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Vetusta Morla: «Nos hemos reencontrado musical y personalmente»

Vetusta Morla: «Nos hemos reencontrado musical y personalmente»

Entrevistamos a David García, "el Indio", batería del grupo inmerso en un mismo sitio, pero distinto lugar.

Vetusta Morla nació en el verano de 1998, en Tres Cantos, Madrid cuando un grupo de jóvenes amigos deciden formar un grupo adoptando el nombre de la tortuga de la novela «La historia interminable». Su primer disco vio la luz en 2008 y a día de hoy son el grupo de referencia del ‘indie rock’. Tras agotar 38.000 localidades en junio en la Caja Mágica, el grupo sigue su gira por España y Europa.

MADRID ES NOTICIA entrevista a David García, «el Indio», batería del grupo inmerso en un mismo sitio, pero distinto lugar.

¿Cómo se vive la resaca del éxito en la Caja Mágica?

Con más trabajo porque según pasa ese momento tan bonito y tan especial para nosotros y también divertido, ameno, especial para la gente, hay que ponerse a trabajar. En seguida nos pusimos a trabajar, seguimos con la gira que teníamos aún en verano y ahora, después de un poquito de parón que hemos hecho en agosto, retomamos y de nuevo a la carga y a seguir trabajando porque tenemos todavía gira por España, tenemos gira por Europa y todo lo que venga en invierno para el año que viene. 

¿Qué ha cambiado con ‘Mismo sitio, distinto lugar’?

Han cambiado pocas cosas, nosotros lo que hemos hecho ha sido reencontrarnos en cuanto a lo musical y lo personal entre los seis para hacer un disco bastante heterogéneo pero muy sincero y bastante rico musicalmente. Esa honestidad y esa manera de hacer las cosas son quizá las que hacen que las canciones tengan algo que a la gente le guste y que sigue haciendo que venga cada vez más gente a nuestros conciertos. Es un privilegio y un honor que muchas personas disfruten así de nuestro trabajo.

¿Esperabais este recibimiento de vuestro trabajo?

Siempre tienes ilusión y deseos de que funcione bien y sea bien recibido y este ha sido muy bien recibido así que nosotros encantadísimos.

«Necesario como saltar de un barco en llamas, aunque sea para nada en aguas desconocidas» decís en la web sobre este disco.

A parte de ser una búsqueda de nosotros mismos como personas y de reencontrarnos musicalmente, este disco se hizo no volviendo a lo que hacíamos siempre, sino haciéndolo de una manera diferente. Me refiero sobre todo al proceso que hemos tenido para desarrollar el disco. Es ahí donde las cosas han cambiado, hemos experimentado y probado otras cosas y hemos sentido un poco el vértigo de hacer las cosas de manera diferente.

Nos generó en algunos momentos una inseguridad que hacia que no supiéramos a dónde iban a ir nuestras canciones y dónde íbamos a terminar. En los anteriores álbumes sí que teníamos una manera de trabajar un poco más clara y establecida, una fórmula. Esta manera era trabajar todos juntos las canciones en el local, luego ir al estudio y grabar lo que habíamos preparado sin espacio para hacer otras cosas. En este disco el proceso creativo ha sido diferente, nos planteamos hacer canciones en las que no tuviéramos que estar los seis tocando a la vez, una serie de cosas a las que no estamos acostumbrados.

El estudio se convirtió en una especie de continuación del local del ensayo, probamos cosas, experimentamos y allí algunas canciones se terminaron de componer realmente. Por ejemplo, la última canción del disco, “Mismo sitio, distinto lugar”, tardó dos días en grabarse porque no conseguíamos dar con el arreglo que nos gustaba. Esto en el pasado no se habría hecho igual. Nos dejamos ese tiempo de estudio para poder trabajar allí mismo.

Al final, lo que hemos hecho ha sido dejar que la gente con la que estábamos trabajando aportara su grano de arena, nos ayudara a llegar a sitios a los que no habíamos llegado. Todo esto no habría sido posible sin la ayuda de Campi Campón que ha sido el coproductor del disco. Igualmente en el estudio dejamos que Dave Fridmann lo mezclara y le diera una vuelta a las canciones. Nos hemos juntado con gente muy buena y muy valiosa y les hemos dejado hacer lo que sabían hacer. De hecho, Rubén Chumillas es el diseñador y artista encargado del arte del disco y de las tres nominaciones que tenemos a los Grammy Latinos, una de ellas es por el arte del disco.

¿Qué significan esas nominaciones a los Grammy Latinos?

Pues estamos muy contentos, porque es un reconocimiento que es bonito que te hagan y que le hagan a cualquier artista y que nos llega en un buen momento. Estaría bien que este tipo de reconocimientos se hicieran también para artistas que no están dentro de un circuito tan grande o tan relacionado con las multinacionales. Artistas del ámbito independiente, como hemos sido nosotros a lo largo de nuestra carrera, que también pudieran tener cabida dentro de estos premios. Porque a veces es un poco difícil llegar a ellos y no por la calidad de las propuestas. En noviembre nos vamos a Las Vegas a la entrega de premios y a ver si hay suerte y nos cae alguno y si no pues nada, solo con estar nominados ya estamos contentos.

¿Grandes conciertos con miles de personas o nostalgia de las noches en pequeñas salas de Madrid?

Nostalgia no llegamos a tener, porque, aunque en general en España nuestro espacio ya es más grande, nosotros seguimos tocando sobre todo en otros países donde la posición del grupo no es como en España. Es cierto que vamos creciendo, en algunos sitios más que en otros, por ejemplo, ahora en Europa tenemos una gira de salas de 400, 500 o como mucho 1.000 personas. Es una gira de volver a las salas, de garitos de volver a sentir eso que cada cierto tiempo volvemos a sentir porque seguimos haciendo ese tipo de giras. ¿Se echa de menos? Sí, se echa de menos pero cada cierto tiempo tenemos la suerte de volver a tener esos momentos para poder recordar de dónde venimos y que ahí seguimos.

¿Es Vetusta Morla una referencia de la última década como antes lo fueron otros grupos como Los Planetas o La Habitación Roja?

Eso lo tiene que decir la prensa, más que nosotros mismos. Yo creo que ha habido un movimiento importante de grupos y que hemos tenido la suerte de que han funcionado bien, a la gente le ha gustado y nos hemos hecho un hueco en la esfera musical.

Veo muchos festivales de música y muchas bandas españolas programadas que cantan en castellano, no en inglés, y que tienen mucho público. Y eso me parece fenomenal, porque al final lo que están haciendo es alimentar una esfera propia. Aunque tengamos las miras puestas en lo que se hace fuera, dentro e incluso en otras músicas, creo que es bueno que haya hueco para el indie. Estaría bien que fuéramos todos capaces desde la industria, los músicos, de no cerrarnos, que sucede algo y parece que es lo único, es decir, hay muchas cosas, la música es rica y variada y hay otros muchos movimientos musicales que también merecen escuchas y huecos en los festivales y las discotecas. Eso sería lo maravilloso que todos pudiéramos escuchar todo.

¿Cómo evitáis que se suba el éxito a la cabeza?

Intentamos mantener un poco los pies en la tierra para poder seguir trabajando de una manera razonable y honesta y además creativa, siempre intentando buscar nuevos retos.

¿Y después de ‘Mismo sitio, distinto lugar’ qué y dónde? 

Siempre tenemos cosas por ahí, nos ofrecen proyectos, se nos ocurren… Pero ahora mismo tenemos que ir pensando a medio plazo y lo que tenemos es la gira y seguir ahí dándole duro. Siempre hay canciones que se quedaron por terminar de componer, nuevas ideas que surgen y apetece desarrollarlas, pero hay que tener los tiempos, los huecos entre giras, para poder meterte en harina, en faena, y poder sacar los proyectos adelante. De momento tenemos cosas, pero ya veremos cómo evoluciona la historia para ver dónde podemos meternos.

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¿Cómo se vive la resaca del éxito en la Caja Mágica?

Con más trabajo porque según pasa ese momento tan bonito y tan especial para nosotros y también divertido, ameno, especial para la gente, hay que ponerse a trabajar. En seguida nos pusimos a trabajar, seguimos con la gira que teníamos aún en verano y ahora, después de un poquito de parón que hemos hecho en agosto, retomamos y de nuevo a la carga y a seguir trabajando porque tenemos todavía gira por España, tenemos gira por Europa y todo lo que venga en invierno para el año que viene. 

¿Qué ha cambiado con ‘Mismo sitio, distinto lugar’?

Han cambiado pocas cosas, nosotros lo que hemos hecho ha sido reencontrarnos en cuanto a lo musical y lo personal entre los seis para hacer un disco bastante heterogéneo pero muy sincero y bastante rico musicalmente. Esa honestidad y esa manera de hacer las cosas son quizá las que hacen que las canciones tengan algo que a la gente le guste y que sigue haciendo que venga cada vez más gente a nuestros conciertos. Es un privilegio y un honor que muchas personas disfruten así de nuestro trabajo.

¿Esperabais este recibimiento de vuestro trabajo?

Siempre tienes ilusión y deseos de que funcione bien y sea bien recibido y este ha sido muy bien recibido así que nosotros encantadísimos.

«Necesario como saltar de un barco en llamas, aunque sea para nada en aguas desconocidas» decís en la web sobre este disco.

A parte de ser una búsqueda de nosotros mismos como personas y de reencontrarnos musicalmente, este disco se hizo no volviendo a lo que hacíamos siempre, sino haciéndolo de una manera diferente. Me refiero sobre todo al proceso que hemos tenido para desarrollar el disco. Es ahí donde las cosas han cambiado, hemos experimentado y probado otras cosas y hemos sentido un poco el vértigo de hacer las cosas de manera diferente.

Nos generó en algunos momentos una inseguridad que hacia que no supiéramos a dónde iban a ir nuestras canciones y dónde íbamos a terminar. En los anteriores álbumes sí que teníamos una manera de trabajar un poco más clara y establecida, una fórmula. Esta manera era trabajar todos juntos las canciones en el local, luego ir al estudio y grabar lo que habíamos preparado sin espacio para hacer otras cosas. En este disco el proceso creativo ha sido diferente, nos planteamos hacer canciones en las que no tuviéramos que estar los seis tocando a la vez, una serie de cosas a las que no estamos acostumbrados.

El estudio se convirtió en una especie de continuación del local del ensayo, probamos cosas, experimentamos y allí algunas canciones se terminaron de componer realmente. Por ejemplo, la última canción del disco, “Mismo sitio, distinto lugar”, tardó dos días en grabarse porque no conseguíamos dar con el arreglo que nos gustaba. Esto en el pasado no se habría hecho igual. Nos dejamos ese tiempo de estudio para poder trabajar allí mismo.

Al final, lo que hemos hecho ha sido dejar que la gente con la que estábamos trabajando aportara su grano de arena, nos ayudara a llegar a sitios a los que no habíamos llegado. Todo esto no habría sido posible sin la ayuda de Campi Campón que ha sido el coproductor del disco. Igualmente en el estudio dejamos que Dave Fridmann lo mezclara y le diera una vuelta a las canciones. Nos hemos juntado con gente muy buena y muy valiosa y les hemos dejado hacer lo que sabían hacer. De hecho, Rubén Chumillas es el diseñador y artista encargado del arte del disco y de las tres nominaciones que tenemos a los Grammy Latinos, una de ellas es por el arte del disco.

¿Qué significan esas nominaciones a los Grammy Latinos?

Pues estamos muy contentos, porque es un reconocimiento que es bonito que te hagan y que le hagan a cualquier artista y que nos llega en un buen momento. Estaría bien que este tipo de reconocimientos se hicieran también para artistas que no están dentro de un circuito tan grande o tan relacionado con las multinacionales. Artistas del ámbito independiente, como hemos sido nosotros a lo largo de nuestra carrera, que también pudieran tener cabida dentro de estos premios. Porque a veces es un poco difícil llegar a ellos y no por la calidad de las propuestas. En noviembre nos vamos a Las Vegas a la entrega de premios y a ver si hay suerte y nos cae alguno y si no pues nada, solo con estar nominados ya estamos contentos.

¿Grandes conciertos con miles de personas o nostalgia de las noches en pequeñas salas de Madrid?

Nostalgia no llegamos a tener, porque, aunque en general en España nuestro espacio ya es más grande, nosotros seguimos tocando sobre todo en otros países donde la posición del grupo no es como en España. Es cierto que vamos creciendo, en algunos sitios más que en otros, por ejemplo, ahora en Europa tenemos una gira de salas de 400, 500 o como mucho 1.000 personas. Es una gira de volver a las salas, de garitos de volver a sentir eso que cada cierto tiempo volvemos a sentir porque seguimos haciendo ese tipo de giras. ¿Se echa de menos? Sí, se echa de menos pero cada cierto tiempo tenemos la suerte de volver a tener esos momentos para poder recordar de dónde venimos y que ahí seguimos.

¿Es Vetusta Morla una referencia de la última década como antes lo fueron otros grupos como Los Planetas o La Habitación Roja?

Eso lo tiene que decir la prensa, más que nosotros mismos. Yo creo que ha habido un movimiento importante de grupos y que hemos tenido la suerte de que han funcionado bien, a la gente le ha gustado y nos hemos hecho un hueco en la esfera musical.

Veo muchos festivales de música y muchas bandas españolas programadas que cantan en castellano, no en inglés, y que tienen mucho público. Y eso me parece fenomenal, porque al final lo que están haciendo es alimentar una esfera propia. Aunque tengamos las miras puestas en lo que se hace fuera, dentro e incluso en otras músicas, creo que es bueno que haya hueco para el indie. Estaría bien que fuéramos todos capaces desde la industria, los músicos, de no cerrarnos, que sucede algo y parece que es lo único, es decir, hay muchas cosas, la música es rica y variada y hay otros muchos movimientos musicales que también merecen escuchas y huecos en los festivales y las discotecas. Eso sería lo maravilloso que todos pudiéramos escuchar todo.

¿Cómo evitáis que se suba el éxito a la cabeza?

Intentamos mantener un poco los pies en la tierra para poder seguir trabajando de una manera razonable y honesta y además creativa, siempre intentando buscar nuevos retos.

¿Y después de ‘Mismo sitio, distinto lugar’ qué y dónde? 

Siempre tenemos cosas por ahí, nos ofrecen proyectos, se nos ocurren… Pero ahora mismo tenemos que ir pensando a medio plazo y lo que tenemos es la gira y seguir ahí dándole duro. Siempre hay canciones que se quedaron por terminar de componer, nuevas ideas que surgen y apetece desarrollarlas, pero hay que tener los tiempos, los huecos entre giras, para poder meterte en harina, en faena, y poder sacar los proyectos adelante. De momento tenemos cosas, pero ya veremos cómo evoluciona la historia para ver dónde podemos meternos.

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MADRID ES NOTICIA entrevista a David García, «el Indio», batería del grupo inmerso en un mismo sitio, pero distinto lugar.

¿Cómo se vive la resaca del éxito en la Caja Mágica?

Con más trabajo porque según pasa ese momento tan bonito y tan especial para nosotros y también divertido, ameno, especial para la gente, hay que ponerse a trabajar. En seguida nos pusimos a trabajar, seguimos con la gira que teníamos aún en verano y ahora, después de un poquito de parón que hemos hecho en agosto, retomamos y de nuevo a la carga y a seguir trabajando porque tenemos todavía gira por España, tenemos gira por Europa y todo lo que venga en invierno para el año que viene. 

¿Qué ha cambiado con ‘Mismo sitio, distinto lugar’?

Han cambiado pocas cosas, nosotros lo que hemos hecho ha sido reencontrarnos en cuanto a lo musical y lo personal entre los seis para hacer un disco bastante heterogéneo pero muy sincero y bastante rico musicalmente. Esa honestidad y esa manera de hacer las cosas son quizá las que hacen que las canciones tengan algo que a la gente le guste y que sigue haciendo que venga cada vez más gente a nuestros conciertos. Es un privilegio y un honor que muchas personas disfruten así de nuestro trabajo.

¿Esperabais este recibimiento de vuestro trabajo?

Siempre tienes ilusión y deseos de que funcione bien y sea bien recibido y este ha sido muy bien recibido así que nosotros encantadísimos.

«Necesario como saltar de un barco en llamas, aunque sea para nada en aguas desconocidas» decís en la web sobre este disco.

A parte de ser una búsqueda de nosotros mismos como personas y de reencontrarnos musicalmente, este disco se hizo no volviendo a lo que hacíamos siempre, sino haciéndolo de una manera diferente. Me refiero sobre todo al proceso que hemos tenido para desarrollar el disco. Es ahí donde las cosas han cambiado, hemos experimentado y probado otras cosas y hemos sentido un poco el vértigo de hacer las cosas de manera diferente.

Nos generó en algunos momentos una inseguridad que hacia que no supiéramos a dónde iban a ir nuestras canciones y dónde íbamos a terminar. En los anteriores álbumes sí que teníamos una manera de trabajar un poco más clara y establecida, una fórmula. Esta manera era trabajar todos juntos las canciones en el local, luego ir al estudio y grabar lo que habíamos preparado sin espacio para hacer otras cosas. En este disco el proceso creativo ha sido diferente, nos planteamos hacer canciones en las que no tuviéramos que estar los seis tocando a la vez, una serie de cosas a las que no estamos acostumbrados.

El estudio se convirtió en una especie de continuación del local del ensayo, probamos cosas, experimentamos y allí algunas canciones se terminaron de componer realmente. Por ejemplo, la última canción del disco, “Mismo sitio, distinto lugar”, tardó dos días en grabarse porque no conseguíamos dar con el arreglo que nos gustaba. Esto en el pasado no se habría hecho igual. Nos dejamos ese tiempo de estudio para poder trabajar allí mismo.

Al final, lo que hemos hecho ha sido dejar que la gente con la que estábamos trabajando aportara su grano de arena, nos ayudara a llegar a sitios a los que no habíamos llegado. Todo esto no habría sido posible sin la ayuda de Campi Campón que ha sido el coproductor del disco. Igualmente en el estudio dejamos que Dave Fridmann lo mezclara y le diera una vuelta a las canciones. Nos hemos juntado con gente muy buena y muy valiosa y les hemos dejado hacer lo que sabían hacer. De hecho, Rubén Chumillas es el diseñador y artista encargado del arte del disco y de las tres nominaciones que tenemos a los Grammy Latinos, una de ellas es por el arte del disco.

¿Qué significan esas nominaciones a los Grammy Latinos?

Pues estamos muy contentos, porque es un reconocimiento que es bonito que te hagan y que le hagan a cualquier artista y que nos llega en un buen momento. Estaría bien que este tipo de reconocimientos se hicieran también para artistas que no están dentro de un circuito tan grande o tan relacionado con las multinacionales. Artistas del ámbito independiente, como hemos sido nosotros a lo largo de nuestra carrera, que también pudieran tener cabida dentro de estos premios. Porque a veces es un poco difícil llegar a ellos y no por la calidad de las propuestas. En noviembre nos vamos a Las Vegas a la entrega de premios y a ver si hay suerte y nos cae alguno y si no pues nada, solo con estar nominados ya estamos contentos.

¿Grandes conciertos con miles de personas o nostalgia de las noches en pequeñas salas de Madrid?

Nostalgia no llegamos a tener, porque, aunque en general en España nuestro espacio ya es más grande, nosotros seguimos tocando sobre todo en otros países donde la posición del grupo no es como en España. Es cierto que vamos creciendo, en algunos sitios más que en otros, por ejemplo, ahora en Europa tenemos una gira de salas de 400, 500 o como mucho 1.000 personas. Es una gira de volver a las salas, de garitos de volver a sentir eso que cada cierto tiempo volvemos a sentir porque seguimos haciendo ese tipo de giras. ¿Se echa de menos? Sí, se echa de menos pero cada cierto tiempo tenemos la suerte de volver a tener esos momentos para poder recordar de dónde venimos y que ahí seguimos.

¿Es Vetusta Morla una referencia de la última década como antes lo fueron otros grupos como Los Planetas o La Habitación Roja?

Eso lo tiene que decir la prensa, más que nosotros mismos. Yo creo que ha habido un movimiento importante de grupos y que hemos tenido la suerte de que han funcionado bien, a la gente le ha gustado y nos hemos hecho un hueco en la esfera musical.

Veo muchos festivales de música y muchas bandas españolas programadas que cantan en castellano, no en inglés, y que tienen mucho público. Y eso me parece fenomenal, porque al final lo que están haciendo es alimentar una esfera propia. Aunque tengamos las miras puestas en lo que se hace fuera, dentro e incluso en otras músicas, creo que es bueno que haya hueco para el indie. Estaría bien que fuéramos todos capaces desde la industria, los músicos, de no cerrarnos, que sucede algo y parece que es lo único, es decir, hay muchas cosas, la música es rica y variada y hay otros muchos movimientos musicales que también merecen escuchas y huecos en los festivales y las discotecas. Eso sería lo maravilloso que todos pudiéramos escuchar todo.

¿Cómo evitáis que se suba el éxito a la cabeza?

Intentamos mantener un poco los pies en la tierra para poder seguir trabajando de una manera razonable y honesta y además creativa, siempre intentando buscar nuevos retos.

¿Y después de ‘Mismo sitio, distinto lugar’ qué y dónde? 

Siempre tenemos cosas por ahí, nos ofrecen proyectos, se nos ocurren… Pero ahora mismo tenemos que ir pensando a medio plazo y lo que tenemos es la gira y seguir ahí dándole duro. Siempre hay canciones que se quedaron por terminar de componer, nuevas ideas que surgen y apetece desarrollarlas, pero hay que tener los tiempos, los huecos entre giras, para poder meterte en harina, en faena, y poder sacar los proyectos adelante. De momento tenemos cosas, pero ya veremos cómo evoluciona la historia para ver dónde podemos meternos.

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