MADRID.-La Asociación Vecinal de Palomeras Bajas celebra su medio siglo de vida con un variado programa de actividades

MADRID.-La Asociación Vecinal de Palomeras Bajas celebra su medio siglo de vida con un variado programa de actividades

MADRID, 5 (EUROPA PRESS)

La Asociación Vecinal de Palomeras Bajas, pionera en el movimiento vecinal, celebra su medio siglo de vida con una serie de actividades que contarán con la presencia de la alcaldesa, Manuela Carmena, Paca Sauquillo y el concejal-presidente del distrito, Paco Pérez.

Carmena intervendrá este viernes en un acto en el Centro Cultural Paco Rabal. Lo hará tras la proyección, en primicia, de un vídeo documental que repasa el medio siglo de vida de la asociación vecinal. La exhibición de la película comenzará a las 17.45 horas.

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Junto a la alcaldesa intervendrán varias «personas que fueron protagonistas del proceso de cambio del barrio», como la abogada Paca Sauquillo, el ex presidente de la asociación vecinal Ángel M. Araujo, el arquitecto Mariano Calle y el escultor Juan Bordes.

En el evento también participarán el concejal presidente de la Junta Municipal de Puente de Vallecas, Paco Pérez, el delegado del Área de Coordinación Territorial y Cooperación Público Social del Ayuntamiento de Madrid, Nacho Murgui, y el presidente de la FRAVM, Quique Villalobos.

El sábado, los actos se trasladarán al parque de las esculturas, y arrancarán a las 11.30 horas con los sones de la «incombustible y siempre solidaria» Charanga de Palomeras Bajas.

A las 12 horas, la compañía Fábrica de Sueños interpretará la obra para todos los públicos ‘El mundo mágico de los sentidos’. A continuación, la asociación vecinal inaugurará en su local una exposición fotográfica sobre la vida del barrio elaborada para la ocasión, que podrá disfrutarse con un refrigerio.

Por la tarde, la Asociación Cultural La Kalle organizará a las 20 horas diversas actividades lúdicas en el evento Un barrio divertido para [email protected], lo que dará paso, a partir de las 21 horas, a un baile y una verbena.

PALOMERAS BAJAS

La legalización de la Asociación Vecinal de Palomeras Bajas en 1968 marca el inicio del movimiento vecinal en la región de Madrid. Desde entonces, la entidad «no ha cesado de trabajar por la mejora de la calidad de vida de las gentes de este barrio de Vallecas, desde el barro de un poblado de chabolas primero, y después desde el lugar que luce con orgullo el primer conjunto escultórico al aire libre de la capital».

En los años cincuenta y sesenta del siglo pasado, trabajadores y trabajadoras procedentes de zonas rurales de Extremadura, Andalucía y Castilla se instalaron en la periferia madrileña en busca de un futuro mejor, dando vida, en Vallecas, al asentamiento de chabolas más grande Europa, el poblado de Palomeras.

De la necesidad de conseguir cosas tan básicas como agua corriente, luz eléctrica, alcantarillado y un techo digno surgieron grupos vecinales que, además de reclamar este tipo de mejoras materiales, demandaban democracia y libertades políticas. Fueron el germen de las asociaciones vecinales.

De una de estas agrupaciones y al calor de la indignación que provocaron los «planes parciales» que los gestores franquistas idearon para poner fin a los asentamientos de casitas autoconstruidas nace la Asociación Vecinal de Palomeras Bajas.

Con los planes parciales, el Gobierno trataba de liberar el suelo de los poblados para que, en la práctica, las empresas constructoras afines levantaran nuevos barrios de viviendas que venderían a precio libre, lo que significaba la expulsión de los vecinos y vecinas que moraban en ese suelo, incapaces por sus rentas modestas de acceder a los pisos.

Resultaba tan paradójico como doloroso que los mismos trabajadores emigrantes que estaban empleados en esas empresas, que su vez modernizaban la capital con decenas de miles de nuevas viviendas, fueran desahuciados de sus propios barrios. Pero gracias al empuje de asociaciones como la de Palomeras Bajas, la indignación se transformó en acción y los vecindarios afectados consiguieron, después de una intensa y larga batalla, echar por tierra los planes parciales y garantizar su realojo en sus propios barrios. Su grito de guerra lo dice todo: «El barrio es nuestro», un lema que hoy, escrito en grandes letras de ladrillo sobre una de las rotondas de acceso a Palomeras Bajas, sirve para dar la bienvenida al visitante al lugar.

Como resultado de aquel proceso, el gran poblado de Palomeras se transformó en barrios tan dignos -y combativos- como Fontarrón, Colonia San Agustín, Palomeras Sureste o Palomeras Bajas. La asociación vecinal de este último lugar reunió a personas como la abogada Paca Sauquillo y el párroco Gabriel Rosón, que tuvieron la habilidad de conseguir, junto a sus vecinos y con la Ley de Asociaciones de 1965 en la mano, su legalización.

Esta se produce el 27 de noviembre de 1968, fecha que marca el inicio del movimiento vecinal en la Comunidad de Madrid y que la entidad vallecana tiene previsto celebrar por todo lo alto los próximos días 8 y 9 de junio.

Muchos son los motivos para hacerlo. A lo largo de su medio siglo de historia, la Asociación Vecinal de Palomeras Bajas no ha dejado de batallar por mejorar su barrio, logrando conquistas como líneas de autobús, bloques de vivienda pública, zonas verdes, el colegio público de Palomeras Bajas (todo un referente en la educación pública de la región), el Centro Cultural Paco Rabal o el primer conjunto escultórico al aire libre de la capital.

Bajo los bloques de viviendas que albergan el local de la asociación, se encuentran unos fantásticos jardines que, diseñados por la paisajista Silvia Decorte, albergan obras de los escultores Juan Bordes, Joaquín Rubio Camin y Jesús Valverde; del ceramista Arcadio Blanco y de los pintores Ceferino Moreno y José Luis Pascual. Un conjunto que, por su singularidad, forma parte hoy de los itinerarios turísticos recomendados del Ayuntamiento de Madrid.

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