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Preparados hace meses y descongelados hace unas horas, así son muchos de los Roscones de Reyes que se pueden encontrar estos días en las pastelerías y supermercados. El Roscón de Reyes es un dulce tan típico que es complicado dar con alguien que no vaya a comprar al menos uno en los próximos días. Los madrileños consumiremos más de 2 millones y medio de roscones durante estos días, pero ¿cuántos de ellos serán de buena calidad?

Los pasteleros de Madrid que han mostrado su seria preocupación por la venta de roscones de baja calidad, elaborados mucho antes de su consumo y siguiendo un proceso de congelación, aunque han identificado una creciente tendencia por adquirir los elaborados artesanalmente. Si eres de los que quiere la mejor calidad en su mesa estos días, te dejamos las claves para dar con el mejor Roscón y evitar llevarte un disgusto.

ROSCÓN DE REYES: ¿CUÁL ELEGIR?

Los roscones industriales tienen un aspecto tan estupendo, altos, bonitos y uniformemente horneados, que nos pueden llevar a engaño. Sin embargo, aprender a diferenciar un buen roscón artesano de otro industrial no es tan complicado. Estos son los consejos que ofrece el artesano Moncho López, de los coffee bakery y panaderías Levadura Madre:

Peso: «todos los roscones industriales están muy cargados de levadura, de gasificantes y muy hinchados. Son roscones que pesan poco y tienen mucho volumen», asegura Moncho. Si el cliente no se fija, a simple vista y a igualdad de volumen, podrían parecer iguales a los artesanos, sin embargo, estos últimos pesarán aproximadamente el doble que los industriales.

Durabilidad: un roscón artesano tiene una duración corta, de un día o dos aproximadamente, en cambio el industrial que está lleno de conservantes, colorantes y estabilizantes aguanta mucho más.

Bolsa de plástico: siguiendo con el punto anterior, para conservar el roscón desde agosto hasta Navidad, lo meten dentro de una bolsa de plástico. «Los roscones que van en bolsa de plástico muy posiblemente no han sido elaborados esa noche, sino que han sido congelados, casi con toda seguridad, durante meses», explica Moncho.

Uniformidad: como en casi todos los productos «cuando ves una partida de roscones y observas que son todos perfectamente iguales, simétricos diría, es un síntoma claro de que la elaboración está mecanizada».

Natas: lo que ocurre con el roscón industrial es que no se usa nata, ya que la nata del 38% es más cara, y por eso se sustituye por chantilly (que es un producto de baja calidad) o bien por un preparado que se llama ‘mix vegetal’ que es más o menos lo mismo que una margarina.

Pobres en frutas: lo más caro del roscón industrial son los ingredientes, mientras lo que encarece el producto artesano es la mano de obra, «por ello los artesanos no escatimamos en producto y por eso son piezas que suelen tener más fruta, más azúcar, más almendra…».

Conservantes: si cuando miramos los ingredientes vemos que hay conservantes, estabilizantes y que tiene una duración larga, desconfiemos, seguro que es un producto industrial.



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