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Muchos, cuando fueron a votar este domingo, se preguntaban a qué correspondían esas papeletas azules que estaban junto a las propias de su respectivo ayuntamiento y a las de la Comunidad de Madrid y en las que, además, en algunas de ellas estaba la cara de Carles Puigdemont. No era fácil acordarse de que este domingo también votábamos para elegir el Parlamento Europeo y por eso tiene mucho mérito que haya habido una participación tan alta (un 64,32%), aunque quizá se haya visto favorecida por esta conjunción de comicios que ha acaecido en este “superdomingo” de mayo.

Pero el azul de esas papeletas y de la bandera de la UE se han teñido de rojo en España con una clarísima victoria del PSOE en las elecciones europeas, que alarga la tendencia favorable que emergió el pasado 28 de abril con motivo de las generales. Los socialistas se han llevado un tercio de los votos gracias a los más de siete millones trescientos mil votos recibidos, lo que se traduce en un total de 20 representantes en la Eurocámara, 6 por encima de los obtenidos en 2014. Les sigue el PP con 12 escaños (cuatro menos en 2014) y Ciudadanos, que con sus más de dos millones setecientos mil votos sacan no sólo cinco representantes más que hace cinco años, sino que adelantan a Podemos, que se coloca como cuarta fuerza política con apenas un diez por ciento y seis escaños, uno más de los que ya tenían. Mientras tanto, VOX viajará por primera vez a Bruselas con tres eurodiputados.

De este modo, el Partido Socialista se convierte en el más votado en los tres frentes electorales de este domingo y, en el caso de Europa, lo hace por abrumadora mayoría. La candidatura de Josep Borrell ha sido la más atractiva para los electores españoles y también para los madrileños, donde más de un millón de los habitantes de la región han votado por la lista encabezada por el catalán. El orden del resto de partidos es exactamente el mismo que a nivel nacional y por supuesto que en la mayoría de circunscripciones. Pero este resultado es casi una anomalía a nivel continental, donde se han impuesto los populares con 178 eurodiputados, treinta más que los socialistas y muy por delante de los liberales de ADLE, que contarán con 101 representantes.

La buena noticia ha sido que las fuerzas populistas, escépticas, eurófobas o radicales se quedan muy lejos de la minoría de bloqueo, aunque en Francia la extrema derecha de Le Pen haya sido la lista más votada y en Italia la Lega Nord de Salvini también se haya convertido en la opción preferida por los transalpinos. Por lo demás, el mencionado Puigdemont ha sido elegido eurodiputado igual que Comín y Oriol Junqueras, si bien los dos primeros tendrían que venir a Madrid a recoger su acta, lo cual es algo altamente improbable. Y para quien diga que “las elecciones europeas no importan”, quizá se sorprendan al saber que Tsipras adelantará las elecciones generales en Grecia, previstas para octubre, tras el batacazo de Syriza, su partido, en estos comicios.

El PSOE lleva un 2019 de fiesta después del tremendo golpe que supuso perder el feudo de Andalucía a finales del año pasado. Y ésta continuará en Europa.


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