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Durante 2017, más de 160 mujeres diagnosticadas de cáncer vitrificaron sus óvulos, explican desde IVI, la institución especializada en reproducción. “Este dato pone de manifiesto la importancia de programas de preservación de la fertilidad como el de IVI, gracias al cual hombres y mujeres afectados por esta enfermedad pueden conservar sus gametos de forma gratuita” explica el doctor Juan Antonio García Velasco, director de IVI Madrid. De este modo, aseguran, pueden enfocar todos sus esfuerzos en superar la enfermedad y recuperarse, antes de afrontar la búsqueda del embarazo sin renunciar a tener hijos biológicos.

Desde que IVI pusiera en marcha el Programa gratuito de Preservación de Fertilidad por motivos oncológicos, “Padre después del cáncer” y “Madre después del cáncer” en 2007, más de 1.200 mujeres han preservado su fertilidad antes de someterse a su tratamiento de quimio o radioterapia. El perfil de estas mujeres responde a mujeres jóvenes, con una media de edad de 32,2 años, con estudios universitarios y, en una cifra cercana al 70%, sin pareja. Todas ellas se aferran con esperanza a una maternidad biológica como fuerza para superar su enfermedad.

LA VITRIFICACIÓN PERMITE A LAS MUJERES SER MADRES TRAS SUPERAR EL CÁNCER

Ya son 25 los bebés que han nacido después de que sus madres le ganaran la batalla al cáncer -15 de ellos tras un cáncer de mama-, y 2 más están a punto de llegar al mundo, fruto de la valentía y la perseverancia de sus madres.

Desde la puesta en marcha del programa, IVI ha vitrificado cerca de 10.000 ovocitos de pacientes oncológicas que permanecen conservados a la espera de ser utilizados una vez estas sean dadas de alta por su oncólogo. La media de años que transcurre hasta que estos gametos son usados en un tratamiento posterior al cáncer se sitúa en los 3,8 años.

TÉCNICAS PARA PRESERVAR LA FERTILIDAD

La técnica más utilizada hoy en día es la vitrificación de ovocitos, que consiste en la criopreservación. Esta es la inmersión directa en nitrógeno líquido a una temperatura de -196ºC de los óvulos maduros conseguidos tras la estimulación ovárica, para usarlos posteriormente con la misma calidad que presentaban en el momento de la vitrificación.

Otra opción es la congelación de corteza ovárica y su posterior trasplante una vez superada la enfermedad, que permitiría incluso conseguir gestaciones espontáneas al recuperar la paciente su función ovárica. Esta técnica es de elección en niñas prepúberes y en aquellos casos en los que no se puede posponer el inicio de la quimioterapia, ya que la estimulación ovárica requiere un plazo de casi dos semanas.

En el caso de los hombres, basta con congelar una o varias muestras de semen para conservar sus gametos.


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