Empleo verde y cambio climático

El término ‘economía circular’, vinculado al cambio climático, ha entrado en todos los hogares en los últimos años después de popularizarse entre expertos, emprendedores, políticos o periodistas.

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El término ‘economía circular’, vinculado al cambio climático, ha entrado en todos los hogares en los últimos años después de popularizarse entre expertos, emprendedores, políticos o periodistas. Aunque el vocablo parezca nuevo, la mayoría de los ciudadanos ya había asimilado la necesidad de reutilizar los recursos y de reducir el gasto de materias primas, un principio que se concreta en las siete ‘r’: rediseñar, reducir, reutilizar, reparar, renovar, recuperar y reciclar.

Lo que no es tan conocido es que la economía circular encierra además un enorme potencial de presente y de futuro para generar puestos de trabajo sostenibles y de calidad, el conocido como empleo verde.

Ahora que la Comunidad de Madrid acoge la Cumbre Mundial del Clima (COP 25), es el momento de poner el foco en ámbitos como la gestión de residuos. En nuestra región, la puesta en marcha del nuevo modelo de gestión de basuras es una oportunidad para pasar de enterrar desperdicios a sacar provecho de plantas de reciclaje, reutilizar materias primas y producir energía. Es decir, podemos pasar de tener un problema a generar todo un abanico de nuevos empleos verdes basados en la reconversión de materias, la recuperación ambiental de los viejos vertederos, la creación de nuevos materiales eficientes o la generalización de las energías alternativas.

Otra de las patas de la economía circular que afecta al mercado laboral es la readaptación de puestos de trabajo. Un claro exponente de estas readaptaciones es el ecodiseño, que tiene como objetivo incluir la variable ambiental en el proceso de producción para ampliar la vida útil de los productos y dotarlos de una segunda vida.

Este concepto alcanza industrias tan distintas como la construcción (uso de materiales con menor huella ambiental), gestión del agua (reutilización de agua depurada) o la movilidad (sustitución del concepto de vehículo en propiedad por los llamados servicios de movilidad compartida). Y para todo ello hacen falta investigadores, ingenieros, diseñadores, comerciales, transportistas o comunicadores capaces de ponerlo en práctica.

Este proceso, que podría parecer muy novedoso, ya está en marcha. La economía sostenible ha pasado de ser un reto del futuro a formar parte de nuestro más absoluto presente. Una industria que ha tenido que adaptarse rápidamente, por ejemplo, es la de la automoción. Los talleres mecánicos se están adaptando para conservar, reparar y mantener los nuevos motores de tecnología híbrida y eléctrica que impulsan nuestros vehículos, ya que éstos son los que representan un mayor crecimiento de ventas en los últimos tiempos.

Desde Ciudadanos estamos absolutamente comprometidos con la reducción de la huella ecológica y la transición hacia una economía descarbonizada que ayude a poner freno al cambio climático. En el siglo XXI, debemos ser capaces de poner en marcha un sistema integral que optimice el uso de recursos por un lado mientras aminora la generación de residuos por el otro. Entendemos, además, que esta tarea pertenece a todos, sin distinción de creencias o ideologías.

Solo juntos superaremos las barreras tecnológicas y lograremos aplicar medidas innovadoras para desarrollar el empleo verde. Nuestra mejor obra será dejar como herencia a nuestros hijos un planeta mejor que el que hemos encontrado, en el que la creación de riqueza y puestos de trabajo sostenibles sea posible. La economía circular nos ofrece la posibilidad de alcanzar este objetivo. Como en todo círculo, cosecharemos mañana lo que sembramos hoy. El futuro está en nuestras manos, seamos responsables.