Imagen: Carmina Córdoba
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Aunque hay para quienes es una simple actividad comercial e incluso, inmoral, la Navidad es una de las etapas que más gusta entre la sociedad española. Olvidarte por unos días del trasiego diario, del ir y venir con prisas, de las mil cosas que tienes que hacer en el trabajo, de preparar comidas, estudios, reuniones, cansancio…

La Navidad es pararse, es dedicar tiempo a los que, durante el año, prácticamente solo puedes decirles por Whatsapp: te echo de menos. Es tiempo de estar en casa o incluso de volver a casa, de pasar días con la familia, ya sea la familia elegida -los amigos- o la familia de sangre. Es tiempo de hacer lo que el alma nos pide, de dar ese gusto a nuestro acelerado corazón. Es tiempo de dejar los compromisos y disfrutar.

La Navidad es la excusa para darnos caprichos a nosotros mismos y a nuestros más allegados y, cuando hablo de caprichos, no solo hablo de cosas materiales, sino sentimentales, emocionales y experimentales.

Desde pasar una tarde en casa viendo una película y cambiando las palomitas por las castañas hasta pasear por las iluminadas calles del centro de la capital observando el brillo en los ojos de los más pequeños y, de los no tan pequeños.

Recorrer las calles de Madrid

Pasear desde Plaza España hasta la Puerta de Alcalá, un paseo de 30-40 minutos que te hará disfrutar del precioso camino que embaucan las calles de Gran Vía, Callao, la Plaza de Cibeles y el edificio de Correos, bajo las luces y el olor a castañas asadas que hacen el ambiente más navideño.

Cortylandia, el árbol de navidad y la Plaza Mayor

Ya que hablamos de paseos, está es otra alternativa. Uno de los momentos que a los más mayores nos transporta a nuestra infancia y a los más pequeños les hace tan feliz. Tras unos minutos de espera, con los nervios a flor de piel, ver en funcionamiento la temática de CORTYLANDIA. Ir a la Puerta del Sol a ver el color que ha tocado este año para el árbol de navidad (importante: hacerse un selfie) y, como no, visitar uno a uno (aunque alguno esté repetido) los puestos de la Plaza Mayor porque nunca sabrás en cual podrás encontrar las bombas fétidas más baratas, las típicas bombetas, las famosas pelucas de colores o el adorno más navideño. Y, por supuesto, ver el Belén.

Chocolate con churros en San Ginés

Después de un buen paseo madrileño, nada mejor que una buena merienda caliente para los días más fríos del año en la castiza “Chocolatería San Ginés”. Los chocolates con churros más conocidos de todo Madrid, los churros de San Ginés. Desde 1894, la emblemática chocolatería situada en el corazón de la capital abre todos los días del año. De hecho, es muy típico de los más gatos empezar el año (con paciencia para esperar las colas) tomando el primer chocolate aquí.

Patinar sobre hielo

Patinar sobre hielo es una de las actividades más propias del invierno y, como no, también de la navidad. Así nos lo han inculcado las típicas estampas de las películas americanas: la famosa pista de hielo de Rockefeller Center con su gigantesco árbol de navidad. Como no podía ser de otra manera, Madrid no se queda atrás y ofrece esta actividad en uno de los puntos de encuentro de estas fiestas: la Galería de Cristal (Centro Cibeles), que se transforma en un lugar mágico, en una pista de hielo junto a un árbol de navidad.

Ir al teatro

Para los más amantes del espectáculo este año hay donde elegir. Madrid, en esta recta final de año ha acogido numerosas obras desde los musicales “Anastasia”, “El Médico”, “El Jovencito Frankenstein” el mítico “El Rey León”, hasta las actuaciones más sorprendentes como “El Mago Pop”, las más divertidas como el monólogo “Hasta aquí hemos “llegao” o el circo “Apocalipsis”, y las más navideñas como, “Cuento de Navidad” y “Circlassica”. Sin olvidarnos, por supuesto, de los más apasionados del arte que podrán disfrutar hasta el 23 de diciembre del 40 aniversario del Ballet Nacional de España.

La Lotería

Concienciado, paciente e ilusionado son los adjetivos que te han de acompañar para hacer uno de los planes más característico de la navidad en Madrid: ir a comprar lotería a la famosa administración de lotería de “Doña Manolita”. Está considerada como un auténtico símbolo de la ciudad, hasta el punto de que llega a aparecer en canciones como la de “A la sombra de un león”, de Sabina. Su relevancia viene de la cantidad de premios que ha dado desde su fundación en 1904.

Y otro plan que solo puede hacerse una vez al año, concretamente el 22 de diciembre. Asistir al Sorteo Extraordinario de Navidad en el Teatro Real. Vivir en directo la posibilidad de celebrar que te toque el “Gordo”.

Correr la San Silvestre Vallecana

La mejor actividad para comenzar con fuerza los propósitos al día siguiente, 1 de enero: terminar el año corriendo la San Silvestre Vallecana, una carrera de 10 km que se celebra cada 31 de diciembre desde 1964. Aproximadamente, 40.000 son los corredores que toman las calles de la capital y, además, lo hacen disfrazados. Una manera muy divertida y saludable de poner fin al año.

Uvas en la Puerta del Sol

La Puerta del Sol, el rincón más conocido toda la almendra de Madrid se convierte cada 31 de diciembre en el lugar más concurrido y fotografiado no solo de los madrileños, sino de todos los turistas que eligen nuestra ciudad para celebrar el fin de año. Hay dos opciones, para los más tradicionales está la opción de acudir la noche de Nochevieja a la Puerta del Sol para comer las 12 uvas al son del carrillón en vivo y en directo. Y para los más modernos (y supersticiosos), acudir al ensayo general de la mañana del 30 de diciembre para “despedir el año” eso sí, cambiando las uvas por gominolas, aceitunas o gajos de mandarina para evitar la “mala suerte”.

Cabalgata de los Reyes Magos

Y como no, la guinda del pastel. La tarde más mágica y emotiva, la que pone fin a la navidad de la mano de la tradición más española. Ir el 5 de enero por la tarde a ver la Cabalgata de Reyes. Lo bueno de Madrid es que no es necesario ir a la zona centro para poder ver la cabalgata, sino que puedes acercarte a cualquier barrio de la capital y allí la encontrarás.

Y dejamos los planes en 9 porque el año que entra termina en 9 pero podríamos continuar con una lista infinita: comer un bocadillo de calamares en la Plaza Mayor, montar en el Tren de los Reyes Magos, visitar la Casa de Navidad para que los más peques entreguen su carta a Papá Noel, ir a la feria de artesanía navideña de Recoletos, ir al matadero a conocer “La navideña feria internacional de las culturas”, visitar el Tobogán de Hielo de Torrejón de Ardoz…

¡FELIZ NAVIDAD!


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