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La Comunidad de Madrid se sitúa como la región que hace un menor consumo de agua embotellada sin gas por habitante y año, según la base de datos del Consumo de Hogares del Ministerio para la Transacción Ecológica. La media española se sitúa en un consumo de 59,4 litros de agua embotellada por habitante y año y que los madrileños tan sólo consumen 16,7 litros al año.

Así lo ha indicado este miércoles el vicepresidente del Gobierno regional, Pedro Rollán, en declaraciones a los periodistas, durante su visita a las instalaciones del laboratorio del Canal de Isabel II, donde realizan diariamente análisis y controles que garantizan la máxima calidad del servicio. Anualmente se realizan más de seis millones de análisis a las aguas de consumo humano, por lo que cada quince segundos se realiza a diario una analítica.

Según ha explicado el subdirector de calidad de las aguas, Alfonso González del Rey, siguen «un estricto programa de vigilancia que controla el agua desde las fuentes de suministro, desde las aguas subterráneas en los embalses, hasta el punto de entrega a los consumidores».

En las muestras, se analizan parámetros que se pueden detectar con los sentidos, el color, el olor y el sabor, y estos aspectos se analizan «en todas las muestras de agua». Según González del Rey, existen también parámetros microbiológicos, con los que se identifican cuatro o cinco tipos de bacterias que la no aparición de ellas «indica que el agua cumple microbiológicamente».

Asimismo, como ha explicado el subdirector de calidad de las aguas, «hay parámetros que son las sales minerales disueltas» o parámetros orgánicos. «Diariamente trabajamos todos los días en dos turnos y analizamos en el laboratorio central unas 200 muestras al día de agua», ha asegurado.

Hasta este laboratorio llegan anualmente 24.000 muestras. En él, se realizan más de 480.000 análisis anuales del agua de consumo en distintos puntos de la red de distribución (estaciones de tratamiento, depósitos, canalizaciones y estaciones de muestreo). Estos análisis estudian hasta 60 parámetros como el cloro, el PH o la conductividad y detectan cualquier posible anomalía en la calidad del agua de consumo.

Un total de 16 laboratorios de la empresa analizan diariamente estas muestras y 40 estaciones de vigilancia automática envían datos en tiempo real sobre la calidad del agua al Centro de Control de la empresa situado en Majadahonda.

Estos controles, junto con un cuidado medioambiental del entorno de los embalses y el adecuado mantenimiento y renovación de los casi 18.000 kilómetros de redes de distribución, «garantizan que el agua llegue en perfectas condiciones a los más de 6,2 millones de madrileños que cada día consumen».

CONSUMIR AGUA DEL GRIFO

Desde el Gobierno regional han señalado que disponer de un agua de grifo «de calidad» permite menor consumo de detergentes y productos de higiene personal, unos menores tiempos de cocción de los alimentos, una mayor facilidad de limpieza en el hogar o una mayor vida media de lavadoras y lavavajillas.

Además, contribuye a reducir la generación de residuos plásticos y a evitar los costes ambientales del transporte de las botellas y garrafas, así como supone un «gran ahorro económico» para las familias. En Madrid, un litro de agua cuesta, según el Gobierno regional, de media algo más de 0,0015 euros y el litro de agua embotellada cuesta de media unos 21 céntimos, 140 veces más cara.


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