/ 7 mayo 2021

Las patadas (al diccionario) podemitas

Las patadas (al diccionario) podemitas

Si algo está caracterizando la política feminista del grupo Podemos es que sus reivindicaciones sobre este asunto no dejan de sorprendernos. Por desgracia, no precisamente para bien.
 
Hace unos días, escuchábamos a la portavoz de Podemos en el Congreso, Irene Montero, que había que utilizar el término “Portavoza” para dar mayor visibilidad a las mujeres en la lucha por la igualdad de derechos con los hombres.
 
Jamás había escuchado tal barbaridad, alguien debería decirla a la señora Montero que deje de ridiculizar a las mujeres con este tipo de mensajes, que lejos de beneficiarnos da una imagen de la mujer bastante ridícula. En primer lugar, este término es totalmente inexistente y mal sonante, en segundo lugar no nos hace más iguales, sólo demuestra una notable incultura, que no “inculturo”.
 
Si realmente al grupo Podemos en el Congreso les preocupa la igualdad, y quieren luchar contra la cara más dramática de la desigualdad que sufren las mujeres, lo que deberían de haber hecho es sumarse al Pacto de Estado contra la Violencia de Género, al cual se ha sumado todos los grupos, salvo Podemos que se ha abstenido.Un compromiso de todas las fuerzas políticas que supone un acuerdo histórico y en el que todas las fuerzas políticas debemos de tener una gran responsabilidad.
 
Desgraciadamente no ha sido así en el caso de Podemos, quedándose fuera de un tema tan sensible como es la violencia de género, con el único objetivo de utilizarlo con fines partidistas, porque de otro modo no se entiende su postura.
 
Pienso que sería más razonable pedir a las diputadas de Podemos que se tomen más en serio el trabajo que deben de hacer en beneficio de todas las mujeres, y dejen de tratar de vender un nuevo feminismo totalmente inexistente en su partido.
 
Y digo esto, porque además de utilizar el feminismo cuando les conviene,  solamente apoyan a las mujeres que comulgan con su ideología, porque las mujeres que sufren alguna injusticia, si son sospechosas de ser afines al partido popular, es mejor que se defiendan solas, no las esperemos a que salgan a defendernos, así entienden el nuevo feminismo.
 
¿Pero cuál es la realidad de su implicación en las políticas de igualdad?. Ninguna, y así lo demuestran sus dirigentes allá donde gobiernan, por ejemplo en el Ayuntamiento de Madrid, donde su alcaldesa, Manuela Carmena, anunció la creación de una nueva concejalía para impulsar políticas de igualdad y de lucha contra la violencia de género, y puso al frente de la misma a la imputada Celia Mayer. El presupuesto de esta área es de 14 millones de euros, lo que representa apenas el 0,29% del total de las cuentas municipales y Mayer solo ha ejecutado 5,2 millones de euros, repartidos fundamentalmente entre los capítulos de personal y de gasto corriente.
 
Pero además, el Ayuntamiento de Madrid ha dejado también sin ejecutar las actuaciones contra la violencia de género que tenía comprometidas en cinco universidades públicas, lo que pone de manifiesto la prioridad y la importancia de Podemos ante las políticas de igualdad, es decir, cero.
 
Lo que debería de hacer la “portavoza” Montero en vez de pegar patadas al diccionario, es trabajar en lo que realmente nos importa a las mujeres; Empleo, promoción de la igualdad, fomento de la conciliación de la vida personal, familiar y laboral, promoción del liderazgo, emprendimiento femenino, etc…
 
Políticas reales para mejorar nuestra vida, pero claro para eso hacen falta pactos, algo en lo que Podemos no cree porque no beneficia sus fines partidistas.
 

Nadia Álvarez es portavoz de Mujer del Grupo Popular en la Asamblea de Madrid.

 

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