Casa de las Siete Chimeneas
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Pasear por Chueca es hacerlo por uno de los barrios con más vida de Madrid, con gran ambiente y bullicio en sus calles tanto de día como de noche. Significa recorrer el maravilloso mercado de San Antón y sus deliciosos puestos de comida, o entrar al Museo del Romanticismo y descubrir, dentro del antiguo Palacio del Duque de Matallana, algunas de las obras más representativas de la vida del Madrid Romántico. Pero también es adentrarse en el misterio. En una de las calles de Chueca, concretamente en la Plaza del Rey, nos encontramos con un edificio que posee una de las historias más singulares de Madrid. Hablamos de la Casa de las Siete Chimeneas.

Lo que en la actualidad es sede del Ministerio de Cultura, encierra dentro de su peculiar e imponente estructura de estilo barroco siglos de historia (se cree que se construyó en el siglo XVI), a caballo entre la realidad y la leyenda. Una de ellas hace referencia precisamente a las chimeneas que dan nombre al inmueble. Felipe II lo habría mandado construir con el objetivo de esconder a una hija ilegítima, Elena, y el arquitecto encargado de levantarla, Juan de Herrera, las habría colocado a propósito como representación de los siete pecados capitales que tantas veces vulneró el monarca.

Siguiendo con la teoría de que la Casa de las Siete Chimeneas habría sido para Elena, se dice que tiempo después contrajo matrimonio con un oficial del ejército, el capitán Zapata. Este perecería poco tiempo después en la guerra en Flandes, concretamente en la batalla de San Quintín, noticia que no pudo soportar la hija ‘bastarda’ de Felipe II. Tanto fue así que moriría de pena, dejando únicamente, tal y como aseguraban los ciudadanos de la época, su alma errante vagando por los tejados del edificio en busca de su difunto esposo.

Hay otras muchas opiniones, entre las cuales existe una que afirma que Elena era en realidad una amante de Felipe II y que el matrimonio con Zapata sólo fue una tapadera. Lo que sí parece común a todas ellas es la muerte de la doncella y sus apariciones esporádicas. La casa fue pasando por varias manos y las visiones de la dama dejaron de producirse durante décadas. Sin embargo, resurgieron en 1881 cuando fue rehabilitado como sede del Banco de Castilla y en las obras de adecuación apareció el cadáver de una mujer… con monedas de la época de Felipe II en sus manos. Años después, la Casa de las Siete Chimeneas fue adquirida por el Ministerio de Cultura y un segundo cuerpo, esta vez de un hombre, fue descubierto. Seguía alimentándose de ese modo la leyenda negra de un edificio de singular belleza marcado por la tragedia y el misterio.

La Plaza del Rey y la Casa de las Siete Chimeneas en 1828

En 1995 fue reconocida como Bien de Interés Cultural y, tal y como se señala al principio, continúa siendo parte de la sede del Ministerio de Cultura. De hecho, la actividad que acoge es frenética y perfectamente normal, celebrándose entre otros actos la toma de posesión de los secretarios de Estado y otros cargos de cartera de Cultura. Sin embargo, parece complicado que alguna vez veamos este edificio como una sede administrativa sin más.


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