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Es muy probable que muchos madrileños, sobre todo los más jóvenes, no tengan ni idea de dónde está el Palacio de Linares. A la sombra del Palacio de Comunicaciones, la fuente de Cibeles e incluso de la cercana Puerta de Alcalá, la actual sede de la Casa América es sin embargo uno de los edificios más representativos de la arquitectura de finales del siglo XIX en nuestra ciudad. Además de su innegable belleza, cuenta entre otros muchos tesoros con varios frescos de autores como Francisco Pradilla, Manuel Domínguez y Alejandro Ferrant.

Una historia interesante, pero como la de otras muchas construcciones de Madrid. Lo que no es tan común es que pueda haber fantasmas habitando en su interior. Ya os avanzamos que obviamente jamás se pudo demostrar la existencia de cualquier tipo de fenómeno sobrenatural, pero siempre es interesante recordar la noticia que España en 1990, cuando unas grabaciones efectuadas en los pasillos del Palacio de Linares parecían recoger unas inquietantes psicofonías en las cuales se distinguían algunas voces claramente humanas.

Pero vayamos al principio. En 1884 comenzaban a vivir en este lujoso inmueble los Marqueses de Linares, don José María Murga y Reolid y su esposa doña Raimunda Osorio y Ortega. Esto es completamente cierto, y a partir de aquí entra en juego la leyenda. El padre de José habría confesado a su hijo que su amada era en realidad su hermana, a través de una carta que había dejado escrita antes de su muerte. Pese a saberlo, ambos continuaron adelante con su relación y fruto de su matrimonio nacía una niña, Raimundita, asesinada a los pocos años de nacer para esconder la prueba de ese incesto.

Volvemos otra vez al mundo real. Tras la muerta de la última heredera, el Palacio de Linares se convirtió en sede de varias empresas, hasta que en el año 1989 pasó a ser propiedad del Ayuntamiento. Casi de manera inmediata se pusieron en marcha las obras de remodelación, y fue cuando salieron a la luz, ya en 1990, las psicofonías que sobrecogieron a toda la sociedad española: ‘¡Fuera, no… aquí no!’, ‘Mamá… yo no tengo mamá’ o ‘Mi hija Raimunda… nunca oyó decir mamá’ eran algunas de las frases que salieron en todos los noticiarios de la época.

El fenómeno alcanzó rápidamente todos los rincones de nuestros país y cientos de curiosos acudieron a visitar el Palacio de Linares y tratar de escuchar a ‘Raimundita’. Varios estudios revelaron la poca credibilidad de las grabaciones, pero en cualquier caso el estigma de ‘lugar maldito’ quedó para siempre. De hecho, y pese a que como decimos es sede de la Casa América desde 1992, no han cesado las peticiones de aquellos que quieren seguir investigando si efectivamente hay fantasmas o no. Por el momento, desgraciadamente, no nos consta.

Sea como fuere, estamos seguros de que la próxima vez que paséis a su lado os fijaréis un poco más y que además os detendréis un momento para pegar el oído, por si acaso sois capaces de escuchar alguna voz de ultratumba.


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