Blockhaus 13
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El verano es una época ideal para ir al campo. Pasar el fin de semana entre árboles, el rumor del agua y lejos del ruido de la gran ciudad es un planazo que todos firmaríamos ya mismo. En la Comunidad de Madrid tenemos muchos lugares, y muy cerquita, en los que podemos hacer esa desconexión. Pero no hay tantos en los que, además de todo esto, podamos encontrarnos con un vestigio perfectamente conservado de una de las épocas más oscuras de nuestra historia, la Guerra Civil. Pues bien, uno de ellos se encuentra en la carretera entre Colmenar de Arroyo y Navalagamella, ubicación en la que se erige el ‘Blockhaus 13’.

Nos remontamos unas cuentas décadas atrás, concretamente a finales de 1938. Las tropas franquistas avanzaban imparables y sólo unos meses antes habían tomado el control de facto de la sierra oeste de Madrid después de la cruenta batalla de Brunete. Sin embargo, sabían del valor estratégico de la zona y su obsesión era tenerla perfectamente controlada para no arriesgarse a perderla. Por tal motivo, decidieron levantar una serie de búnkeres que aseguraran la llegada de suministros y el bloqueo de cualquier contraataque republicano. Se proyectaron 22, todos con el estilo utilizado en la I Guerra Mundial y construidos con hormigón. Pero sólo uno llegó finalmente a convertirse en realidad.

Los miembros de la Segunda Compañía del Batallón de Zapadores número 7, perteneciente a la División 71, fueron quienes pusieron en pie el ‘Blockhaus 13’. Edificio que, afortunadamente, no fue necesario volver a utilizar. Como consecuencia, rápidamente comenzó su deterioro y cayó en el olvido incluso para los vecinos de las localidades más cercanas. Hasta tal punto que ni siquiera los vándalos se han cebado con él, y hoy visitarlo es un ejercicio más que interesante para entrar en contacto directo con una parte fundamental del pasado de este país.

Desde fuera parece un objeto extraterrestre. Una circunferencia central de la que salen como apéndices cuatro troneras, también esféricas, con los huecos necesarios para colocar las armas. El interior es espartano, pero no por ello menos sobrecogedor, sobre todo teniendo en cuenta el uso para el que estaba destinado el ‘Blockhaus 13’. Cabe destacar que desde hace unos años forma parte del Plan de Yacimientos visitables de la Comunidad de Madrid, el primero de la arquitectura militar de la Guerra Civil española de este tipo.

Es uno de esos sitios que merece la pena ver in situ antes que dejar que te lo cuenten o leer sobre él. De los que sobrecogen con sólo pasar a su lado por la carretera. Un elemento que nos recuerda de lo que una vez fuimos capaces y que está a tiro de piedra desde cualquier punto de la región.


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