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Madrid ya cuenta con dos nuevos Hijos Adoptivos de la ciudad: el cineasta Pedro Almodóvar, y el cantante Rafael Martos (Raphael) fueron nombrados con esta distinción en una ceremonia que tuvo lugar este miércoles en el Salón de Plenos de la Casa de la Villa.

Con estos dos nombramientos ya son 22 las personalidades de las más diversas disciplinas que desde 1980 han recibido la distinción que concede el Ayuntamiento de Madrid, como el rey Juan Carlos, los políticos Adolfo Suárez y Josep Tarradellas, los escritores Camilo José Cela, Mario Vargas Llosa, el tenista Rafa Nadal, el cardenal Enrique Tarancón o el poeta Luis Rosales.

RAFAEL MARTOS RAPHAEL

El cantante Miguel Rafael Martos Sánchez, conocido artísticamente como Raphael, ha reconocido “cumplir un sueño” al serle otorgado el título de Hijo Adoptivo de Madrid, la que ha definido como su “ciudad talismán”. “Lo he deseado con todo mi corazón, se me ha notado mucho… y ya soy un artista español, europeo, e hijo adoptivo de Madrid”, ha afirmado.

“Icono” y “artista de talla internacional” han sido algunos de los calificativos que ha enumerado la alcaldesa de Madrid, Manuela Carmena, para referirse al cantante, quien ha estado acompañado en el antiguo salón de Plenos de Plaza de la Villa por su mujer, Natalia Figueroa, así como por dos de sus tres hijos, Jacobo y Manuel. También han acudido amigos como Alaska y Mario, el presidente de Cs, Albert Rivera o su consuegro José Bono.

Carmena ha destacado la “sana ambición” y “tenacidad” de un cantante cuyas interpretaciones han marcado a “tres generaciones”. El artífice de Yo soy aquel o Escándalo ha recordado cómo llegó a Madrid, procedente de Linares, con nueve meses de edad. Su primer recuerdo de la capital es “entrando en la iglesia de san Antonio” cuando probaron “si valía o no para cantar”.

“Canté y me quedé solista de voz primera, y al ser solista de coro tenía muchas actividades… me llevaban a que cantara a Jesús de Medinaceli y comencé a ver los teatros de soslayo, el cine Pompeya, el Avenida… empecé a meterme en ese mundillo para el cual estaba predestinado”, ha rememorado.

Fue un día en un teatro cercano a Cuatro Caminos, “en las cocheras de los tranvías”, cuando decidió al ver La vida es sueño que él sería de “los que están arriba (actuando)”. “Mis padres no se pusieron en contra, ,me dejaron hacer”, ha señalado.

Raphael ha puesto en valor que debe a Madrid “todas” sus oportunidades. Fue en la capital donde firmó su primer contrato, su primer concierto y la primera película, por lo que la considera su “ciudad talismán”. “Todo lo más importante, excepto mi nacimiento, ha ocurrido aquí”, ha apuntado.

En el apartado más familiar del discurso de Raphael ha hecho mención a su familia, “toda madrileña”. “Natalia, mi mujer; mis tres hijos, mis ocho nietos… todos son de Madrid”, ha añadido. También ha recordado que “estos días se han cumplido 15 años” de su trasplante de hígado en el Hospital 12 de Octubre de Madrid. “Volví a nacer”, ha señalado emocionado.

Por su parte, la regidora ha remarcado el “indiscutible talento” y la “exhuberante puesta en escena” así como “personalísimo estilo” del artista. Ambos, artista y alcaldesa, se han fundido en un sentido abrazo después de que Raphael haya firmado en el Libro de Honor. “Es como si me hubieran bautizado hoy”, ha indicado.

Ya en rueda de prensa, Raphael ha descrito a Almodóvar como una “gloria nacional”, y ha añadido que además de admirarlo, lo quiere. En un momento distendido, ha indicado que él sería el “actor ideal” para una película del cineasta manchego.

PEDRO ALMODÓVAR

El cineasta Pedro Almodóvar, ya como Hijo Adoptivo de Madrid, ha definido la capital como “la ciudad de la libertad” mientras que la alcaldesa, Manuela Carmena, ha descrito al manchego como un “atrevido Quijote que ha domesticado tigres en Hortaleza y que ha hecho de las mujeres habitantes de Madrid arrojadas Dulcineas”.

“Gracias por no haberte hecho francés o haberte ido a vivir a Manhattan. Madrid se rinde a tu talento”, ha declarado la alcaldesa en el Pleno extraordinario en el que le ha entregado el título de Hijo Adoptivo, junto al cantante Raphael. En la Casa de la Villa se han dado cita desde Penélope Cruz a Alaska, Mario Vaquerizo, Leonor Watling, Elena Anaya, Javier Cámara, Marisa Paredes, Topacio Fresh, Hugo Silva, Pedro Piqueras o Albert Rivera.

Aldomóvar ha explicado que él llegado a Madrid desde Extremadura y lo hizo entrando por la A-5, donde dio con los cines Astoria, entonces en Puerta del Ángel. Ese es su primer recuerdo de Madrid, “la ciudad de los cines, de los teatros, de los videoclubs”, la ciudad donde podía formarse. También el olor del Metro, que no es ni bueno ni malo, sino característico, “pegajoso”, “acre”.

Uno de sus primeros descubrimientos fue la Plaza de Santa Ana, punto de reunión de los hippies de los 70. De ellos envidiaba “su pelo largo, lo guapos y guapas que eran”. Se dejó el pelo largo por ellos.

La ciudad es un personaje más en sus películas, como sus vivencias, por ejemplo, el sándwich de jamón y queso que le encantaba de la ya desaparecida cafetería Manila, que luego aparecería en una película con Carmen Maura, con la Gran Vía de fondo.

“Me gusta la parte de Madrid no tan bella pero llena de vida, como el Barrio de la Concepción y el edificio de La Colmena”, que aparece en Qué he hecho yo para merecer esto. La Plaza Mayor sale en La flor de mi secreto y el edificio del Círculo es la terraza de Carmen Maura en Mujeres al borde de un ataque de nervios, que en la película situaba en la calle Montalbán.

Para el director de cine recibir el título de Hijo Adoptivo de Madrid es como “si tu madre está con un día blandito y te da un abrazo y te dice que te quiere. Eso emociona muchísimo. Para bien y para mal, aquí me quedaré”, ha sentenciado.

Carmena ha dicho de él que es un “artista genial”, un “monstruo” que ha podido desarrollar su cine “con libertad”. “Madrid es donde uno podía ser uno mismo sin que nadie te señala con el dedo”, ha explicado el manchego, que ha asegurado que no puede concebir sus películas sin Madrid, como no lo podría hacer Fellini sin Roma o Woody Allen sin Nueva York.

En Madrid nunca se ha sentido forastero porque es una ciudad “abierta, de aluvión, mestiza, solidaria, nocturna”. El director ha avanzado que se encuentra en la preproducción de su próximo trabajo, que espera estrenar en la primavera del año que viene.

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