Últimamente y como consecuencia de sucesos relevantes en relación a la infancia, se están llevando a cabo numerosas iniciativas dirigidas a mejorar la protección de los menores en nuestra sociedad.

Lo que habría que pedir es que cuando se hagan estos planteamientos, se tenga en cuenta siempre, no solo a veces, el interés superior del menor y se aleje de la política partidista la instrumentalización de los menores.

Al comienzo de la presente legislatura en 2015, el número de menores de edad residentes en la Comunidad de Madrid se acercaba a 1.180.000, y representaba algo más del 18% del total de habitantes.

En la Comunidad de Madrid la atención a los menores se está abordando de una manera transversal, incidiendo en aspectos tan importantes como su salud, su  educación, la formación para el empleo,  el deporte, el ocio y tiempo libre, etc…

Además, sabemos que el primer derecho de todo niño es tener una familia y que si la convivencia en la familia es adecuada y hay cariño y transmisión de valores, ese niño crecerá y se desarrollará mucho mejor.

Por eso aplaudimos las medidas de apoyo a todas las familias que se están llevando a cabo en la Comunidad de Madrid como la gratuidad del transporte escolar de los alumnos escolarizados en centros públicos de Educación Especial, la Convocatoria de subvenciones a entidades sin ánimo de lucro para ayuda a embarazadas o madres con hijos de 0-3 años en riesgo de exclusión social, las deducciones en Renta por adopción internacional, acogimiento familiar o por gastos educativos de hasta 900 euros anuales.

Hay muchos niños que por distintas circunstancias son tutelados por la Comunidad de Madrid y es fundamental conseguir para ellos el mejor entorno. Por eso el programa de acogimiento familiar está siendo la gran apuesta de las políticas de apoyo a estos niños.

Las familias acogedoras merecen todo nuestro reconocimiento por el enorme bien que hacen a los niños que no pueden estar con sus familias biológicas.

Y no podemos olvidar a los menores tutelados que no pudiendo vivir en una familia acogedora, lo hacen en los centros residenciales. Unos centros que de un tiempo a esta parte se ha apostado en que sean hogares más reducidos y más amigables.

Creemos que es tarea de todos proporcionar a los niños las condiciones más favorables para que se desarrollen en un entorno libre y seguro, donde se promuevan iniciativas que reconozcan al niño como ciudadano de pleno derecho, donde se sientan integrados y desarrollen con plenitud su personalidad.

Los niños quieren ser escuchados y por eso, todas las iniciativas que se planteen deben contar con las voces de sus protagonistas. La lucha contra la discriminación empieza precisamente por escuchar lo que nos quieren decir los propios niños.
 

Ana Camins es diputada del Grupo Popular en la Asamblea de Madrid


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