vox vistalegre
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La salida del armario político español de VOX va a alterar seriamente el panorama electoral madrileño. Esta ciudad es el gran rompeolas de España y me da que, esta pérdida de la vergüenza por ser y sentirse español, va a sacar a la luz la realidad de muchos vecinos de la capital de España que ya están cansados de tanta estupidez… De muchos abusos… De incontables ultrajes…
Y lo afirmo con rotundidad porque este grito de rebeldía es la auténtica transversalidad política que nos une. Que nos ha unido desde hace 40 años y que unos cuantos “mesías” habían intentado destruir desvergonzadamente. ”Soy español y creo y quiero a España”. Así de fácil. Ya vale.
Y ese es el grito que está dando mucha gente de cualquier tipo de ideología en este país. Incluida la social democracia. No tanto algunos de este irreconocible PSOE, que ya es tan extrema izquierda como el propio Podemos, sino de los auténticos socialistas. El 15% de los votos a VOX en Andalucía vino de la izquierda.
Da igual lo que se piense políticamente. Da igual cualquier ideología si se cree en España.
Por eso, este despertar identitario español influirá en las próximas elecciones ya que, en ellas, se votará a la contra. Porque hay muchos madrileños a los que ya no les importa que se les llame fascistas… Los abusos de este PSOE-Podemos han subvertido el significado del término…
Ahora mismo, ser fascista es España, en esa definición que nos ha impuesto esa estúpida progresía reinante por el simple hecho de no estar de acuerdo con ella, es ya casi un piropo…
Y es que si decir la palabra España o respetar su bandera o sus símbolos es ser fascista, yo lo soy y a mucha honra.
Y si decir que Cataluña es España suena a fascista, que suene.
Y si condenar que un comunista negocie los presupuestos de España con separatistas encarcelados es fascista, da igual. Lo seré. 
(Un comunista que, dicho sea de paso, predica pobreza y sobriedad desde un chalet bunkerizado).
Y si decir que esta RTVE es una mierda y habría que cerrarla porque se ha convertido en sectaria es ser fascista, que la cierren… No me importa lo que digan.
Y si querer parar la inmigración ilegal es ser un fascista, que se pare. Da igual. Pero que se pare.
Y si maldecir a un independentista que escupe a un ministro de España es ser un fascista, que me apunten en la lista de esos fascistas.
Y si no entender cómo se puede Gobernar España con los votos de los que quieren destruir España es fascista, me la trae floja. No lo entenderé nunca y, por supuesto, votaré en contra.
Hay más…
Si protestar por el leninismo que se está aplicando en Madrid para controlar la libertad es ser fascista, ¿a quién le importa? A mí no.
Y si pedir que las autonomías devuelvan al Estado las competencias de Educación, Justicia y Sanidad para acabar con la desigualdad en España es ser fascista, es un halago. Que se devuelvan.
Y si acordarse de la familia de un impresentable por sonarse los mocos en la Bandera Española es ser un fascista, da igual. No me importa nada. Es un impresentable por muy tarde que se acueste y muy temprano que se levante.
Y si llamar español al idioma español y pedir que se enseñe obligatoriamente en toda España es ser fascistas, es otro halago.
Y si decir que se está cansado de ese buenismo imperante que impide expresarse libremente porque acabarán diciendo que eres un fascista, dilo alto y claro.
Sin duda, “Fascista” terminará siendo un piropo.

El Rey Escorpión


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