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“Con tu eterno cigarrillo, con tu ojera y tu descuido… No eres solo aquel que firma en el libro de familia, ni eres el silencio en el sofá viendo un partido en zapatillas. Eres mucho más, eres ese amigo que me dio vida” Alejandro Sanz-Ese que me dio la vida

Lo catalogan de comercial, oportunista e innecesario, sin embargo, el Día del Padre tiene que ver más con sentimientos y tiempo que con un regalo material.

El Día del Padre es simplemente un día en el que dejar de pisar el acelerador. Vivimos agotados, con prisas, con miles de cosas que hacer cada minuto y nos cuesta parar. Nos cuesta parar para decir te quiero, para dar las gracias, para preguntar qué tal, para dar un abrazo o simplemente para estar. Y, aunque el amor se debe de demostrar cada día, todos somos conscientes de que en algún momento se nos escapa. Todos nos enfadamos, damos una mala contestación o nos olvidamos de llamar en algún momento.  

El mejor regalo que podemos hacer siempre es nuestro tiempo y, precisamente, un padre no tendrá nunca mejor regalo que la vida con sus hijos. Un padre es una persona que marca tu vida, guía tu camino y te tiende la mano siempre. Es alguien que te quiere como eres y que, además, siente orgullo con solo mencionar tu nombre. Es alguien que vive con el corazón en un puño cuando no sabe de ti. Es un amor sincero, desinteresado, noble, incondicional. Es quien te acompañará siempre, al fútbol o al fin del mundo, pero te acompañará.

 ¿Por qué ver el Día del Padre como un día comercial? Que no. Que no hace falta ir a una tienda a por algo material. Que lo único que hace falta es recordarte ese día a ti mismo ser siempre el motivo y la recompensa de su lucha con la vida. Ser su motor cuando no pueda más, ser su abrazo al caer y su mayor orgullo por ser un reflejo de ellos mismos, incluso con sus defectos. Y por ello, qué mínimo que poder decirles te quiero siempre y el 19 de marzo hacerlo aun con más fuerza. Si el día anterior ya se lo has dicho, el 19 se lo dices otra vez. No sé qué es escuchar o abrir un mensaje de un hijo que diga: “feliz día del padre al mejor del mundo”. Lo que sí sé, es que mi padre sonríe y se emociona y a mí, no hay nada que me llene más el alma. 

Por los que están, por las madres que hacen de padres, y por los que nos acompañarán toda la vida, desde donde estén, celebremos el Día del Padre siempre porque no hay nada más bonito que hacerles sentir especial, aunque sea por un día y mirando al cielo.

Te quiero papá


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