Para la mayoría de nosotros, la fecha del 17 noviembre no significa nada, pero para un 10% de los padres españoles tiene mucha relevancia, ya que se celebra a nivel internacional el Día del Niño Prematuro.

Por prematuro entendemos a todo recién nacido que nace antes de las 37 semanas de gestación, y en nuestro país este porcentaje supone hasta el 10% de todos los nacimientos.

Durante los últimos años, los neonatólogos hemos visto como esta cifra iba creciendo de manera llamativa, no solo a nivel nacional, sino también mundial (en otros países el porcentaje de prematuridad asciende hasta el 18%, es decir, casi una quinta parte de todos los nacimientos). Hasta un 60% de todos los niños prematuros a nivel mundial, nacen en África y Asia meridional.

Nos preguntamos por qué este aumento de niños que se apresuran a nacer antes de tiempo. Son numerosos los factores que influyen la prematuridad. Entre los más importantes destaca el estrés laboral, el retraso de la maternidad, las técnicas de reproducción asistida (y con ello las gestaciones múltiples) y otras enfermedades maternas concomitantes.

Son numerosos los avances que se han llevado a cabo en el campo de la Neonatología, ya que hace 30 años, un prematuro de 27 semanas de gestación o con un peso inferior a 1000g, básicamente no tenía ninguna esperanza de vida, y actualmente los medios materiales y humanos de los que disponemos en los hospitales, consiguen una supervivencia en prematuros de hasta 24 semanas de gestación. La supervivencia es muy variable entre unos países y otros, siendo directamente proporcional al nivel y calidad sanitaria, o nivel de ingresos del país.

Es verdad que la prematuridad supone la primera causa de morbimortalidad en menores de 5 años, a nivel mundial (según un informe publicado por la OMS en Noviembre de 2017) y que el impacto que provoca en la sanidad y sociedad es elevado. No sólo el coste económico, sino coste emocional, familiar, social que desencadena la llegada de un niño prematuro en una familia española, ya que una vez que dejan el hospital y se van de alta a su hogar, precisan de sesiones de rehabilitación, consultas con numerosos especialistas, posibles cirugías o interminables días de hospitalización.

El objetivo para conseguir una mejora en la calidad de vida, y por tanto, el aumento de la supervivencia, de estos pequeños luchadores, radica en una prevención primaria, es decir, un trabajo coordinado con los obstetras, un mayor cuidado durante el embarazo, mayor asesoramiento preparto, etc. La prevención de las complicaciones y las muertes debidas al parto prematuro comienza con un embarazo saludable. La atención de calidad antes del embarazo, durante el embarazo y entre embarazos garantiza que la gestación sea una experiencia positiva para todas las mujeres.

Más de tres cuartas partes de los bebés prematuros pueden salvarse con una atención sencilla y eficaz, consistente, por ejemplo, en ofrecer una serie de servicios sanitarios esenciales durante el parto y el periodo postnatal inmediato, para todas las madres y todos los lactantes.

Por eso los neonatólogos, junto con otros profesionales sanitarios,  aunaremos esfuerzos para conseguir aumentar esta tasa de supervivencia, sobre todo, en grandes prematuros, y poder disminuir el número de secuelas que puedan presentar a corto y largo plazo.

Los Doctores Kuder Krzysztof y Leticia Ruiz son Neonatólogos del Hospital Nuestra Señora del Rosario.


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