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Esta semana parece que viene calentita. Y no, no es en lo político (que también) o en lo deportivo (que no demasiado), sino debido a la ola de calor que tendremos que capear hasta el domingo más o menos y sobre la cual ya están advirtiendo todas las autoridades. Se espera que sobrepasemos en Madrid los 41 grados durante varios días. Algo que, aunque molesto, no es tan anómalo o extraordinario como para abrir informativos con ello.

Llama la atención la querencia de muchos medios de comunicación en hacer de lo cotidiano noticia. Estamos en verano, en el sur de Europa y en medio de un cambio climático que muchos aún se empeñan en negar. ¿De verdad es sorprendente que haya calor? Es exactamente lo mismo que los directos desde la Sierra cuando nieva en diciembre. Muy bonito, es verdad, pero tanto como para ser lo más importante de la actualidad…

Las imágenes de gente abanicándose y refrescándose en las fuentes son las favoritas de las televisiones en estas fechas, así como las entrevistas a los acalorados transeúntes con preguntas como ‘¿qué hace para combatir el calor?’ o ‘¿recordaba unas temperaturas tan altas?’. Siempre lo mismo, año tras año, en cada ola de calor. Y en todas y cada una de ellas las mismas respuestas. ¿Qué esperaban, a alguien quitándose el bochorno colocándose encima un anorak?

Beber mucha agua, evitar el sol en las horas centrales del día, no hacer deporte al aire libre… Recomendaciones que escuchamos hasta la saciedad y que, no nos engañemos, nos sabemos de memoria. Pero que no por mucho bombardeo cumpliremos. Porque el abogado que tiene la obligación de ir con traje y corbata a la oficina se verá abocado a sudar como un pollo en su trayecto de regreso a casa por mucho que el telediario nos diga que mejor las camisetas sin mangas. Lo mismo que el albañil que tiene que acabar la faena antes de que termine el mes. Y el que pueda quedarse en casa con el aire acondicionado con una cerveza helada al lado, lo hará.

En cualquier caso, hoy, mañana y pasado lo primero que oiremos al levantarnos y conectemos la radio será que son las siete de la mañana y ya pasamos de los veinte grados. Cuando llegue la primera tormenta, los rayos serán más noticiables que el derribo de un dron en el Estrecho de Ormuz. Del mismo modo que el primer copo blanco que caiga en otoño será trending topic. Y con la segunda ola de calor de este verano tendremos otra vez este déjà vu de considerar extraordinario el calor en verano.