos de la sociedad? Por qué el desempleo castiga más a la mujer? Por qué existe una notoria desigualdad salarial? Por qué la carrera profesional de la mujeres es más corta y menos completa? Por qué no hay una presencia clara y rotunda de nuestras mujeres en todos los ámbitos de decisión? Y puedo preguntar muchas cosa más.

Claramente la presencia de las mujeres en los Comités de Dirección de las grandes empresas está muy lejos de alcanzar un cierto equilibrio y su pertenencia a los Consejos de Administración sigue siendo testimonial. En política contamos ya con grandes referentes femeninos, pero los órganos superiores de las instituciones públicas, los altos cargos de las administraciones y las altas esferas del ejército y del poder judicial siguen mayoritariamente en manos de los hombres. Y la presencia de las mujeres es también minoritaria al frente de los sindicatos y confederaciones empresariales, de las asociaciones y sociedades científicas, de las representaciones sociales y culturales, de las academias y de los medios de comunicación.

Creo que no me he dejado ningún sector de nuestra sociedad en el que las mujeres no tengan la representación que por su talento y valía deberían tener. Lo puedo decir de otra manera: se está desperdiciando el talento femenino, no se tiene suficientemente en cuenta la capacidad, la preparación, el empuje y el entusiasmo de la mitad de la población.

Necesitamos feminizar la sociedad, en todos los ámbitos de opinión y decisión las mujeres deben participar al mismo nivel que los hombres. Ellos y ellas deben ser protagonistas de nuestra historia por igual, debemos recordar y resaltar los referentes femeninos de nuestro pasado, fomentar la presencia de nuestras mujeres hoy y trabajar por un futuro inmediato totalmente igualitario y por lo tanto mejor.

No podemos perder más tiempo, hoy la riqueza de la sociedad no se mide por la posesión de la tierra o del capital, se mide por la inteligencia y el conocimiento y éstos no tienen género, se reparten por igual entre la población de uno y otro sexo.

Una sociedad desigual es una sociedad injusta y una sociedad más pobre, pero no es un problema de las mujeres, es un problema de todos y entre todos tenemos que avanzar.

Hombre y mujeres tenemos que mirar en la misma dirección y trabajar juntos, codo con codo, para conseguir una sociedad con igualdad de oportunidades. Una sociedad masculina y femenina por igual, una sociedad en definitiva donde la presencia femenina deje de ser una minoría, una cuota, una noticia o una excepción.

Hemos avanzado mucho pero no lo suficiente, este año en lugar de oro, incienso y mirra, a los Reyes Magos les pediré igualdad.

Regina Plañiol es diputada del Grupo Popular en la Asamblea de Madrid

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