Teatro Novedades
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Hoy es un inmueble más del bullicioso barrio de La Latina. Sin embargo, hace casi un siglo, en el número ochenta y tres de la Calle Toledo se levantaba uno de los lugares de ocio más concurridos de Madrid, el teatro Novedades. Inaugurado en 1853 por Isabel II y con buena parte de su estructura construida en madera, sobre su escenario se representaban infinidad de obras de todos los estilos, que eran deleite de las hasta 1.900 personas que podía albergar su aforo. Pero un fatídico 23 de septiembre, el ‘El Coliseo’, como se le conocía coloquialmente, sufría un pavoroso incendio que reducía a cenizas la estructura y se llevaba por delante la vida de decenas de personas.

Esta semana se cumplen 91 años de esta tragedia, la cual conmocionó a la ciudad y a todo el país debido a su virulencia y a las horribles imágenes que dejó. Todo comenzó pocos minutos antes de las nueve de la noche de ese domingo fatídico, mientras se estaba desarrollando el segundo acto de la recién estrenada obra ‘La mejor del puerto’. En el decorado se recreaba el embarcadero del Guadalquivir, con adornos típicos de Sevilla e incluso una goleta. De repente, una llama, probablemente causada por un cortocircuito, alcanzó el telón y este se convirtió en pasto de las llamas con una rapidez inusitada.

En apenas segundos, el fuego ya se había propagado por todo el escenario y había alcanzado los asientos del público, mientras este intentaba buscar una salida a la desesperada. Los espectadores estaban en el patio de butacas consiguieron escapar con más facilidad, todo lo contrario que aquellos desdichados que se encontraban en los anfiteatros, quienes sólo contaban con unas angostas escaleras en los laterales para abandonar la trampa mortal en el que se había convertido el teatro Novedades.

La escalera infernal’ es de hecho el término utilizado por las crónicas de los días siguientes para definir lo que se encontraron los bomberos al acceder, no por la puerta principal, llena de cadáveres, sino por la entrada de la calle Santa Ana, al interior del edificio. Un enorme tapón humano, seguramente ocasionado por alguna caída, había impedido por completo la evacuación de quienes luchaban por salvar sus vidas, pereciendo por aplastamiento o asfixia. En su desesperación, varias personas se arrojaron desde los mencionados anfiteatros al patio de butacas, falleciendo la mayoría y quedando malheridos aquellos que consiguieron escapar a duras penas.

El estado final de ‘La escalera infernal’ Foto: Virgilio Muro

El resplandor de las llamas era visible desde casi cualquier punto de la ciudad y la aglomeración de familiares, curiosos y transeúntes a las puertas del teatro Novedades hizo mucho más complicadas las labores tanto de extinción como de extracción. Aun así, Madrid volvió a ser una vez más ejemplo de solidaridad, como demuestra el acto heroico de un acomodador apellidado Carrasco que murió mientras ayudaba a que huyeran mujeres y niños, o las funciones benéficas que llevaron a cabo otros teatros para echar una mano a las familias afectadas.

La Latina no volvió a ser nunca la misma desde la tragedia del teatro Novedades, cuyo macabro saldo final fue de aproximadamente ochenta fallecidos y más de doscientos heridos. La placa que hoy en día figura en el lugar nos recuerda la que fue una de las noches más tristes de Madrid.


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