Tiempo de lectura 3 minutos


El padre Ángel ha inaugurado un Hogar de Oportunidades para jóvenes sin techo en el centro de Madrid para facilitar su reinserción social.

Ilias tiene 18 años, es marroquí, llegó a España hace casi cinco años escondido en la parte baja de un camión “llegué sufriendo, estuve en Ceuta en la calle, pidiendo, pasándolo muy mal, al final estaba harto y me colé en un camión, llegué a Algeciras después de 3 horas. Cuando bajé estaba muy mal, me jugué la vida”. Vino a España porque tenía problemas familiares, con solo 14 años decidió huir de su país para tratar de ayudar a su madre y alejarse de su padre “me maltrataba, nuestra cultura es muy diferente, muy machista, mi madre trabajaba y mientras mi padre hacía lo que le daba la gana. Yo cada vez que puedo mando dinero a mi familia, les pago el alquiler, siempre trato de ayudar”.

Cuando llegó no sabía español y no conocía a nadie, ha estado en Málaga, Barcelona, Francia, Alemania y en Madrid, durante estos años ha recibido ayuda de varias personas, no así de los centros de menores: “estuve en Hortaleza, pero tuve muchas historias. No te cuidan, no te ayudan, te echan, vuelves, te vuelven a tratar mal”. En Madrid y en Barcelona ha pasado por varios centros, pero al final siempre se escapaba: “no te dan nada, ni para cortarte el pelo, ni para tener unas zapatillas, me fui, hice como todo el mundo”. Entre centro y centro y ciudad y ciudad, ha pasado largas temporadas en la calle: “estaba en la calle, tuve que hacer de todo, he tomado drogas…”. También ha pasado por pisos de acogida, al final llegó a la Iglesia del padre Ángel.

Ahora estudia cocina gracias al Hogar de Oportunidades de Mensajeros de la Paz, “gracias a Dios ahora tengo esta oportunidad, después me gustaría trabajar, poder agradecer y ayudar como me está ayudando a Mensajeros de la Paz, esta familia me ha ayudado mucho y también ayuda a otras personas”.

UNA NUEVA OPORTUNIDAD

El Hogar de Oportunidades para jóvenes sin techo es uno de los últimos programas de la fundación del padre Ángel. El proyecto consiste en una vivienda de ocho plazas desde la que se pretenderá trabajar la reincorporación socio-laboral de los jóvenes residentes. En la casa trabajan tanto profesionales de Mensajeros como voluntarios, uno por cada residente, con el objetivo de lograr el desarrollo de vínculos y ofrecerles un apoyo personalizado en su tránsito hacia la reinserción en la sociedad.

“Me gustaría trabajar, poder agradecer y ayudar como me está ayudando a Mensajeros de la Paz”

Ilias, beneficiario del proyecto

En este piso que comparten aprenden a realizar las tareas del hogar, reciben formación emocional y relacionada con las profesiones a las que les gustaría dedicarse como cocina o peluquería, además de inglés y español para aquellos que llegan de otros países y actividades deportivas. “Poder formarme, estudiar, aprender y trabajar en la casa con los compañeros es una gran oportunidad para mi por la que estoy muy agradecido” asegura Yesid, otro de los jóvenes que viven en el piso.

El Hogar de Oportunidades les ofrece la posibilidad de formar algo parecido a una familia. “Es una oportunidad, a veces hay personas como son ellos y podríamos haber sido cualquiera de nosotros en los que no tenemos un hogar, una familia, unos padres y acabamos en la calle. Ellos necesitan que se les acoja, pero no acoger como si fuera esto un albergue, sino como una familia y que seamos capaces de conseguir que se vayan incorporando a la sociedad”, explica el padre Ángel.

MUY DIFERENTES, PERO CON MUCHO EN COMÚN

Yesid vino a España para buscar trabajo y ganar el dinero suficiente para poder seguir estudiando en Colombia. Estudió durante un tiempo en la universidad pero tuvo que dejarlo: “me tocó aplazarlo por falta de recursos, porque entraba mi hermana, soy el mayor de cuatro hermanos. Trabajé mucho y ahorré dinero para mi casa y para venirme aquí, porque allí la cosa se está poniendo muy mal. Me vine aquí para conseguir dinero para ayudar en mi casa, esa es mi prioridad”. Ahora sueña con encontrar un empleo que le permita ganar dinero para poder vivir en su país, quiere ayudar a su familia y aprovechar cualquier oportunidad que le dé la vida, como este Hogar de Oportunidades.

Frederik es una de las personas que acompaña a estos jóvenes en su trayectoria. “Cada chico que está en el piso tiene un acompañante” explica, él es acompañante de un joven que se llama Aitor y quiere ser peluquero. “Si su proyecto es adquirir un oficio, salir de la droga o lo que sea, yo estoy a su lado para lo que necesite, estamos para apoyarles”. La importancia de tener un acompañante con cada uno de ellos radica en que son personas muy diferentes y con historias totalmente distintas.

“Hay personas que llevan mucho tiempo en la calle, españoles, pero también algunos que llegan de zonas de conflicto, muchos han tenido que marcharse por problemas sociales o familiares, hay muchos perfiles” cuenta Frederik. Sin embargo, si en algo coinciden todos es en la gratitud hacia sus acompañantes y distintos miembros de Mensajeros de la Paz, “están muy alucinados, porque de no tener nada a encontrarse con todo esto están muy agradecidos pero también sobrepasados” cuenta el acompañante.

LA IGLESIA DE SAN ANTÓN, LUGAR DE OPORTUNIDADES

En Madrid hay una cifra estimada de 2.000 personas sin hogar, de ellas, en torno a 500 viven y duermen en la calle. La peor cifra se alcanzó en 2014, cuando se contabilizaron hasta 764, el mejor en el último censo que publicó el Ayuntamiento de Madrid, en 2016, con 524 personas que vivían en la calle. Entre ellos, multitud de perfiles e historias, la mayoría de mala suerte, y también jóvenes con edades por debajo de los 25 años. Muchos tratan de refugiarse en albergues y se acercan a lugares en los que pueden tomar un café caliente, como la iglesia de San Antón, bien conocida por su párroco, el padre Ángel y su importante acción social.

Es a través de la iglesia San Antón como se ha llegado a los jóvenes que hoy habitan el Hogar de Oportunidades. Allí acudió Yesid: “después de estar en varios hostales baratos me quedé sin dinero y tuve que irme al metro, allí me quedé varias noches, también pasé varias en la iglesia de San Antón”.

La estancia en el Hogar está prevista para ser de un año flexible, para adaptarlo al perfil psicosocial y la evolución de cada uno, algunos como Yesid esperan poder dejarlo antes por haber encontrado un trabajo. Mensajeros de la Paz también gestiona dos pisos para personas sin hogar y tres para familias sin recursos en Madrid, así como treinta plazas para mayores sin hogar entre sus residencias de La Bañeza en León y Morata de Tajuña en Madrid. Además, este año se les ha concedido la gestión de cuatro hogares del programa ‘Construyendo hogar – Housing First’ del Ayuntamiento de Madrid y la Empresa Municipal de Vivienda y Suelo de Madrid.


Dejar respuesta

Please enter your comment!
Please enter your name here

Acepto la política de privacidad *