Violencia de Género
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Hoy se celebra el Día Internacional para la Eliminación de la Violencia contra la Mujer. La violencia contra las mujeres y niñas es una de las más extendidas en el mundo, una lacra que se rodea de otros muchos factores relacionados con la cultura, las relaciones sociales, la dependencia, el miedo y la vergüenza de las víctimas. Un problema que no puede entenderse en un contexto de violencia común, sino que precisa de una legislación y un estudio aislado para dar con las herramientas para acabar con ella.

¿Por qué es violencia de género y no violencia intrafamiliar? Porque solo en 2019 han muerto 51 mujeres en España a manos de sus maridos o parejas sentimentales. Porque 2 de cada 10 detenidos en España lo son por delitos de violencia de género o sexual, que se entienden separadas, ya que la ley contempla que solo existe esta violencia si se produce por parte de la pareja o ex pareja. Pero la violencia contra las mujeres va mucho más allá, violadas, mutiladas, agredidas, acosadas… Por compañeros de trabajo, por desconocidos, como parte de un juego para un grupo de amigos. Por ser mujeres y, para algunos, también inferiores, manipulables, de su propiedad.

La Declaración sobre la eliminación de la violencia contra la mujer emitida por la Asamblea General de la ONU en 1993, define la violencia contra la mujer como «todo acto de violencia que tenga o pueda tener como resultado un daño o sufrimiento físico sexual o sicológico para la mujer, así como las amenazas de tales actos, la coacción o la privación arbitraria de la libertad, tanto si se producen en la vida pública como en la vida privada».

No es violencia intrafamiliar ni violencia doméstica, es violencia de género. ¿Por qué no es violencia de género que una mujer agreda a su pareja sentimental? Porque la violencia de género es entendida como la que se produce por parte de un hombre a una mujer por el hecho de ser mujer, considerando que su género la hace inferior a él. A la inversa, se entiende que una mujer que agrede a su pareja no lo hace porque sienta que las mujeres son superiores a los hombres y deben someterlos a su autoridad. 

1.026 mujeres han sido asesinadas por sus parejas entre 2003 y 2019, las cifras hacen del problema algo único e insólito. Que exista una Ley contra la Violencia de Género no significa que el resto de personas queden desamparadas, las personas que sufren violencia doméstica (dentro del ámbito familiar) están amparadas por la ley, pero los protocolos y medidas recogidos por esta no son suficientes para acabar con un problema que parte de otros muchos ámbitos.

Puede que la Ley de Medidas de Protección Integral contra la Violencia de Género no fuese eficaz en su totalidad, que haya dado lugar a la necesidad de alcanzar un Pacto contra la Violencia de Género. Pero si hay algo que realmente puede hacer daño a la lucha contra esta lacra, eso es el quitarle el nombre y esconderla de nuevo, dejando que parezca un tipo de violencia más, cuando sus motivaciones y sus causas están lejos de cualquier tipo de violencia doméstica o convencional. No es violencia intrafamiliar, es violencia contra las mujeres, contra parejas y ex parejas, pero también contra todas las mujeres que sufren agresiones por parte de hombres. Alejarse de la condena a la violencia de género no es más que tratar de esconder una realidad que, le pese a quien le pese, no estamos dispuestas a aguantar más y vamos a enfrentar.