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Muchos son aquellos que se plantean hacerse el Camino de Santiago durante el verano aprovechando sus vacaciones. Muchos atrevidos realizan la ruta no tanto por motivos religiosos también por superación personal.

Realizando el Camino de Santiago nos salimos de la norma de pasar nuestras vacaciones de verano en la playa o la montaña. Lo primero que hay que tener en cuenta es que se trata de una época del año en que se abarrotan mucho los hostales y albergues por lo que corremos el riesgo de tener que dormir al aire libre. En contraposición a esto está el hecho de que haremos amistades durante nuestro trayecto que nos ayudarán a crecer a nivel personal. Conocer las fiestas y culturas de los pueblos que recorramos sin duda es otro aliciente para hacer el Camino de Santiago durante el verano.

Lo primero de lo que tenemos que ser conscientes cuando realizamos el camino son muestras limitaciones. Esto provocará que en función de nuestras condiciones físicas escojamos hacer la ruta desde un lugar u otro. Algunas de ellas son: francés, del norte, portugués, inglés, etc. La ruta del norte y la portuguesa son las mejores para hacer durante el verano debido a su cercanía al mar que nos ayudará a evitar los golpes de calor y los desmayos.

Hacer el Camino de Santiago durante el verano conlleva que la mochila será ligera porque la ropa que llevaremos ocupará menos y el saco de dormir será más fino. Algunas de las cosas que no podemos olvidar en nuestra mochila (se recomienda que sea de unos 35 litros) son: artículos de aseo, calzado cómodo que ya hayamos usado antes para que no nos haga rozaduras y que tenga membrana Gore Tex porque es transpirable e impermeable (mejor de trekking aunque también se pueden usar botas de caña media o baja), calcetines de montaña o senderismo, calzado de cambio para pasear por las poblaciones, materiales de aseo (jabón, desodorante, cepillo de dientes, crema solar e hidratante, etc.), gafas de sol, pinzas para colgar la ropa lavada en los albergues, manta térmica, botiquín, navaja, mechero, linterna, cantimplora, una o máximo dos ropas de cambio, bastones de senderismo, saco de dormir ligero, cuaderno, cámara de fotos y guía.

Fuente: Civitatis

No debemos olvidar que hay que hacer el Camino de Santiago durante el verano siempre con agua suficiente en nuestra cantimplora y estirar los músculos antes y después de empezar la ruta cada día. Para hacer turismo cuando lleguemos a una población podremos usar las consignas que hay en las Oficinas del Peregrino para dejar nuestra mochila y disfrutar de la gastronomía y cultura del lugar.

Es destacable tener en cuenta que los albergues municipales y parroquiales se llenan muy rápido porque su precio es de entre 5 y 8 euros. Por el contrario, los privados nos cobraran entre 10 y 14 euros, aunque dispondremos de otros servicios mejores.

Finalmente hay que destacar que lo más bonito de realizar el Camino de Santiago durante el verano es llegar a la catedral de Santiago de Compostela con el orgullo de haber realizado la ruta con el calor de la estación y haciendo el mínimo de 100 km necesarios para ganar la Compostela. Esto tiene una gran relevancia para los creyentes porque con ella una vez pasarán en el futuro la mitad de tiempo en el purgatorio y en caso de hacerse en año santo (san Santiago coincide con el domingo) nos librará completamente de ello. Para aquellos que no tienen fe su satisfacción reside en vez de ganar la Compostela en tener la Credencial que se trata de los sellos que nos han puesto en los lugares que hemos dormido y visitado.


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