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La Policía Nacional y funcionarios de Vigilancia Aduanera de la Agencia Tributaria, en una operación conjunta con la Policía Municipal de Madrid, han desarticulado una organización criminal internacional dedicada, presuntamente, al contrabando de tabaco y al blanqueo de capitales.

Tras casi dos años de investigación, los investigadores realizaron un operativo policial y practicaron cuatro registros domiciliarios, 19 inspecciones en locales comerciales y la detención de 10 personas –cuatro de nacionalidad búlgara, cuatro de nacionalidad española, una de Ucrania y otra de Armenia- en Madrid, Alcorcón, Alcalá de Henares, Meco y Azuqueca de Henares (Guadalajara). Se incautaron 47.949 cajetillas de tabaco de 18 marcas diferentes, 29.850 euros en efectivo, tres vehículos, dos inhibidores de frecuencia y un detector de radiofrecuencia, entre otros efectos. También se han bloqueado 12 cuentas bancarias e inmovilizado 3 bienes inmuebles. 

La organización contaba con una gran infraestructura para introducir el tabaco en España, desde distintos países, utilizando la vía aérea -mediante el uso de maletas- y la vía terrestre a través de autobuses y camiones. Además, los investigados distribuían tabaco falsificado. El dinero que la organización recibía del contrabando de tabaco era enviado al extranjero, principalmente a Bulgaria, mediante correos humanos, y posteriormente ingresado en cuentas españolas para constituir empresas y ocultar la actividad ilegal.

GRUPO CRIMINAL BÚLGARO

La investigación se inició en noviembre de 2017 cuando los agentes detectaron un establecimiento de Madrid donde se vendía cajetillas de tabaco sin contar con las habilitaciones legales necesarias. Presuntamente, las personas que regentaban dicho local almacenaban el tabaco en un inmueble de Madrid y, posteriormente, lo trasladaban al establecimiento desde dos vehículos. Cuatro meses después, los agentes tuvieron conocimiento de que estos individuos trasladaron sus actividades a un establecimiento de alimentación sito en la localidad madrileña de Alcalá de Henares. Tras varias gestiones, los investigadores localizaron una nave, ubicada en esa misma ciudad, en la que guardaban el tabaco que posteriormente era comercializado. A partir de ese momento, se inició una investigación conjunta entre Policía Nacional, Policía Municipal y Vigilancia Aduanera que se centró en determinar el lugar de procedencia del tabaco y las personas responsables de su introducción en España.

Con el avance de la investigación, los investigadores tuvieron conocimiento de que uno de los miembros de la organización podría haber viajado a Estados Unidos utilizando documentación falsa y que, además, contaría con numerosos contactos en diferentes ámbitos delictivos. En verano de 2018 los agentes realizaron una inspección en el local de alimentación de Alcalá de Henares e intervinieron numerosas cajetillas de tabaco de diferentes marcas.

Todas las gestiones practicadas hasta el momento apuntaban a la existencia de una organización criminal de origen búlgaro asentada en España. Sus miembros se dedicarían a desarrollar actividades, presuntamente delictivas, constitutivas de delitos de contrabando, contra la propiedad industrial, blanqueo de capitales, usurpación de estado civil y pertenencia a organización criminal.

FUERTES MEDIDAS DE SEGURIDAD

La organización enviaba dinero al extranjero mediante correos humanos, principalmente a Bulgaria, para su posterior ingreso en cuentas españolas. De esta forma, trataban de aparentar legalidad en lo que al origen del dinero se refiere. Además, empleaban fuertes medidas de seguridad, entre las que destaca el uso de varios terminales móviles con diferentes líneas, estando los contratos de dichos teléfonos a nombre de terceras personas. También utilizaban una aplicación de comunicaciones encriptadas y contaban con inhibidores de frecuencia, detectores de radiofrecuencia y placas de matrícula dobladas.

Los investigados contaban con una nave para almacenar el tabaco, lugar donde además vivía el líder, y dos trasteros alquilados en localidades de Madrid. Sus dos principales distribuidores operaban en Getafe y Alcorcón.


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