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Ochenta años después de su vuelta a Madrid tras la Guerra Civil, la imagen de Jesús de Medinaceli, la más venerada en la capital, procesionó este sábado desde la catedral de La Almudena hasta la basílica que lleva su nombre, para significar el plan misionero promulgado por el papa Francisco.

La procesión extraordinaria comenzó a las 18:00 horas con la salida en andas de La Almudena del Señor de Madrid, que llegó al filo de la medianoche a «su basílica».

«Ole», «viva», le han gritado los fieles de todas las edades a la imagen, una talla de 1640, cargada por más de 120 costaleros a lo largo del trayecto por las calles Bailén y Mayor, por la plaza de la Puerta del Sol, las calles Alcalá, Cedaceros, Carrera de San Jerónimo o la plaza de las Cortes.

La imagen del Cristo, encargada en Sevilla en la mitad del siglo XVII por los duques de Medinaceli y encomendada ya entonces a la hermandad de los Capuchinos, fue trasladada por el bando republicano durante la Guerra Civil (1936-1939) a la ciudad suiza de Ginebra junto con otras imágenes.

Al término de la contienda, la imagen fue trasladada de regreso a Madrid en 1940.

Miles de fieles siguieron el desfile religioso por el centro de la capital: Al paso de la imagen por la calle Mayor el cantante jerezano Juan Peña le dedicó una saeta a la que se sumó otra de la artista Diana Navarro cuando pasó por el frente de la Casa de Correos, sede de la Comunidad de Madrid.

A la altura del número 25 de la calle de Alcalá, la procesión se encontró con la Estación de Penitencia de Nuestra Señora de la Soledad y del Desamparo.

Las actividades de esta procesión comenzaron haca ya un mes, el 7 de septiembre, con la presentación del cartel de la procesión, encargado a la artista sevillana Nuria Barrera.

En esta ocasión, Jesús de Medinaceli lució su túnica recién restaurada, un encargo que los hermanos capuchinos hicieron a la especialista en tejidos históricos, indumentaria y pintura Silvia Montero.