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Con cada inicio de temporada las esperanzas de los aficionados al fútbol se centran en las posibilidades que tiene el club al que pertenecen sus corazones de triunfar en las diferentes ligas. Pero son pocos los clubes elegidos que pueden otorgarle a sus museos y a su afición el trofeo más importante del fútbol mundial, la Champions League. Lógicamente, dejando de lado los torneos de selecciones, la Champions es tan especial porque reúne a un selecto grupo de equipos de Europa entre los que se encuentran las mejores instituciones deportivas de todo el planeta.

Son muchas las características de este torneo que hacen que sea tan especial pero, sin duda, lo que más atrae a los adeptos al balón es la capacidad de sorpresa que genera. Uno de los motivos que facilitan y enfatizan estas emociones es que, con menos de la mitad de los partidos de una competición local se puede alzar el título más respetado del Viejo Continente. 

Esta temporada, como no podría ser de otra manera, la Champions nos ha vuelto a dejar resultados francamente inesperados. La sorpresa más notable, sin ninguna duda, fue el terrible mazazo que se llevó el Real Madrid ante el Ajax. A pesar de haber ganado el encuentro de ida en los octavos de final, algo esperable en función a las predicciones del partido, el conjunto blanco cayó goleado por 1-4 en el partido de vuelta por un Ajax que lo dejó en evidencia y que precipitó el cese de Solari y el regreso de Zidane al vestuario. 

Algo semejante ocurrió en el encuentro que enfrentó al Manchester United y al Paris Saint Germain. Los resultados de encuentros anteriores nos invitaban a declinarnos por el conjunto inglés como claro favorito, pero los malos resultados del Manchester en la primera etapa de la temporada situaban al conjunto de Neymar como posible ganador del partido. Esta predicción se cumplió con creces tras los dos goles que encajó el conjunto de Old Trafford. No obstante, en París los Red Devils consiguieron darle la vuelta a la eliminatoria pese a contar con innumerables e importantes bajas, como la del campeón del mundo Paul Pogba. Algo tendrá que hacer el jeque Al-Khelaïfi para que su equipo plagado de estrellas consiga superar los octavos y deje de hacer papeles de actor secundario. 

Una de las eliminatorias más igualadas fue la que enfrentó al Oporto, campeón de la Liga NOS portuguesa, y el Roma. El primer encuentro tuvo lugar en la capital italiana y dejó un resultado positivo para el conjunto capitalino, concretamente un 2-1 que no supieron proteger en Portugal, llegando a la prórroga, donde el buen trabajo del conjunto luso les precipitó a una grave crisis. Debemos recordar que la derrota en el Derby della Capitale por tres goles ante sus eternos rivales de la Lazio y la eliminación de Champions, terminaron por provocar la destitución de Di Francesco como entrenador y la dimisión de Monchi como director deportivo.

El único enfrentamiento libre de sorpresas fue el que protagonizaron el Tottenham y el Borussia Dortmund, en el que el conjunto inglés se impuso con facilidad por 3-0 y 0-1 al equipo de Paco Alcácer.

Como podemos ver la Champions es la competición total, una en la que en cuanto pestañeas te pierdes algo importante. Veremos qué nos depara de aquí al final de la temporada.


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