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La propuesta de catalogación del edificio Clesa, proyectado en 1959 por el arquitecto Alejandro de la Sota y “ejemplo singular” de arquitectura industrial contemporánea en la ciudad de Madrid, ha sido estudiada por la Comisión Institucional para la Protección del Patrimonio Histórico – Artístico y Natural (CPPHAN).

Este dictamen inicia la modificación puntual del Plan General de Ordenación Urbana, que tramita el Ayuntamiento de Madrid, a través del Área de Desarrollo Urbano Sostenible.

Esta modificación tiene por objetivos proteger la antigua fábrica, que permanece cerrada desde 2012, y garantizar su uso como equipamiento público, además de generar un nuevo espacio de actividad, polo de dinamización de la ciudad, ha informado el Consistorio en un comunicado.

La citada propuesta de protección plantea mantener el nivel 3 con grado de catalogación parcial, ya informado por la comisión en 2015, y su cesión al Consistorio madrileño para que entre a formar parte del patrimonio municipal como nuevo espacio dotacional público.

Para el resto de esta parcela, de 40.000 metros cuadrados de superficie donde se levanta el edificio se propone el establecimiento de nuevas condiciones de desarrollo, para la transformación de este espacio de uso industrial en un espacio urbano de uso terciario.

MODERNIDAD Y DISEÑO FUNCIONAL

Situado en la avenida del Cardenal Herrera Oria, 67, el edificio fue inaugurado en 1962. Cuenta con una superficie de 10.000 metros cuadrados y es propiedad de Metrovacesa. A día de hoy, las instalaciones de la antigua factoría permanecen cerradas, por lo que su nuevo uso como equipamiento público mejorará la demanda de servicios dotacionales en el distrito de Fuencarral-El Pardo.

Esta iniciativa del gobierno municipal viene a dar respuesta a una “carencia”, dado que el Plan General de Ordenación Urbana de Madrid de 1997 no incluyó entre los inmuebles catalogados el de Clesa, a pesar de haber estudiado esta posibilidad e incluso asignado número de catálogo.

Y ello a pesar del hecho de que este edificio supuso un “ejemplo de modernidad, de racionalidad aplicada a la arquitectura industrial y de diseño funcional” que pretendía situarse en la avanzadilla de las industrias españolas.

En 2014, el edificio no estaba protegido, y la propiedad convocó un concurso de ideas, a través del Colegio Oficial de Arquitectos de Madrid que sirvió para acreditar las posibilidades del edificio para albergar diferentes usos.

El objeto de la modificación del Plan General que plantea el Ayuntamiento es el de definir “en detalle” las condiciones de protección del edificio original y destinarlo a equipamiento público. El resto de la parcela se destina a usos terciarios.

Los elementos a proteger propuestos en el dictamen de 2015 eran las dos naves principales, con su estructura vertical y horizontal de hormigón (pilares y vigas), forjados, volumetría de cubierta y la fachada principal recayente a la avenida Cardenal Herrera Oria, así como las fachadas y volumetría del módulo de accesos y vestuarios.


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